VOCES DE LA BASURALEZA

Fomentan la educación ambiental ante la «explosión» del turismo rural

Frente a la «explosión» del turismo rural tras las restricciones de la movilidad para contener la pandemia, los cuidadores de espacios naturales impulsan la educación ambiental para atajar el consecuente aumento del abandono de residuos.

Así lo aseguran a EFE desde la Fundación Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León, que señala los espacios de la Reserva de Castronuño (Valladolid) y del Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia (Salamanca) como dos ejemplos donde la educación ambiental se ha fortalecido en los últimos años para prevenir esta mayor presencia de basura en la naturaleza, que llaman «basuraleza».

En el marco del proyecto Libera, que coordina la ong SEO/BirdLife y la empresa de gestión de envases Ecoembes, Patrimonio Natural lleva desde 2018 promoviendo batidas ciudadanas por montes, ríos, bosques y otros enclaves naturales en Castilla y León, que cuenta con cerca de 1.800 kilómetros de sendas homologadas.

La idea de las patrullas ciudadanas es «liberar» de residuos los más de 260 espacios naturales protegidos que abarca el proyecto y analizar los restos recogidos para enfocar mejor las campañas con las que prevenir el abandono de desechos.

Javier Valenzuela, de la Fundación Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León. EFE/Pablo Rojo

Javier Valenzuela, de la Fundación Patrimonio Natural, alega que la iniciativa «se va conociendo cada vez más», y así, a la última acción de limpieza masiva presencial enmarcada en Libera acudieron cerca de 6.000 personas desplegadas por 50 puntos de la comunidad autónoma que, incide.

Entre los residuos más encontrados, Mabel Cervera, ingeniera forestal, educadora y técnico de la Fundación, destaca el caso de las colillas de cigarros, pero también el de los plásticos de diferentes tamaños con los que, advierte, «provocamos mortandad sin darnos cuenta», pues, por ejemplo, «muchas aves se llevan cosas que brillan al nido, se tragan esos plásticos o se los dan a los polluelos».

Toda la basura que no se degrada se infiltra en la cadena trófica y “al final nos la acabamos comiendo nosotros”, recuerda esta experta, y por ello insiste en la necesidad de evitar a toda costa que los residuos acaben allí, algo que pasa por llevar en cada salida al campo una bolsa en la mochila en la que guardar los desperdicios, y dejarla después en un punto de recogida.

Si esa bolsa puede llevarse a una ciudad, “mejor que a un pueblo”, señala, pero mejor a un pueblo antes que a un espacio natural, donde la frecuencia de recogida es menor y la fauna local, como los zorros, pueden hurgar en el cubo y llevarse o esparcir los restos.

Cervera ha constatado cómo, a raíz de la pandemia, el turismo de naturaleza “se ha puesto de moda» pues tras las restricciones «hemos necesitado salir al campo y respirar después de las mascarillas», opina, pero también advierte del mayor impacto ambiental de esta masificación.

Mabel Cervera, ingeniera forestal en el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia. EFE/Pablo Rojo

A su juicio, el «turismo de naturaleza» que ella vivió en los años 1990 desde el hotel rural que puso en marcha ha pasado a ser ahora «turismo en la naturaleza», lamenta, donde los huéspedes a menudo esperan el mismo modelo turístico de cualquier urbe -un hotel equipado con todas las comodidades- pero situado en un entorno natural, sin interactuar apenas con la población local.

Arguye que el precio de esa tendencia lo paga sobre todo la biodiversidad: «a veces no nos damos cuenta de que muchos pasamos por el mismo recorrido donde hay fauna, como cabras montesas o buitres leonados; no pensamos que estamos en su hábitat, que nos estamos metiendo allí», recalca.

Valenzuela también resalta la «explosión» que ha vivido este tipo de turismo, que, aunque valora como algo positivo, requiere de sensibilización ambiental para favorecer un uso sostenible de esos espacios.

Con este fin, la Casa del Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia lleva a cabo actividades tanto con niños como con personas mayores, que incluyen desde rutas guiadas por los senderos, en las que se enseña a minimizar el impacto, hasta visitas a los pueblos donde conocer las prácticas agrícolas tradicionales.

Según apunta Aida Fernando, del proyecto Libera, la iniciativa está funcionando ya en 12 comunidades autónomas -entre las que, además de Castilla y León, se incluyen Cantabria, Asturias, País Vasco, Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía, Región de Murcia y Canarias, por ejemplo-, pero el siguiente paso es colaborar con las cinco restantes e, incluso, trabajar a nivel estatal para llegar a todos los Parques Nacionales. EFEverde

 




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