CONTAMINACIÓN QUÍMICA

La EFSA propone una rebaja «considerable» en la ingesta diaria de bisfenol A

Fotografía de archivo de un microscopio. EFE/Raúl Martínez

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado un borrador de dictamen científico, abierto a consulta pública hasta el 8 de febrero, que recomienda rebajar «de manera considerable» la ingesta diaria tolerable (IDT) de bisfenol A (BPA).

La IDT es una estimación de la cantidad de una sustancia expresada en función del peso corporal en kilogramos que puede ingerirse diariamente «durante toda la vida sin un riesgo apreciable», según ha explicado la propia EFSA.

En su propuesta actual, que se basa en la evaluación «exhaustiva» de estudios publicados entre 2013 y 2018, recomienda ahora una ingesta diaria tolerable de 0,04 nanogramos por kilogramo, frente a los 4 microgramos indicados desde 2015 y a los 50 microgramos antes de esa fecha.

Críticas al borrador

El borrador llega «más de 20 años tarde» según la iniciativa Hogar sin Tóxicos, dirigida por el periodista y escritor Carlos de Prada -Premio Global 500 de la ONU y Premio Nacional de Medio Ambiente-, que califica en un comunicado de «realmente escandaloso» que la EFSA haya mantenido tanto tiempo el IDT considerando que «mucho antes» de 2013 ya existía «una aplastante literatura científica» sobre sus efectos en centenares de investigaciones.

Ante todo estos aportes científicos, es «una barbaridad» que antes de 2015 la organización europea considerara seguro «exponerse a concentraciones que son 1.250.000 veces superiores a lo que ahora nos dice», ya que el bisfenol A es «uno de los contaminantes hormonales más estudiados», incluso en muy bajas cantidades, con efectos «potencialmente dañinos» sobre el embarazo y la reproducción, el desarrollo del cerebro, la salud de las glándulas mamarias y el metabolismo, entre otros.

De hecho, su uso está ya prohibido en toda la UE en biberones y envases alimentarios para niños de hasta 3 años, aunque sigue presente en materiales como el plástico policarbonato utilizado para la fabricación de tazas y botellas de agua reutilizables o las resinas epoxi que recubren el interior de algunas latas de comida y bebida.

Hogar sin Tóxicos sugiere que la propuesta se plantea justo en este momento porque «parte de la industria lleva ya mucho tiempo reemplazando esta sustancia» por otras y «acaso no les suponga tanto problema su eliminación», aunque advierte de que los productos alternativos -como el BPS o el BPF– «podrían tener efectos negativos parecidos».

En ese caso, podría darse el caso de «la llamada sustitución lamentable» y repetir «el penoso espectáculo de unas agencias reguladoras que hacen oídos sordos a la ciencia mientras millones de personas se exponen a los riesgos».

A la espera de la decisión final, ya que lo que está planteado es «una simple propuesta sujeta a posibles modificaciones», De Prada defiende una «reforma profunda» del actual sistema de evaluación de riesgos químicos de la UE para dar prioridad a «evidencia científica real y no tanto a estudios de la propia industria», lo que genera «conflictos de interés reiteradamente denunciados en agencias como la EFSA». EFEverde

 

 




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