El canto de las aves une a un indígena aché paraguayo y un ornitólogo español

PARAGUAY AVES

El canto de las aves une a un indígena aché paraguayo y un ornitólogo español

Una garza gris en vuelo en El Chaco paraguayo. Una garza gris en pleno vuelo. EFE/Andrés Cristaldo

Un indígena aché paraguayo con una memoria prodigiosa para los sonidos del bosque y un ornitólogo español que grabó el canto de las aves presentaron este jueves simultáneamente en Asunción y Madrid el libro nacido de esa relación.

“Las aves y el conocimiento tradicional Aché” es el título del libro narrado por Rubén Chachugi, que alcanzó su edad adulta viviendo en el monte y almacenando los cimientos ancestrales de su etnia, que agrupa a unas 2.000 personas repartidas en seis comunidades de Paraguay. Chachugui, acompañado de otros miembros de su grupo, fue la principal fuente de los datos que acompañan las 59 fichas ilustradas sobre 76 especies de aves que aparecen en el libro.

El volumen va más allá de lo meramente biológico e incluye las explicaciones de Chachugui sobre las estrategias de caza y sabor de los pájaros, o los usos decorativos de sus plumas, explicó el ornitólogo Alberto Madroño en su presentación.

“Nos han explicado todo lo que sabían para el conocimiento de la humanidad”, dijo. Chachugui identificó el canto de las aves en las grabaciones recogidas por Madroño y fue capaz incluso de distinguir distintas voces según la hora del día o la época del año.

La reserva de Mbaracayú

Los pájaros habitan en la Reserva Natural de Mbaracayú, unas 280.000 hectáreas de territorio considerado ancestral por los aché y en la actualidad preservado por la Fundación Moisés Bertoni.

La reserva es parte del Bosque Atlántico de Paraguay, donde existen ecosistemas únicos en el mundo y donde a las tres comunidades aché de los alrededores se les permite cazar como lo hacían sus antepasados, sin utilizar armas de fuego.

El indígena Mariano Chevugi en el lanzamiento del libro "Las aves y el conocimiento tradicional Aché" del que es coautor junto al ornitólogo español Alberto Madroño.

El indígena Mariano Chevugi en el lanzamiento del libro “Las aves y el conocimiento tradicional Aché” del que es coautor junto al ornitólogo español Alberto Madroño. EFE/ Andrés Cristaldo

Para el trabajo, Madroño hizo escuchar a los adultos y ancianos los sonidos grabados para que ellos identificaran a los animales con sus nombres en aché, explicó a Efe Maite Ramos, de la Fundación Moisés Bertoni. De los 39 adultos que participaron, solo tres lograron más de un 70 % de acierto en las respuestas, destacando entre ellos Chachugui.

Narrador de sonidos y creencias

 “El resultado es un libro en el cual hay un narrador, que es Rubén (Chachugui), y explica especie por especie sus sonidos, pero también con las creencias a las que les asociaban los aché”, dijo Ramos. Por el libro, financiado por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional al Desarrollo (Aexcid), desfilan aves como el ñandu, la avestruz sudamericana, o el águila harpia, la rapaz más poderosa de la región. Todas las especies aparecen en las fichas con sus denominación científica y sus nombres en aché y guaraní, la lengua indígena más hablada en Paraguay, donde es oficial con el español. Según Ramos, el trabajo trasciende lo científico y se erige como una de las escasas muestras escritas en su idioma por los aché y sobre su propia cultura. “Es un libro sobre el conocimiento ancestral aché y uno de los pocos que tratan de su propia cultura. Permitirá que las nuevas generaciones aché que no viven en el bosque conserven la cultura de su pueblo”.

Aislados hasta el siglo XX

Los aché no fueron plenamente contactados hasta la primera parte del siglo XX. Refugiados en sus bosques, fueron arrinconados por el avance de los cultivos y expulsados de sus tierras, un proceso que en la década de 1970 adquirió tintes dramáticos. Según los estudiosos, la población aché disminuyó en esa década más de un 60 % debido a la ocupación de sus tierras ancestrales, la falta de atención médica y la venta de sus niños para el trabajo doméstico. En 1973, a los 23 años, el propio Chachugui se vio obligado a abandonar su tierra y a defenderse de los abusos de los colonos. Ahora, a sus 66 años, expresa su esperanza de que el libro sirva para preservar la lengua y cultura achés. “Conozco las historias de antes y a través de ellas, la lengua aché no se extinguirá. Si lo permitimos, no habrá forma de saber los nombres de los pájaros”, escribe Chachugui en el prólogo. Del mismo modo, Madroño alertó de que la pérdida del bosque en Paraguay amenaza la supervivencia de las especies y el hábitat de los pueblos indígenas. La presentación del libro se realizó simultáneamente por videoconferencia entre el Museo de América en Madrid y el Centro Cultural de España Juan de Salazar en Asunción. EFEverde




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