BIOMUSEO PANAMÁ

El Biomuseo de Panamá, una máquina científica que se expresa con mucho arte

  • El centro museístico se construyó con apoyo del Gobierno de Panamá, la empresa privada y organismos de investigación científica

El Biomuseo de Panamá, una máquina científica que se expresa con mucho arte Darién Montañez y Margot López en la redacción de EFEverde. EFE/Pedro Pablo G. May

Madrid (EFEverde).- El Biomuseo de Panamá, un edificio de Frank Gehry asomado al océano Pacífico y al Canal, es una enorme máquina científica que se expresa con el lenguaje del arte y que en sus primeros cuatro meses de vida ha recibido alrededor de 45.000 visitantes.

El proyecto, con un presupuesto de casi 100 millones de euros, es una “aventura” para este país centroamericano, con una superficie similar a la de Castilla-La Mancha y con algo más de tres millones de habitantes, explican a EFEverde sus coordinadores de exhibiciones y de comunicaciones, Darién Montañez y Margot López, respectivamente.

La idea es convertir el museo en una de las señas de identidad del país -“punto caliente” de la biodiversidad del planeta, con especies como el capibara (el roedor más grande del mundo) y el oso de anteojos-, así como en un motor económico y turístico.

CIUDAD DE PANAMÁ (PANAMÁ). 25/06/14.- Un grupo de estudiantes da un recorrido hoy, miércoles 25 de junio de 2014, por el Biomuseo diseñado por el arquitecto canadiense Frank Gehry en la ciudad de Panamá (Panamá). El Biomuseo lanzó hoy su programa escolar, con el que espera recibir anualmente unos 40.000 estudiantes de las escuelas públicas del país, según informó su director, Víctor Manuel Cucalón, que además señaló que el Biomuseo abrirá sus puertas al público a finales del mes de julio. EFE/Alejandro Bolívar

Archivo. CIUDAD DE PANAMÁ (PANAMÁ). 25/06/14.- Un grupo de estudiantes da un recorrido hoy, miércoles 25 de junio de 2014, por el Biomuseo diseñado por el arquitecto canadiense Frank Gehry en la ciudad de Panamá (Panamá). El Biomuseo lanzó hoy su programa escolar, con el que espera recibir anualmente unos 40.000 estudiantes de las escuelas públicas del país, según informó su director, Víctor Manuel Cucalón, que además señaló que el Biomuseo abrirá sus puertas al público a finales del mes de julio. EFE/Alejandro Bolívar

Aprovechando su presencia en Fitur, los responsables del Biomuseo se han reunido con el Guggenheim de Bilbao para aprender de su experiencia, explican López y Montañez.

El primer trabajo de Gehry en Latinoamérica es una reminiscencia de su trabajo en Bilbao, pero en esta ocasión huye del plata y se inclina por vivos colores primarios -azul, rojo, amarillo y verde-, que simulan los típicos tejados panameños -diseñados para soportar el fuerte viento y lluvia del lugar-.

En cuatro meses de funcionamiento, añade López, el edificio ha recibido unos 45.000 visitantes, la mayoría nacionales, una “buena respuesta”, teniendo en cuenta que la cultura museística del país “es humilde”.

El centro cuenta la historia de cómo el surgimiento del istmo de Panamá unió tierras y dividió mares cambiando radicalmente la historia del planeta. Y lo hace utilizando conceptos científicos con el lenguaje del arte”, explica el coordinador de exhibiciones y programa público.

El fin es hacer comprender cómo afecta la biodiversidad en el día a día de las personas, cómo forma parte de ella … y, a la salida del museo, observar la realidad con otros ojos.

Un modo de hacerlo es utilizando el vehículo de la gastronomía, apoyándose en actividades polifacéticas, como un Festival de la Gastrobotánica al que se pretende invitar este año a renombrados chefs.

Después de ocho años pensando cómo debía ser esta “máquina”, ha llegado el momento de manejarla: “es un momento muy divertido, evaluamos si las cosas funcionan y cómo realizar eventos que atraigan”, explica Montañez.

Acaba de arrancar el programa de actividades y la idea es que en el museo siempre estén pasando cosas muy interesantes y explicar al público qué hace un arqueólogo, un diseñador gráfico, un indígena artesano a través de sus propias palabras.

Para ello se cuenta con expertos residentes y visitantes, se organizan ciclos de conferencias, conciertos de música etc, en una fusión permanente de la ciencia y el arte.

“No queremos enseñar sino inspirar y que las personas salgan del recinto con preguntas nuevas”, recalca el coordinador de exhibiciones del museo, que cuenta además con un parque botánico de tres hectáreas, en el que el 80 % de las especies son endémicas.

El centro museístico se construyó con apoyo del Gobierno de Panamá, la empresa privada y organismos de investigación científica como el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian (STRI), por sus siglas en inglés).

El Banco de Desarrollo de América Latina y la Fundación Amador son las encargadas del desarrollo y mantenimiento del proyecto.

El 25 % del territorio panameño está protegido por la legislación ambiental. EFEverde

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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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