TURISMO ECOLÓGICO

Ecoagroturismo, una necesaria vuelta de tuerca al turismo rural

Ecoagroturismo, una necesaria vuelta de tuerca al turismo rural

El turismo rural "debe dar un giro hacia un modelo con mayor compromiso medioambiental e integrado realmente en el entorno que le rodea", si quiere remontar el descenso de ocupación que ha sufrido en los últimos diez años y atender a la nueva demanda "verde", han advertido varios expertos.

El presidente de la Fundación EcoAgroturismo-Ecotur, Severino García, ha explicado a EFEverde que “se está produciendo un cambio de tendencia, en todos los ámbito de la sociedad, hacia un consumo más coherente, más cercano”, que tiene en cuenta las consecuencias de las decisiones de compra individuales sobre el medio ambiente. Algunos propietarios de casas rurales “ecoagroturísticas” coinciden en señalar que sus clientes no dan casualmente con sus establecimientos, sino que van buscando la sostenibilidad en distintos ámbitos: agricultura ecológica y de proximidad, energías renovables o reciclaje; “un claro compromiso con el entorno”. García señala que el actual modelo de turismo rural, formado por unos 16.000 establecimientos, está en crisis, porque su crecimiento se basó sobre todo en criterios de incremento de infraestructuras y de confortabilidad, sin tener en cuenta el medio ambiente o la integración con las actividades tradicionales del entorno rural.

Turismo rural alternativo

El ecoagroturismo no es sólo una apuesta por un turismo rural alternativo, sino que es una filosofía, una concepción ante la vida, ya que como explica a EFEverde Marta Fernández, de Mas La LLum (Arens de Lledó-Teruel) “lo llevamos integrado. Nos acoge la tierra e intentamos integrarnos en la tierra, en el entorno, lo mejor posible”. Con unas tasas de ocupación de un 15 % en la actualidad, cuando hace unos diez años rondaba el 25 %, en opinión de Severino García el turismo rural convencional se olvidó en su época de bonanza de que los clientes de estos establecimientos no sólo buscaban alojamientos. Asumido el problema, ahora “el cambio de tendencia es real” según la Fundación EcoAgroturismo aunque, dada la situación económica y la falta de recursos, el crecimiento no sea mayor. Los más de 100 establecimientos integrados en esta Fundación cuentan con un índice de ocupación de entre el 30 y el 40 % y, aunque García reconoce que comparado con el grueso del sector la representatividad de sus asociados es pequeña, insiste en que los datos actuales demuestran que “el cambio está ahí” y cada vez más clientes han vuelto a este tipo de turismo. Tienen interés en volver a la esencia de las cosas y, así, por ejemplo, hay casas que ofrecen “agroturismo en estado puro”, como Reitoral de Chandrexa (Orense), que ofrece actividades de ganadería y agricultura ecológica y cuyas parcelas están inscritas en el Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia.

Posada del Valle (Asturias). Fundación EcoAgroturismo/EFE

Posada del Valle (Asturias). Fundación EcoAgroturismo/EFE

Autoabastecimiento y consumo responsable

Xurxo López, que lleva más de diez años regentando esta casa rural “ecoagroturística” gallega, explica que “cuando empezamos con el proyecto, nuestra idea era que fuera sostenible”, así apostaron por la agroganadería ecológica como una forma de autoabastecerse. “Lógicamente no producimos todo lo que consumimos, pero cuando compramos productos ecológicos, a productores de proximidad, lo hacemos a granel, para evitar residuos de los embalajes, además lo que no se produce aquí, como azúcar o café, lo adquirimos de comercio justo”, sentencia. Según los datos que manejan los expertos de esta Fundación, el número de personas con predisposición hacia un consumo más responsable es “creciente, eso es una realidad”, a pesar de que no se puede hablar aún de un cambio generalizado debido precisamente a la situación económica y la falta de recursos. De todas formas, una parte importante del público que “no ha sido víctima de la crisis” y continúa consumiendo “se replantea su forma de hacerlo” y exige mayor calidad en este sentido.

García hace hincapié en que no por estar en un enclave rural, cerca de parques nacionales, un establecimiento rural se puede considerar sostenible porque lo primero que debe hacer es desarrollar un modelo de negocio respetuoso con el medio ambiente y, además, tener en cuenta la producción artesana o agrícola local.

Por eso la Fundación EcoAgroturismo ha desarrollado el sello de garantía Ceres-Ecotur, certificación que se basa en la implantación del sistema de calidad Eceat (European Centre for Ecological and Agricultural Tourism), y al que ya pertenecen la mitad de sus asociados. Esta certificación trata de unificar la oferta de turismo rural ecológico en España, con establecimientos que apoyen a la economía local, cuyas actividades sean sostenibles ambientalmente y que contribuyan activamente a la conservación ambiental, social y cultural del área en el que se ubican.




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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