CAMBIO CLIMÁTICO

El día de pasado mañana: El ciclo atlántico que templa Europa pierde fuerza

  • Hay signos claros de que está perdiendo fuerza el bucle latitudinal, la “cinta transportadora” que reparte el calor absorbido por el Atlántico en su hemisferio norte y templa el clima

El día de pasado mañana: El ciclo atlántico que templa Europa pierde fuerza El oceanógrafo físico Eugenio Fraile. EFE/Ramón de la Rocha

Las Palmas de Gran Canaria, 16 sep (EFEverde).- La película "El día de mañana" asustó en 2004 al mundo con el frío glacial al que se expone si la circulación natural del agua en el Atlántico se detuviese, algo que sigue estando lejos de ocurrir, pero menos que entonces, porque el circuito que templa el clima en Europa ha perdido fuerza.

El CSIC expone desde hoy en Barcelona los resultados de uno de sus proyectos más ambiciosos, la expedición Malaspina, que movilizó a más de 250 científicos entre diciembre 2010 y 2011 a bordo de los buques “Hespérides” y “Sarmiento de Gamboa” para valorar el impacto del cambio climático sobre los océanos y la biodiversidad marina.

El centro del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en Tenerife y la Universidad Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) coordinaron uno los trabajos más destacados de la expedición: examinar el estado del Atlántico a lo largo del paralelo 24 norte (la ruta de Colón), navegando desde Gran Canaria a Santo Domingo, con regreso a Vigo.

Durante dos meses y medio, el “Sarmiento de Gamboa” realizó 166 estaciones hidrográficas para tomar muestras de agua desde la superficie hasta 6.000 metros de profundidad, que permiten tener un completo perfil del varios parámetros físicos, como la temperatura o la salinidad, claves en para los estudios de cambio climático.

Si se cruzan los millones de datos extraídos de esas estaciones con el último estudio sobre la misma zona del océano comparable al Malaspina, que data de 1992, se extraen dos conclusiones: la primera confirma que el océano se está calentando como predicen los modelos de cambio climático, a un rimo de 0,6 grados por siglo, y la segunda revela que algo llamativo pasa con el “Bucle latitudinal”.

El investigador del IEO en Canarias Eugenio Fraile, director del bloque de oceanografía física del proyecto Malaspina, y el director del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la ULPG, Alonso Hernández, jefe de esa campaña en el “Sarmiento de Gamboa”, han explicado a Efe que hay signos claros de que está perdiendo fuerza el bucle latitudinal, la “cinta transportadora” que reparte el calor absorbido por el Atlántico en su hemisferio norte y templa el clima.

Los dos citan el mismo ejemplo: “¿Recuerdan la película ‘El día de mañana’?”. En ese filme de Roland Emmerich, la circulación de natural aguas superficiales calientes del Ecuador y Caribe hacia el Ártico, donde se enfrían y hunden para regresar hacia el sur por los fondos marinos, se detenía bruscamente debido al calentamiento global y llevaba a congelarse a gran parte del hemisferio norte.

“No queremos llegar a eso. Eso es solo para una película, pero es ese mismo mecanismo el que hemos estudiado”, apunta Fraile.

Su colega Alonso Hernández precisa que, gracias a la expedición Malaspina, han descubierto que esa cinta transportadora ha perdido casi el 21 % de su flujo de agua desde 1992: si hace veintidós años movía 24 millones de toneladas de agua marina por segundo, hoy solo desplaza 19 millones de toneladas, seis millones menos. Sin embargo, casi transporta hacia el Ártico el mismo volumen de calor.

¿Por qué? El director del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de Gran Canaria lo explica: ese gran bucle oceánico mueve menos agua, pero cada vez más caliente, por eso el sistema le sigue robando a la atmósfera casi la misma cantidad de calor.

Ahora bien, Hernández subraya que hay que estudiar las consecuencias de ese cambio, que podrían ser preocupantes: Si el agua que fluye hacia el Ártico es cada vez más caliente, funde más hielo en Groenlandia y el Circulo Polar; si se derriten más témpanos de hielo, el agua en esa latitud es menos salina y, por tanto, menos densa y se hunde con más dificultad; y, si se hunde menos agua, se reduce el rendimiento de ese gran termostato oceánico.

Este científico recuerda que Lisboa y Nueva York están a la misma latitud, pero mientras en la ciudad de los rascacielos “hay unas nevadas increíbles y hace un frío escandaloso” en invierno, en la capital portuguesa nunca bajan de cero y suelen estar a 12 grados.

“Si el bucle se para, tendremos en Europa la misma temperatura invernal que en EEUU. Es decir, nos vamos a congelar”, advierte. EFE

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