Ecoética, la renuncia al consumismo que convierte en necesidad lo superfluo

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“Ecoética”, la renuncia al consumismo que convierte en necesidad lo superfluo

Bosque de hayas en el Valle de Ezkurra (Navarra). Archivo. Efe/J.Benet

Juanjo Cordero.- Combinar la ética con la ecología hace cuestionar la relación del ser humano con la naturaleza y plantea renunciar al "consumismo que trata de convertir en necesidad primaria lo superfluo", según ha explicado a EFE el profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Miguel Angel Capó, que acaba de publicar su último libro, "Ecoética" (Ed.Tébar Flores).

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Portada del libro

“Es necesario tener una perspectiva ética para poder observar que la responsabilidad del ser humano sobre la naturaleza es inseparable sobre la responsabilidad sobre sí mismo”, ha explicado Capó.

Esta bioética es una “fórmula para entender mejor el medio ambiente y hacer mejor las cosas”, según explica el profesor, “estos últimos años hemos integrado nuestro entorno natural a la vida diaria y tenemos más conciencia ecológica”.

Para Capó el siglo XX pasará a la historia por varias revoluciones: “el desarrollo de la electrónica, el reconocimiento de los derechos humanos y la consolidación del pensamiento ecologista”.

Ética y ecologismo

“Tras décadas en las que la sociedad de consumo ha marcado un modelo de vida y producción aplastante, parece que ahora hay una tendencia de sostenibilidad y respeto ecológico global que se está abriendo paso con contundencia”, admite el autor.

Capó pretende abordar, en los 11 capítulos del libro, el derecho ambiental y su relación con la ética moral de las personas, de este modo “definir un nuevo marco para gestionar el futuro de nuestro planeta”.

Según explica, el problema ecológico ha de ser visto con una “perspectiva solidaria para las generaciones futuras” de seres humanos.

Balance ético

“Conservar el medio ambiente no es barato”, admite el autor quien plantea el “balance ético” como modelo negocio, donde “para sacar un beneficio de la tierra debemos sacrificarnos” para que la balanza quede equilibrada.

Capó cree que el pensamiento ecologista se ha visto influido por las diferentes religiones, “tanto los cristianos, como judíos y musulmanes tenemos un Dios alejado de lo terrenal, en cambio en otras creencias indio asiáticas, ese Dios es la naturaleza”.

En este sentido, afirma que “el medio ambiente debería ser partícipe en todas las religiones para así generar un mayor cargo de conciencia ecosocial”.

“No está todo perdido”

Aunque a veces la humanidad sea pesimista “no está todo perdido”, afirma el autor, “el planeta tiene una enfermedad que podemos curar a través de legislaciones y haciendo pequeños sacrificios en nuestra manera de vivir”.

Las leyes no tienen por qué ser restrictivas o prohibitivas, un ejemplo de “legislación positiva” seria imponer la educación ambiental en los centros educativos, de esta manera, “se fomentaría la curiosidad por descubrir nuestro hábitat y cuidarlo”. Es necesario crear este pensamiento ecologista global, ya que “las adversidades medioambientales son transfronterizas”.

Capó considera que “unas leyes internacionales promoverían un nuevo de desarrollo sostenible” y admite que “vamos atrasados pero en camino”.EFEverde




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