DEFORESTACIÓN IMPORTADA

Ecologistas piden subir la ambición del reglamento de deforestación importada

Cosecha de soja en la hacienda Delta, en el estado de Bahia (Brasil). EFE/Sebastião Moreira

Las oenegés ecologistas piden a España que eleve la ambición de la propuesta de Reglamento con el que la Comisión Europea quiere frenar la deforestación importada, incluyendo la protección de los derechos humanos e incorporando más cultivos al listado de materias primas reguladas.

Así lo han señalado a EFE los portavoces de diversas organizaciones ecologistas españolas, que, aunque recibieron la propuesta de la CE como “una buena noticia”, temen que las presiones por parte del sector rebajen la ambición del Reglamento, que se debatirá el lunes 17 de enero en una reunión de un grupo de trabajo “ad hoc” creado en el Consejo de la Unión Europea.

Según explica Tom Kucharz, portavoz de Ecologistas en Acción, su temor es que este tipo de reuniones “a puerta cerrada y sin transparencia” se utilicen para que las áreas de comercio y de agricultura “intenten debilitar el reglamento”, y puedan ejercer presión sobre el área de medio ambiente, cuyos ministros y ministras pueden estar a favor de una visión “más progresista”.

Los ambientalistas afean además el hecho de que el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) lanzara el proceso de consulta pública sobre la propuesta de la CE en la víspera de Nochevieja, “sin apenas anunciarlo” -no se envió nota de prensa- y en un periodo marcado por las fiestas navideñas.

Desde Amigos de la Tierra consideran asimismo que el plazo de consulta, que acaba el 20 de enero, es “muy corto”, pues es inferior a un mes, algo que a juicio de Miguel Díaz-Carro, responsable del área de biodiversidad de esta asociación, “dificulta darle publicidad y que la participación sea efectiva”.  

El Miteco, por su parte, alega que se ha elegido ese momento para abrir el proceso porque España tiene sólo hasta el 17 de febrero para elaborar su postura respecto al reglamento, algo que el ministerio debe hacer junto a otros tres departamentos: Agricultura, Industria y Hacienda.

Trazabilidad de los productos importados

Tal y como está planteada la propuesta de la CE, el reglamento obligaría a las empresas importadoras y comercializadoras a informar sobre el origen y sobre los impactos ambientales de determinados productos una vez atraviesan las fronteras de la Unión Europea.

A nivel mundial, la UE es responsable del 16 % de las importaciones de productos agrarios vinculadas a la deforestación, recuerdan desde WWF; y, dentro de este bloque, “España es el tercer mayor importador de deforestación tropical”, sobre todo de soja (mayoritariamente -en un 87 %- para alimentar al ganado), y de aceite de palma, para producir biodiésel.

Pese a este impacto que puede generar el reglamento en este país, Kucharz critica que el Gobierno está aún “muy verde”, y considera que desde que se hizo pública la propuesta de la Comisión, el 17 de noviembre del 2021, son las empresas quienes “se han puesto las pilas”.

Así, otro miedo que tiene este activista es que sean las compañías quienes lleven la batuta y que “el ministerio vaya por detrás”, sobre todo después de que la consulta pública esté, según critican las organizaciones consultadas, “muy dirigida a las empresas”.

“En Amigos de la Tierra hemos intentado rellenar el formulario pero hay puntos que no podemos completar, porque están dirigidos a las empresas”, asegura Díaz-Carro, quien no cree que el diseño se haya hecho así “a mala fe”, pero lamenta que “va a dejar fuera muchas ideas”. 

Los activistas celebran la propuesta de la CE pues es “un primer paso en la dirección correcta”, recalca Kucharz, y “una reivindicación histórica de la sociedad civil” de exigir la trazabilidad en la cadena de suministro -que ya se pide para la madera- a un grupo más amplio de materias primas ligadas a la deforestación.

Sin embargo, el listado, que incluye productos como la soja, el aceite de palma, la madera, la carne vacuna, el cacao y el café; excluye a cultivos como el caucho, la caña de azúcar o el maíz, que están también considerados entre los que más deforestación generan, así como la carne de cerdo.

El riesgo del “efecto fuga”

Además, los ecologistas denuncian que la propuesta se centra en los ecosistemas forestales, sin aludir a los pastizales, las praderas, los humedales o las sabanas, por ejemplo, que quedarían expuestas a la amenaza de la agricultura industrial.

“No podemos proteger los bosques a costa de cargarnos otros ecosistemas”, asevera Elena Domínguez, del programa de alimentos de WWF, quien advierte del posible “efecto fuga” al desviar el impacto que los cultivos tienen sobre los bosques a los ecosistemas no forestales. 

Además, las organizaciones critican que el reglamento no contemple la vulneración de derechos humanos ligada a las importaciones; algo “muy relevante” sobre todo en el contexto de Brasil, de donde proviene “buena parte de la soja consumida en España”, y donde se da “el caso más espeluznante de cómo el Gobierno intenta reducir la protección ambiental y a la vez la de los derechos de los pueblos indígenas”, sentencia Kucharz. 

Por otro lado, los ambientalistas están preocupados por la aplicación del reglamento una vez se apruebe, y recalcan la necesidad de establecer un mecanismo de monitoreo para vigilar los esfuerzos de mitigación de riesgos de deforestación de las empresas y asegurar que éstas informan del impacto de su actividad en toda la cadena de suministro.

“Sin duda la aplicación de un reglamento como éste es un gran reto para la organización administrativa de cualquier país” admiten desde el Miteco, pero aseguran que el Gobierno “ya está trabajando en cómo se aplicará”, y que al menos cuenta con la experiencia de aplicación del Reglamento de la Madera, que quedaría derogado cuando entre en vigor el nuevo reglamento. EFEverde

 

 




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