Sostenibilidad

El camino del brik: del bosque al frigorífico

El camino del brik: del bosque al frigorífico

Se pueden encontrar en forma rectangular, hexagonal, de prisma o triangulares. Son los envases de toda la vida, los que ocupan su lugar en los estantes de casa y supermercados, aunque antes de que el envase proteja a la leche o el zumo en el frigorífico, ha tenido que recorrer un largo camino.

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“Sólo en la fábrica de Madrid se producen rollos para 25 millones de envases cada día”, ha explicado uno de los responsables de Tetra Pak, una de las empresas que maneja gran parte del mercado, Juan Manuel Corcobado, quien tiene 30 años de experiencia en la fábrica de esta compañía en Arganda del Rey.

Los envases salen de una bobina de 2,7 toneladas

Los envases no salen directamente de una máquina con la forma de un cartón de leche, sino que su proceso inicial incluye cuatro pasos -clichés, impresión, laminación y corte-, que darán lugar a un rollo gigante o bobina de 2,7 toneladas, capaz de emplearse para 100.000 envases. Para ejemplicar, una fábrica de envases es lo más parecido a una imprenta a gran escala.

“En primer lugar se procede a la fase de preimpresión del futuro envase, donde los clichés se alojarán dentro de la impresora. Irá pasando el papel a través de cada uno de los cuerpos”, añade Corcobado antes de explicar el siguiente proceso: la impresión, que será flexográfica en línea, un sistema similar al de los tampones de los sellos, que se impregnan de tinta y plasman el dibujo del producto en el papel.

En la laminación se procede a acoplar el papel ya diseñado con distintos materiales plásticos como el polietileno y el aluminio -6 micras, la mitad del tradicional usado en el hogar-, con el papel ya troquelado, las hendiduras en el papel que facilitarán los pliegues al envasador. “La capa de aluminio será la más importante, ya que protegerá al alimento de la luz y el oxígeno”.

Los envases también pasan controles de calidad, como el del control del Delta-E para asegurar el buen tono del color, o más importante aún, el que controla que el rollo que se está laminando lo haga perfectamente acoplado para evitar cualquier tipo de contaminación del alimento.

Se utilizan 500 toneladas de papel y 150 de plástico diarias

Al año se producen en sólo esta fábrica 6.400 millones de envases trabajando cinco días a la semana -tiene un margen de 2.000 millones de envases más-, y se utilizan diariamente 500 toneladas de papel, 150 toneladas de plástico, 42 toneladas de aluminio y 2,5 toneladas de tinta.

Una vez impresa y laminada la bobina de 2,7 toneladas, se lleva a cabo el corte en rollos más pequeños que serán transportados a los clientes envasadores, quienes  llenarán los envases de leche, sopa, zumo y diversos alimentos, para ser transportados al supermercado ya envasados y de ahí al frigorífico de casa.

Origen: bosques FSC

En su tierra de origen, Suecia, se encuentran los bosques que proporcionan el papel para los futuros envases. Allí, se llegan a cortar unos 80 árboles por hora con unas máquinas que extraen el tronco de la tierra, lo limpian y lo trocean en apenas medio minuto.

Máquina cortada de árboles en los bosques de Suecia

Esta máquina puede cortar hasta 80 árboles por hora

Tetra Pak se asegura de que quienes lo manejan tengan su sello FSC, un sistema que incluye una serie de requisitos: asegurar la regeneración, optimizar la producción, crecimiento sostenible, respetar los derechos laborales y a la población indígena y cuidar de las especies que lo habitan.

 

Los primeros envases de cartón para alimentos líquidos con el sello FSC se lanzaron en los supermercados del Reino Unido en 2007. El volumen de envases  es limitado, debido a la disponibilidad de madera certificada FSC, ya que sólo el 15% de los bosques productivos del mundo tienen esta certificación.

“Nos aseguramos de que nuestro papel de envasado sea el más respetuoso con la materia prima. Está en sintonía con un manejo responsable del bosque. Nosotros pedimos a todos nuestros proveedores que sean FSC y demandamos el sello“, explicó Lena Dahl, responsable forestal de Tetra Pak.

Un tronco de árbol talado en los bosques de Suecia. Foto: Rubén Martínez

Un tronco de árbol talado en los bosques de Suecia. Foto: Rubén Martínez

Cuando una empresa quiera certificarse por FSC debe pasar por un proceso de evaluación realizado por una tercera parte independiente (entidad certificadora), que verifica que la gestión del bosque y/o la cadena de custodia cumplen con unos estándares acordados de forma internacional.

Clientes de 53 países ya utilizan envases con este sello que garantiza la gestión responsable de los bosques, en comparación con los 38 de  hace un año. Durante ese periodo, más de 27.000 millones de envases de Tetra Pak con la etiqueta FSC se han situado en los lineales de supermercados de todo el mundo y esta empresa ha pasado de fabricar un 2% de sus envases con papel FSC en 2010, a un 31% en 2012 -1.900 millones de envases-, con el objetivo de alcanzar, en 2015, el 100%.

“EL FSC surgió ante una creciente necesidad de  frenar la deforestación y poner unas medidas eficaces que pudieran identificar de forma creíble los bosques bien gestionados como el origen de los productos de madera y además garantiza cliente la responsabilidad ambiental, social y económica en la gestión del producto ”, ha apuntado Silvia Martínez, responsable de proyectos de FSC en España.




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com