CONSUMO SOSTENIBLE

Ecoscore, los jóvenes europeos quieren visibilizar el impacto ambiental de los productos

EcoScore Ecoscore: iniciativa europea para visibilizar impacto ambiental de productos. EFE/Andy Rain

Medio centenar de jóvenes de diversos países europeos han propuesto la creación de la etiqueta ‘European EcoScore’ (Puntuación Ecológica Europea) para simplificar la información sobre el impacto ambiental de los productos, tanto alimenticios como textiles, con una clasificación por letras desde la A (la más ecológica) a la F (la menos) y de colores, de verde a rojo.

Etiqueta ambiental

La idea, presentada ante las autoridades de la UE como una “iniciativa ciudadana” para que el consumidor pueda elegir cada artículo “por su huella ambiental en el planeta” además de por sus preferencias habituales, busca “presionar” a aquellas marcas que hasta ahora no se preocupan del medioambiente y producen con el único objetivo de “aumentar sus ventas”, ha explicado a Efe la representante de Oficial European Ecoscore España, Julia Zurita.

Además de potenciar la sostenibilidad en empresas, esta etiqueta busca potenciar el consumo de proximidad, ya que su cálculo se basa en la evaluación del “ciclo de vida” de cada manufactura a través de su PEF (Product Environmental Footprint o Huella Medioambiental de Producto), desarrollado por la Comisión Europea para trazar su impacto desde el momento en el que es fabricada hasta que llega al establecimiento y, en este punto, las de cercanía “tienen un mayor peso, por su puntuación positiva” frente a las importadas desde otros países, ha explicado Zurita.

Consumo sostenible

Ecoscore aspira a guiar a los consumidores hacia un consumo más respetuoso con el medioambiente empleando un “método divulgativo” ya que explica los criterios para categorizar cada objeto, desde la extracción de materias primas utilizadas en su fabricación o el agua consumida para ello hasta el transporte utilizado, pasando por su empaquetamiento o su impacto en la biodiversidad: todos estos factores serían calculados por expertos capacitados para medirlos y fijar su posición definitiva entre la A y la F. 

Zurita ha lamentado que hasta ahora no se hayan llevado a cabo “grandes medidas” para promover este tipo de iniciativas y fomentar así el consumo sostenible, una responsabilidad que “hasta ahora siempre ha caído en manos del cliente”, que normalmente “carece de suficiente información sobre el origen del producto” y cree que con esta propuesta “cada uno sabrá lo que está comprando”.

Las etiquetas existentes hasta este momento, añade, se centraban en el valor nutricional, como en el caso de Nutriscore, pero a su jucio “es necesario “pararse a pensar en el impacto ambiental de lo que se consume”. 

Recaudación de firmas

El objetivo a largo plazo de este sello de calidad ambiental es que “llegue a muchos más países fuera de Europa”, así como poder aplicarlos en otros sectores, aunque Zurita reconoce que esto “requerirá de mucho más tiempo”, ya que otros productos como los de origen tecnológico “hacen uso de muchos materiales que hay que estudiar también de uno en uno y eso convierte sus artículos en más complicados de evaluar”. 

Los impulsores de la idea necesitan un millón de firmas para que esta etiqueta se haga realidad y la Comisión Europea se encargue de materializarlo, por lo que han puesto en marcha una web destinada a ello: europeanecoscore.com.

“De momento hemos recogido 2.000 firmas, pero esperamos conseguir el resto para lograr la etiqueta y evitar que muchas marcas sigan haciendo ‘greenwashing’ (lavado de imagen para presentarse como ecológicas sin serlo)”, ha concluido Zurita. EFEverde.

 




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