INCENDIO MOGUER

El Acebuche aprenderá de la amenaza del fuego

El Acebuche aprenderá de la amenaza del fuego El Acebuche aprenderá de la amenaza del fuego. EFE/Ismael Herrero

El centro de cría del lince ibérico El Acebuche, situado en Doñana, ha vuelto a la rutina tras la evacuación del pasado domingo por la proximidad del fuego que ha afectado a su entorno, poniendo fin a una experiencia que incluso va a servir para avanzar en el manejo de la especie.

La normalidad total no se alcanzará hasta que ‘Fran’, el único ejemplar de los trece que se dejaron en las instalaciones en el desalojo, que aún no ha podido ser capturado, regrese con sus compañeros.

Salvo por esto, la actividad en el centro esta mañana era la habitual de cualquier día, los técnicos y voluntarios observaban por los monitores el estado de los animales, reubicados en sus cercados, de 500 metros cuadrados, a los que el estrés sufrido por la evacuación del pasado domingo no les ha causado problemas aparente, según ha indicado a Efe el director del centro, Francisco Villaespesa.

La declaración del incendio la noche del pasado sábado ya puso en alerta al personal de este centro que vivía desde ese momento “intranquilo pero sin tensión” esperando, como finalmente se produjo el domingo a las 16:00 horas, que se diera la orden de evacuación.

Para ello, se llevó a cabo el protocolo establecido, que según Villaespesa, “se ha cumplido y funcionado bien”, capturando en una hora a todos los linces que fue posible -nueve adultos y cinco crías- y dejando en las instalaciones al resto, trece ejemplares.

Fran es el único lince sin capturar de los 13 que se dejaron en las instalaciones en el desalojo.

Fran es el único lince sin capturar de los 13 que se dejaron en las instalaciones en el desalojo. EFE/Julio Muñoz

A ellos, se les dejaron abiertas las puertas de los cercados y el perímetro del centro para que, en caso de que el fuego llegara pudieran escapar: “Son animales que muchos de ellos llevan 10 años con nosotros en cautividad, por ello confiábamos en que si no llegaba el incendio, aunque se abrieran las puertas, cuando volviéramos seguirían aquí, como ha sucedido”.

Villaespesa ha defendido esta decisión en que eso era mejor que “haberse encontrado trece ejemplares muertos por la acción del fuego directo o por el humo”, eso “hubiese sido muy duro”, por eso “preferimos darle la oportunidad de salir e intentar capturarlos después como así ha sido”.

Falta Fran 

El lunes por la mañana, una vez autorizada la vuelta al centro y superada “la emoción” de saber, al activar el sistema de videovigilancia, después de haber tenido que “bajar los plomos”, y comprobar que “estaba todo en su sitio”, la tarea se centró en recuperar a los tres linces que salieron del perímetro.

Uno fue capturado inmediatamente y otra, la hembra ‘Aura’ al día siguiente; “resta el macho ‘Fran’ al que los guardias del parque han visto por los alrededores, y del que se sigue el rastro que va dejando en la arena de Doñana, por lo que esperamos capturarlo en poco tiempo”.

Los cachorros de Homer, víctima del estrés

La noticia triste de todo lo sucedido es la muerte de la hembra ‘Homer’ como consecuencia del estrés por la captura y el posterior traslado, aunque incluso este hecho va a permitir “seguir avanzando en el manejo de la especie”.

Lince adulto del programa de reproducción en cautividad Lynx es situ.

La fallecida Homer parió dos cachorros a los que ahora “cuida” su padre en el cercado. EFE/Linx essitu.com

‘Homer’ fue la última hembra en parir esta temporada, el pasado mes de mayo, a dos de los cachorros que fueron evacuados y que ahora, en una experiencia “pionera” en el programa de cría permanecen junto a su padre en el cercado.

“Ya el año pasado se dejó a Homer con el macho Esparto durante todo el proceso de cría, cuando habitualmente se separan, pero es la primera vez que están solos con el padre, sin una madre que es la que los defiende; por eso estamos aprendiendo, viendo como se desarrolla esta faceta y sumando experiencia al programa”.

Estos cachorros están siendo alimentados por los cuidadores tanto con leche como con carne, tratando de tener el menor contacto con ellos.

Han sido, por tanto, momentos de intranquilidad, de preocupación que posteriormente dieron paso a la emoción en un centro que tiene mucho que decir en la recuperación del lince ibérico en la Península Ibérica, no en vano es el pionero, al venir desarrollando su actividad desde 1992. Efeverde




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Redacción EFEverde
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