CONSUMO CARNE

Ecologistas y agroganaderos piden “no meter toda la carne en el mismo saco”

Varios cortes de carne en una carnicería. EFE/Juan Ignacio Mazzoni

La ganadería emite 7,1 gigatoneladas de CO2 a la atmósfera, el 14,5 % de todas las emisiones vinculadas a la acción humana, según datos de la FAO, está relacionada con problemas como la deforestación o la erosión del suelo, pero ecologistas y agroganaderos consultados por Efe piden “no meter toda la ganadería en el mismo saco, porque hay diferentes modelos de producción”.

El debate sobre la reducción del consumo cárnico, reactivado por el Ministro de Consumo, Alberto Garzón, no es nuevo y de hecho figura en la Estrategia España 2050 que presentó el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado mes de mayo.

Este documento señala el “abandono progresivo de la dieta mediterránea” por parte de los españoles, que incrementaron su consumo de “productos de origen animal, responsables del 80 % de las emisiones asociadas a nuestra alimentación,” hasta “entre dos y cinco veces más de lo recomendable”.

Emisiones de GEI

También afirma que “la cadena completa de producción del sistema alimentario genera entre el 21 y el 27 % del total mundial de emisiones de GEI (Gases de efecto invernadero)” y que “más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75 % de los recursos de agua dulce están dedicados a producción agrícola o ganadera, una de las principales causas de la desertificación y pérdida de biodiversidad”.

Varias organizaciones ecologistas coinciden con esta visión pero piden al Gobierno que diferencie entre distintos tipos de procesamiento ya que, según la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial, “reducir el consumo a nivel individual será insuficiente si no se cambia el modelo productivo”, que en España “está muy orientado a la exportación”, para que “no envenene nuestras aguas ni contribuya a la emergencia climática”.

Ecologistas en Acción recuerda que “es imprescindible diferenciar entre el modelo industrial y el extensivo” ya que este último “contribuye a mantener paisajes y ecosistemas, integrándose con la agricultura de manera sostenible y manteniendo un mundo rural vivo”.

El pasado mes de junio un grupo internacional de científicos, entre los que figura la etóloga británica Jane Goodall, pedía a la Comisión Europea que la promoción de alimentos “se aleje de los productos animales y se dirija a dietas basadas en plantas” relacionando el consumo de carne roja y procesada por la industria con el aumento de “enfermedades cardíacas, obesidad, diabetes y ciertos tipos de cáncer” además de “sobrecargar a la Naturaleza”.

Más de 2.300 millones de kilos de carne en 2020

El informe 2020 de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) asegura que los hogares españoles consumieron más de 2.300 millones de kilos de carne el año pasado, pero atribuye esta cifra puntual a “la permanencia en casa por la pandemia” ya que los años anteriores registraron una tendencia a la baja de hasta un 12 % desde 2012.

Además, buena parte de la carne producida en España no es consumida en el país y un ejemplo facilitado por el propio MAPA es que en 2020 las exportaciones totales españolas de carne de porcino con destino a China crecieron un 77 %.

Especialmente indignado se ha mostrado el sector de la ganadería ecológica, muy presente estos días en Barcelona en la feria BioCultura con firmas certificadas como 100 % ecológicas y con reconocimientos internacionales.

Indignación en el sector ganadero

“No se puede meter toda la carne en el mismo saco, el Ministro debería rectificar públicamente”, ha pedido el responsable de Dehesa Maladúa, Eduard Donato, quien ha recordado además que “el ser humano lleva en la genética el consumo de carne, que incluye nutrientes como la vitamina B12, imprescindible para el organismo” y “es mejor si es ecológica, ya que aprovecha los recursos de la Naturaleza respetándola”.

Donato lamenta que “en otros países un gran porcentaje de población consume productos sin química pero nosotros estamos en pañales”, por lo que las palabras de Garzón “que no habrían afectado a nadie en Centroeuropa, aquí pueden dañar al sector y a toda la economía”.

En el mismo sentido, Pedro Busi, fundador de Ecoviand de Brugarolas, una empresa pionera en distribución de carne ecológica en España, ha criticado unas palabras “con una demagogia fuera de toda responsabilidad política” porque “la obligación del Ministro es proteger los sectores productivos, no buscar impacto mediático”. 

En alimentación, hay que tener en cuenta “lo primero, que sea ecológica y, lo segundo, que no se puede abusar de nada, sea carne o vegetal: siempre debe ser equilibrada”.

Busi confirma que “España es país productor pero poco consumidor de ganadería ecológica” y pide “educar al ciudadano para que sepa lo que hay tras la etiqueta de un producto e invierta en salud” tanto humana como medioambiental. 

Los datos del MAPA sobre producción ecológica de 2019 señalan que los establecimientos cárnicos ecológicos crecieron hasta los 540 -15,14 % más desde 2018-, con una producción certificada de 41.270 toneladas -15,2 % más desde 2018-. EFEverde

 




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