Ecociencia Madrid promueve hábitos sostenibles sin perder calidad de vida

RESIDUOS PLÁSTICO

Ecociencia Madrid promueve hábitos sostenibles “para luchar contra el cambio climático desde el hogar”

Ecociencia Madrid promueve hábitos sostenibles Talleres de Ecociencia Madrid

Elena Turrión.- Reducir el consumo de plásticos de un solo uso es el principal objetivo de Ecociencia Madrid, una iniciativa impulsada por seis jóvenes españoles que imparten cursos para "promover hábitos sostenibles que no nos hagan perder calidad de vida, para que todos contribuyan a proteger el medioambiente", explica a Efe su fundadora, Adela Valentín.

Este proyecto, financiado por la Comisión Europea en el marco de su programa Cuerpo de Solidaridad Europeo, surgió hace un año, cuando Adela, una trabajadora social de 26 años que lleva dos años años sin consumir plásticos desechables, animó a su hermana Sara, profesora de inglés de 24,  y a otros cuatro amigos a “compartir su estilo de vida con su entorno más cercano” para fomentar el cuidado del planeta a través de la organización de talleres.

“Hace dos años, estaba viviendo en un país extranjero con una beca de estudios y el agua que llegaba a mi piso no era apta para el consumo, por lo que tenía que comprar botellas a diario”, cuenta la joven, quien detalla que al ver el “paisaje de residuos plásticos que se formaba en mi cocina al terminar la semana” empezó su batalla particular para reducir la compra de este material.

En los talleres gratuitos de Ecociencia Madrid, que estos jóvenes imparten en su tiempo libre, enseñan a fabricar “productos alternativos de higiene personal y del hogar”, como champú artesanal en jabón o bolsas de tela, con la idea de ayudar a “disminuir el consumo lineal e inconsciente de plásticos”, asegura Adela.

En un momento “en el que tenemos todas las evidencias contra el cambio climático sobre la mesa, vemos que es más necesario que nunca movilizar a la gente para que contribuyan a cambiar el mundo con pequeños gestos”, cuentan las hermanas, que señalan que “lo esencial es que todas las personas del planeta pongan su granito de arena en esta causa, la más importante para las nuevas generaciones”.

Moratalaz, Vallecas o La Elipa (Madrid)

Barrios madrileños como Moratalaz, Vallecas o La Elipa ya han acogido esta iniciativa, que incluye una sesión teórica en la que “tratamos de visibilizar y concienciar sobre el problema de los residuos” y una parte práctica “donde compartimos alternativas sostenibles y  claves para potenciar la reutilización de los productos en casa”, apunta Valentín.

Sustituir la cuchilla de afeitar desechable por una de acero inoxidable o cambiar el cepillo de dientes de plástico por uno de bambú son algunos de los consejos que comparten entre los asistentes a los cursos porque “todas las acciones cuentan para cuidar nuestro planeta”, señala Adela.

En estos barrios no todas las personas tienen el mismo acceso a una educación ambiental, por eso,  a través de estas actividades, accesibles para todos los públicos, cada vez más “personas de nuestra comunidad pueden adquirir herramientas y recursos necesarios para cambiar sus hábitos diarios” y ayudar a disminuir la presión sobre el medioambiente.

Hablar “cara a cara” sobre los hábitos sostenibles

plásticos

Y es que, aunque “recibimos información constante sobre lo grave que es el problema” de la degradación del planeta, a la hora de actuar “no sabemos cómo hacerlo, cuando a veces es tan sencillo como utilizar una botella de cristal en lugar de una de plástico”, señala Sara Valentín.

Además, la iniciativa de Ecociencia Madrid facilita que “la gente se acostumbre a hablar cara a cara para compartir sus inquietudes o sus dudas incluso a nivel personal” y ello hace “más sencillo” que no sólo las personas que participan, sino sus núcleos familiares, se sumen a la labor.

“Muchas de las personas se sienten atraídas por los grandes eslóganes del activismo ambiental, no obstante, a la hora de actuar y de reducir su gasto de energía, sus emisiones de CO2, la producción de deshechos y el desperdicio de agua, son conscientes de que tendrían que invertir mucho dinero en renovar su casa y hacerla más más sostenible”, una decisión que descartan porque “no todas las familias pueden permitirse grandes gastos”, resalta Adela.

Así, para “concienciar de verdad y generar un cambio real, creemos que es muy importante actuar a nivel personal y mostrar todas las alternativas sostenibles que se pueden incorporar en la vida más cotidiana de cada uno”, añade la activista.

Iniciativas municipales

Para complementar los talleres, los integrantes del grupo organizan una visita mensual a un comercio a granel, un huerto o un nódulo de compostaje local que promueva el consumo sostenible.

De esta manera, ponen en contacto a la persona con iniciativas de su propio municipio, establecen un vínculo más estrecho y duradero entre ambas partes y aumentan el conocimiento sobre el entorno.

Gonzalo Navarro, otro de los participantes en Ecociencia Madrid, recuerda que según Naciones Unidas, cada año 8 millones de toneladas de los residuos plásticos van a parar a los océanos, por ello, el objetivo final de su proyecto es que el este problema “no sea visto como un asunto lejano” y por tanto difícil de afrontar, sino más bien como “una oportunidad de ver cómo nuestras acciones, aunque sean tan pequeñas como llevar una bolsa de tela a la compra, repercuten a mayor escala”.

De hecho, este “pequeño acto” tiene “gran relevancia” porque cerca del 20 % de las 180 bolsas de plástico que consume cada español de media al año no se reutiliza y acaba su vida como residuo contaminante, según datos de Fundación Aquae, asevera Navarro.

Rechazar y reincorporar

Y no se trata sólo de reciclar, pues al esquema tradicional de las tres ‘R’ (reducir, reciclar y reutilizar), el grupo pretende añadir otros dos componentes: rechazar y reincorporar.

“Si nos centramos sólo en el reciclaje, podemos acabar pensando que no hay problema en consumir plásticos siempre que luego los depositemos en el contenedor adecuado”, ha argumentado Navarro. A su juicio, lo ideal sería producir “la menor cantidad posible de desperdicios” de cualquier tipo.

“Queremos demostrar que no hay excusas para no luchar contra el cambio climático”, destaca Adela, tras aseverar que  “entendemos que no todas las personas quieran salir a la calle para llamar a la acción sobre el problema climático, por eso, con este proyecto queremos ayudar a la gente para que aprendan a cuidar el medioambiente con sus propias herramientas y desde sus situaciones únicas, porque el cambio mundial empieza en los hogares”, concluye Adela Valentín. EFEverde

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