INVESTIGACIÓN DOÑANA

Edificios abandonados de Doñana, refugio de vegetación rara

Edificios abandonados de Doñana, refugio de vegetación rara. EFE/EDUARDO ABAD/Archivo

Investigadores de la Universidad de Sevilla han demostrado que las edificaciones aisladas dentro del Parque Nacional de Doñana actúan como refugio para especies vegetales adaptadas a fuertes perturbaciones e invasoras que permanecen a su alrededor pero no se extienden al resto del entorno.

Los expertos concluyen que las comunidades vegetales asociadas a estas construcciones se caracterizan por ser especies cosmopolitas, con amplia distribución geográfica y ruderales, propias de lugares con fuertes perturbaciones provocadas por el ser humano, según ha informado la Fundación Descubre en un comunicado.

Comprobaron que existe mayor riqueza de especies con estas características en los edificios abandonados que en los habitados, un hecho que atribuyen a los efectos negativos de la presencia humana y su actividad y detectaron que existen pocas especies exóticas asociadas a estos edificios.

“En Doñana, a diferencia de otros espacios protegidos, el acceso es muy restringido. Pensamos que esto favorece la falta de especies exóticas que la acción humana suele transportar con su actividad”, ha indicado el investigador José Carlos Muñoz.

Las observaciones han servido también para constatar que los cambios en la vegetación asociados a los edificios de Doñana se mantienen, al menos, 40 años después de su abandono, algo que relacionan con los cambios de suelo producidos por los materiales de construcción, que generan un microambiente que favorece ese efecto temporal.

De esta manera, los asentamientos actúan como refugio duradero para especies de plantas raras en el resto del espacio protegido, que permanecen cerca de los edificios sin invadir los alrededores a menos que se produzca una gran perturbación.

En ese sentido, los expertos advierten que la demolición de los edificios abandonados podría generar grandes alteraciones que beneficiarían la propagación de especies invasoras.

“Es posible que el derribo cause más daño que su conservación. Sería necesario considerar diferentes opciones de uso de estas construcciones que, además de tener valor patrimonial e histórico, son utilizadas como refugio por aves y otros animales”, ha advertido el investigador.

El estudio analizó la vegetación asociada a seis edificaciones aisladas dentro del Parque Nacional de Doñana, dos las cuales se encuentran habitadas en la actualidad y el resto abandonadas, para lo que establecieron transectos, líneas perpendiculares al edificio, muestreando cada 10 metros la composición de las comunidades vegetales. EFEverde

 




Secciones:            
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com