ECOSISTEMAS MARINOS

Los ecosistemas explotados modifican las características y conducta de peces

Los ecosistemas explotados modifican características y conducta de peces. EFE/Miguel Riopa/archivo

La pesca modifica el comportamiento y características de los peces en ecosistemas explotados, según un estudio de la Universidad de Barcelona (UB) que compara el uso del hábitat y los patrones de alimentación de dos tipos de Griva atlántica en una reserva marina y en una zona abierta a la pesca.

El estudio demuestra que la pesca altera el reparto de recursos y, por tanto, la conducta de dos tipologías de una misma especie de peces, a la vez que muestra la importancia de las áreas marinas protegidas para comprender el comportamiento originario de las especies, ha señalado la UB.

El artículo está firmado por los investigadores del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la UB Lluís Cardona, Álex Aguilar y Fabiana Saporiti.

En el trabajo, cuyos resultados se han publicado en la revista Marine Ecology Progress Series, también han participado expertos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y de la Universidad de Essex (Reino Unido).

Los investigadores compararon los patrones de uso del hábitat y la alimentación de dos morfotipos de Griva atlántica (Labrus bergylta) -conocido como maragota o budión-, uno liso y otro con manchas, en dos hábitats diferentes: las islas Cíes (Vigo), un área marina protegida donde no se permite la pesca recreativa, y en zonas contiguas abiertas a la pesca.

Primero estudiaron visualmente la cantidad de ejemplares de cada morfotipo en las dos áreas y luego usaron técnicas de análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno para averiguar las diferencias en el tipo de alimentación, ha indicado la UB.

Los resultados muestran que los dos morfotipos difieren de manera consistente en el uso que hacen del hábitat tanto dentro como fuera de la reserva marina, pero sólo en la reserva marina difieren también en su alimentación.

Al respecto, Lluís Cardona ha señalado que “el reparto de los recursos entre las dos variedades depende de la densidad, por lo que el comportamiento actual en zonas abiertas a la pesca no es informativo sobre sus nichos tróficos originales”.

“Ello pone de manifiesto que muchos de los rasgos que vemos en especies salvajes explotadas pueden tener más que ver con la explotación que con adaptaciones al medio natural, que ha sido transformado por los humanos”, ha añadido el investigador.

Espacios protegidos

Estas conclusiones demuestran la importancia que tienen los espacios protegidos para llegar a entender el comportamiento de las especies marinas.

En este sentido, Cardona ha destacado que “la comparación de la biología de las especies en el interior y en el exterior de espacios protegidos permite entender los cambios en la biología de las especies explotadas, que de otro modo no serían evidentes”, ha destacado Cardona.

Los autores han señalado la importancia de analizar cómo estos cambios se trasladan al resto de la red trófica y ver si pasa lo mismo con otras especies en otras regiones.

Al respecto, Lluís Cardona ha señalado como “particularmente relevante” el estudio en el Océano Atlántico norte, “donde un siglo de intensa explotación humana ha diezmado las poblaciones de la mayoría de las especies marinas de vida larga”. EFEverde

 




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