NATURALEZA BALLENAS

El “CSI de las ballenas” no ve al hombre tras el varamiento masivo de Chile

  • Las conclusiones ¬†fueron tan contundentes que el Parlamento Europeo recomend√≥ en 2004 que no se volviera a emplear el sonar en maniobras navales que tuvieran como escenario lugares habitados por cet√°ceos.

El Foto archivo de una ballena jorobada. EFE/MAURICIO DUE√ĎAS

El varamiento de 337 ballenas sei ocurrido hace un a√Īo en la Patagonia chilena sigue siendo un misterio sin resolver para la comunidad cient√≠fica, pero el equipo de referencia para el an√°lisis patol√≥gico de cet√°ceos est√° convencido de que, esta vez, el hombre no tuvo la culpa.

El Gobierno de Chile acaba de nombrar una comisión internacional de cinco expertos para investigar lo ocurrido en marzo de 2015 en el Golfo de Penas, cuatro de ellos estadounidenses: Teri Rowles, coordinadora nacional de Redes de Varamiento en EEUU; Frances Gulland, miembro de la Comisión de Mamíferos Marinos de EEUU, William Maclillan, de la Universidad de Carolina de Norte; y Kaity Moore, de la Fundación Internacional para el Bienestar Animal.

El quinto experto -y el √ļnico europeo- es el director del Instituto de Sanidad Animal de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Antonio Fern√°ndez, cuyo equipo est√° considerado la referencia mundial en an√°lisis patol√≥gico de cet√°ceos varados.

Fern√°ndez cobr√≥ notoriedad internacional hace diez a√Īos tras publicar un trabajo que demostraba que dos varamientos masivos de zifios ocurridos en 2002 y 2004 en las costas de Lanzarote y Fuerteventura estaban directamente relacionados con los equipos de sonar utilizados por la Armada Espa√Īola y la OTAN en unas maniobras.

Conclusiones :

Las conclusiones de este catedr√°tico de Veterinaria fueron tan contundentes que el Parlamento Europeo recomend√≥ en 2004 que no se volviera a emplear el sonar en maniobras navales que tuvieran como escenario lugares habitados por cet√°ceos. Desde entonces, no se ha producido ning√ļn otro caso de varamiento masivo en Canarias.

Fern√°ndez acaba de regresar de Chile de examinar las muestras tomadas por sus colegas locales entre los cad√°veres de las ballenas que vararon en el Golfo de Penas y de asesorar a los equipos de ese pa√≠s sobre c√≥mo actuar con m√°s eficiencia “forense” si el fen√≥meno se repite. Y est√° convencido de que esta vez no se puede culpar al hombre de lo ocurrido, al menos directamente, por unas maniobras, unas prospecciones de b√ļsqueda de petr√≥leo o un vertido contaminante.

CSI de los cet√°ceos :

Este experto, autor del mayor n√ļmero de estudios de impacto mundial publicados en esta materia en los diez √ļltimos a√Īos, al que sus colegas consideran la cabeza visible del “CSI de los cet√°ceos”, reconoce a Efe que le parece muy extra√Īo que si la muerte de esos rorcuales se debiera a un agente contaminante, matara solo a individuos de una especie, pero no a m√°s cet√°ceos o peces.

Tampoco le encaja otra de las hipótesis que se barajan en la Patagonia: un ataque de orcas, que supuestamente provocó el equivalente marino a una estampida y llevó a las ballenas a varar en masa. Y no le cuadra porque ni una de las 337 ballenas presentaba signos de dentelladas por parte de sus supuestos depredadores.

Fern√°ndez subraya que apenas se sabe nada de las enfermedades propias de las ballenas sei, una especie en peligro de extinci√≥n, por lo que no cabr√≠a descartar que hayan sido v√≠ctimas de alg√ļn tipo de virus solo letal para ellas. Pero de nuevo apunta una objeci√≥n: los animales analizados por sus colegas chilenos ten√≠an el est√≥mago lleno de comida, lo que sugiere una muerte r√°pida, porque los cet√°ceos enfermos languidecen durante tiempo y apenas comen.

Este catedr√°tico se inclina m√°s por el efecto de alg√ļn tipo de biotoxina, ya que se conocen algunas que son capaces de matar a delfines en el curso de minutos. De hecho, algunos de los cuerpos examinados presentaban indicios de biotoxinas, pero no concluyentes.
“¬ŅPor qu√© no podemos estar ante una situaci√≥n nueva, desconocida?, se pregunta este experto, que se inclina por pensar que a las 337 ballenas las mat√≥ alg√ļn tipo de biotoxina generada por las algas en medio de una concatenaci√≥n de factores, entre los que no se puede descartar ni el calentamiento global ni el “El Ni√Īo”.
“En ese contexto hay que seguir investigando. En el mundo vamos a ver muchas cosas nuevas o que quiz√°s alguna vez existieron y vuelven ahora a aparecer”, a√Īade. EFE




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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