M. AMBIENTE DOÑANA

El ecólogo Scheffer dice que Europa ve con “mucha preocupación” la gestión en Doñana

El ecólogo Scheffer dice que Europa ve con Europa ve con "mucha preocupación" la gestión en Doñana, dice ecólogo Scheffer. Foto/Marta Martínez

La comunidad científica europea observa, con "mucha preocupación", la gestión actual en Doñana, donde las autoridades locales no implementan políticas que acaben con el uso descontrolado del agua, lo que, a la larga, puede provocar su colapso.

Así lo ha manifestado Marten Scheffer , catedrático de la Universidad de Wageningen (Holanda), galardonado este año con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación.
En una entrevista con Efeverde durante su paso por Madrid para recoger el galardón, ha subrayado que Doñana, un espacio emblemático, es observado con atención por la UE cuando entidades como la Unesco o grupos ecologistas encargados de su seguimiento transmiten que “la evolución de este espacio natural no es la correcta“.
Ha lamentado que los problemas que afectan a este carismático ecosistema, con una relevancia en el extranjero equiparable a la selva amazónica o a la gran barrera de coral, “se conocen a la perfección”, pero nadie asume las riendas para solucionarlos.

Martín Scheffer, premio de Ecología de la Fundación BBVA en su IX edición.  EFE/KIKE PARA/BBVA.

Los gobiernos locales deberían tomar cartas en el asunto para una mejor gestión de los recursos hídricos y ese es el “gran desafío” de Doñana, ha apuntado el investigador.

Factores que interfieren en Doñana

Para Scheffer (Amsterdam 1958), especialista en matemáticas biológicas, existen varios factores que están interfiriendo en la “resiliencia o capacidad de sobrevivir” del ecosistema de Doñana, como el cambio climático y la escasez de precipitaciones, aunque sus principales problemas siguen siendo los relativos al agua.
El investigador holandés conoce de primera mano el parque porque trabajó in situ años atrás y en uno de sus últimos estudios, publicado en la revista de divulgación científica Science (2015), aplica su modelo matemático a este ecosistema.
Doñana está amenazada por varios “tipping points o puntos de no retorno” como son la explotación intensiva de los acuíferos y la multiplicación de cianobacterias tóxicas en el agua, debido a los aportes excesivos de nutrientes derivados de los fertilizantes agrícolas.
Ambos factores pueden agravar los efectos de eventos climáticos extremos, como sequías y olas de calor, “lo que reduciría la capacidad de Doñana para soportar los impactos del cambio climático“, ha afirmado el catedrático.
Los humedales de Doñana cobijan el sistema de lagunas temporales más importante de Europa, con la formación de unas tres mil en años húmedos, y muestran otros síntomas de “cansancio” reflejados en la expansión de especies de plantas acuáticas flotantes, que atrapan la luz del sol impidiendo el aporte tan necesario de oxigeno al agua, poniendo en peligro la biodiversidad.

Cultivo de fresas, precios y agua

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Scheffer dice tanto la Unesco como los grupos ecologistas encargados de su seguimiento transmiten que “la evolución de este espacio natural no es la correcta”. Foto Marta Martínez

Con respecto al cultivo intensivo de la zona, especialmente el de las fresas, Scheffer ha explicado que tienen un precio de venta en los mercados “excesivamente barato” por lo que ha sugerido que los productores deberían incrementar el precio de esa fruta debido a que el consumidor paga “muy poco” por productos regados con agua de elevado coste.

El cultivo fresero debería estar “regulado” y, por eso, ha pedido “más transparencia” en las etiquetas de venta de esta fruta, debido a que un elevado grupo de consumidores estarían dispuestos a pagar más por ellas, si provinieran de una producción responsable y ecológica”.

Sin embargo, y pese a todo lo expuesto, ha lanzado un mensaje positivo: “todavía se está a tiempo de manejar la resiliencia de este ecosistema, el desafío es ejecutarlo”.
Tras reiterar su confianza y apuesta por Doñana, ha señalado que en la misma línea se encuentra la salud del planeta: la Tierra estará bien durante millones de años, aparecerán y desaparecerán especies, pero, de momento, “no hay razón para preocuparse”.
“Las especies, en general, sufren un bajón del que terminan saliendo debido a que la naturaleza en sí tiene mucha capacidad de recuperación, pero en un periodo de tiempo muy largo”.

Otra cuestión “es el planeta que se encontrarán nuestros descendientes en 3 o 4 generaciones, ese es el gran problema”, ha apuntado.
“Las decisiones que tomemos ahora para manejar la situación pueden tener repercusiones los próximos miles de años por lo que ha apelado a la “responsabilidad y decencia” para con las futuras generaciones. Efeverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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