AVES CONTAMINACIÓN MAR

El 66 % de aves del litoral catalán tiene trozos de plástico en su estómago

El 66 % de aves del litoral catalán tiene trozos de plástico en su estómago

Un 66 % de las aves del litoral catalán, casi el 94 % en el caso de las pardelas cenicientas, tiene en su estómago piezas de plástico, según un estudio del Departamento de Biología Animal y el Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona (UB).

El estudio, cuyos resultados publica la revista “Marine Pollution Bulletin”, también ha constatado que en el caso de la pardela mediterránea balear, el 70 % de las aves estudiadas también habían tragado plásticos.

“La contaminación por plásticos es una amenaza conocida, pero no muy estudiada en ecosistemas oceánicos de todo el mundo”, según ha afirmado el biólogo Jacob González-Solís, director del estudio, que es el primero que cuantifica la ingestión de plásticos en aves marinas en el Mediterráneo, “un ecosistema frágil, con costas industrializadas, un intenso tráfico marítimo y una gran densidad de plásticos acumulados”.

El trabajo científico se basa en el estudio de 171 aves marinas capturadas accidentalmente por la flota palangrera en el litoral catalán entre 2003 y 2010.

Especies en peligro

El equipo de la UB ha estudiado la ingestión de plásticos en aves marinas especialmente amenazadas o en peligro, tales como la pardela cenicienta (Calonectris diomedea), la pardela mediterránea (Puffinus yelkouan), la pardela balear (Puffinus mauretanicus), el alcatraz (Morus bassanus), la gaviota de Audouin (Ichthyaetus audouinii), la gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus), la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), la gaviota tridáctila (Rissatridactyla) y el parásito grande (Catharacta skua).

Según los científicos, los plásticos que flotan en la superficie del mar pueden causar ahogamiento, úlceras, infecciones y muerte a la fauna marina, que a menudo los ingieren porque los confunden con alimentos o se encuentran ya en el estómago de las presas capturadas por los pájaros marinos.

Los plásticos ingeridos suelen ser trozos de filamentos, esferas, láminas o granulado industrial.

Resultados preocupantes

Polluelo de pardela cenicienta.

Polluelo de pardela cenicienta. EFE

Según el estudio, el 66 % de las aves marinas habían ingerido al menos una pieza de plástico, y en el caso de la pardela cenicienta, el 94 % de los ejemplares se habían tragado varios plásticos (una media de quince fragmentos por ave).

“Estos resultados son preocupantes”, ha avisado González-Solís, quien ha subrayado que “las tres especies de pardelas más afectadas son particularmente frágiles, en especial la balear”, clasificada en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) porque sólo quedan alrededor de 3.000 parejas reproductoras en todo el mundo.

El estudio ha constatado que los polluelos son los más vulnerables a la ingesta de plásticos ya que no pueden regurgitar alimentos como hacen los adultos.

Las gaviotas, con más facilidad para regurgitar comida, acumulan menos cantidad de plásticos que las pardelas.

Las aves, indicadores de la contaminación

El estudio muestra que los plásticos, la mayoría procedentes de actividades recreativas en el mar, llegan a la cadena trófica de los océanos y que los pájaros marinos, especialmente afectados por esta amenaza, podrían ser unos buenos bioindicadores en estudios científicos sobre la polución marina por plásticos en los sistemas oceánicos.

“Los plásticos flotan y son difíciles de degradar. Todos los contaminantes que no son destruidos en el suelo acaban por llegar al mar con el tiempo. Y el mar no es un vertedero. Quizás ha mejorado el control en la fabricación y transporte de plásticos a escala industrial, pero habría que establecer un mayor control del vertido de plásticos y no tolerar que los barcos tiren directamente la basura en el mar”, ha denunciado González-Solís. EFEverde




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Redacción EFEverde
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