El águila pescadora, extinguida en los 80, vuelve a criar en Andalucía

El águila pescadora, extinguida en los 80, vuelve a criar en Andalucía

El águila pescadora, un ave costera que desapareció de la Península Ibérica en la década de los 80 debido, entre otros motivos, a la proliferación del urbanismo, ha vuelto a criar en España, donde cuenta ya, en Andalucía, con una población estable reproductora que este año ha visto nacer 31 pollos.

Los científicos consideran que este hecho es todo un éxito de la primera fase del programa de reintroducción del águila pescadora (Pandion haliaetus) que la Junta de Andalucía, con la supervisión de expertos internacional, puso en marcha en el 2003 en el embalse del río Barbate en el Parque Natural de los Alcornocales (Cádiz) y el Paraje Natural Marismas del Odiel (Huelva).

Y además un hito porque supone la primera recuperación de un vertebrado extinguido en la Península Ibérica.

Científicos de Alemania, Escocia, Finlandia y España tienen constancia de que, tras esta década, hay ya nueve parejas que se están reproduciendo en los embalses del Guadalcacín y Barbate y que la especie ha ocupado trece territorios de las provincias de Cádiz y Huelva.

Con la “población ascendente” que se ha creado “no existe ninguna probabilidad” de que el águila pescadora se extinga, según la Fundación Migres, para quien “la probabilidad de que el águila pescadora continúe reproduciéndose en Andalucía es del 100 %, siempre que no sobrevenga un hecho azaroso e impredecible que los análisis estadísticos no contemplan”.

El águila pescadora es un ave mediana de color blanco y con un “antifaz” negro sobre los ojos que vive en áreas costeras o en grandes ríos y lagos.
Su dieta es a base de pescado, mantiene su pareja de por vida y suele vivir unos veinte años, en los que pasa el invierno en África y vuelve a reproducirse al lugar en el que ha nacido.

Desapareció como reproductora de Andalucía en la década de los sesenta y del resto de la Península Ibérica en los años 80, debido a la urbanización de la costa, la proliferación de los pesticidas DDT y la caza.

En 2003 se inició su programa de reintroducción con cuatro pollos procedentes de Finlandia que, con seis semanas fueron instalados en un nido artificial a orillas del embalse de Barbate.

Tras esos pollos llegaron una media de unos veinte anuales, en total 182, 95 en el sur de la provincia de Cádiz y 87 en el Paraje Natural de las Marismas del Odiel. Con la técnica del “hacking”, los polluelos eran trasladados a España antes de aprender a volar para que así identificaran este lugar como su lugar de nacimiento.
En 2005 y 2006 se observa la primera nidificación de una pareja en el embalse del Guadalcacín, a unos 20 kilómetros del punto de liberación.
Después se constató que, tras pasar dos años en África, regresaron a sus áreas de suelta, en España. En 2009 nacieron los tres primeros pollos y este año los pollos nacidos de parejas reintroducidas suman ya un total de 31 ejemplares.

Los expertos internacionales que han seguido el programa han recomendado a la Junta de Andalucía que continúe el proyecto, impulsado también por la Estación Biológica de Doñana (CSIC), la Fundación Migres y la Fundación Banco Santander, con seguimientos intensivos durante al menos cinco años más.

El delegado territorial en Cádiz de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Federico Fernández, ha afirmado que éste éxito junto con la recuperación del águila imperial y del ibis eremita suponen “un paso más para convertir a Cádiz en la capital europea de la conservación”.

En su opinión, de la recuperación del águila pescadora se beneficiarán otras especies, ya que este ave actuará como “paraguas” para otras especies.
Miguel Ferrer, presidente de la Fundación Migres e investigador del CSIC, ha destacado que, además del éxito medioambiental, la recuperación puede convertirse en “un importante reclamo turístico”, como ha ocurrido en otros lugares de Europa como Escocia.

De hecho ya se tiene constancia del interés suscitado entre empresas especializas en fotografía ornitológica.

Según los investigadores del CSIC, debido al cambio climático, todo hace pensar que en el futuro serán necesarias nuevas reintroducciones de especies, por lo que la experiencia de la reintroducción del águila supondrá un “valioso entrenamiento”. EFE




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