NATURALEZA AVES

Los disparos a la fauna protegida dejan cientos de aves muertas y heridas

  • Los datos que manejan los centros de recuperación de especies protegidas empiezan a ser preocupantes.

Los disparos a la fauna protegida dejan cientos de aves muertas y heridas Intervención a un águila lagunera por un disparo con perdigones en el ala. EFE/M. Cieza

EFEverde.- Los disparos a la fauna protegida en el medio natural como consecuencia de la persecución directa que sufren las especies dejan cada año, coincidiendo con la temporada de caza, dejan miles de aves muertas y heridas.

Los datos que manejan los centros de recuperación de especies protegidas, donde se recogen la fauna que resulta muerta y herida por arma de caza, empiezan a ser preocupantes, puesto que en los últimos años su número se ha incrementado notablemente.

Víctor Díez, jefe de Espacios Naturales Protegidos y Vida Silvestre de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural en Ciudad Real, explica a EFE que “algunos cazadores” siguen causando muertes “innecesarias e injustificadas” de muchas especies protegidas.

Díez asegura que esta práctica, “que poco a poco iba desapareciendo como consecuencia de la mayor concienciación que se había logrado entre el colectivo de cazadores, sigue siendo muy significativa”.

“No podemos decir que todos los cazadores estén actuando mal”, asegura el Jefe de Servicio de Vida Silvestre, porque “hay muchos que son respetuosos con el medio natural, pero otros parecen haber olvidado que hay fauna protegida por la ley”.

Fauna protegida

Recuerda que matar una especie protegida tiene consecuencias legales y conlleva, además de una multa, penalizaciones como la retirada de la licencia de caza o la posibilidad de que sea cerrado el coto donde se produzca el hecho.

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Radiografias de diferentes aves que presentan heridas por perdigones. EFE/M. Cieza

Los datos de fauna protegida atendidos por disparos en el Centro de Recuperación de Fauna Amenaza “El Chaparrillo”, en la provincia de Ciudad Real, ponen de manifiesto la importancia que la persecución directa tiene en la conservación de algunas especies.

Así, desde 1995 han ingresado en este centro 353 ejemplares de distintas especies tiroteadas, de los que 82 han entrado en los últimos cinco años.

En 2011 fueron 18 los ejemplares atendidos, 22 en el año 2012 y 12 en el año 2013, mientras que en los años 2014 y 2015 entraron, cada año, 15 ejemplares afectados por disparos.

Estos datos cobran mayor importancia si se tiene en cuenta que en los centros de recuperación el número de ejemplares atendidos es sólo un “pequeño porcentaje” del total de aves que son objeto de disparos de caza.

Desde 1995, fecha en la que se tienen registrados datos en “El Chaparrillo” han entrado 59 ejemplares de búho real, 41 gavilanes, 34 ratoneros comunes, 20 cernícalos vulgares, 17 aguiluchos laguneros, 14 aguiluchos cenizos, 12 águilas calzadas, 11 azores, 10 lechuzas campestres, 9 buitres leonados y 9 cernícalos primillas.

Otras especies como el águila imperial ha sido objeto de disparo, lo que ha llevado a recoger 4 ejemplares en estos años, en los que también se han recogido 3 ejemplares de avutardas y uno de águila perdicera y pescadora.

Ingresos en 2016

En lo que va de año 2016, son ya 8 los ejemplares de fauna protegida que han ingresado en “El Chaparrillo” a causa de un disparo, todos ellos procedentes de la provincia de Ciudad Real.

El caso más reciente se produjo ayer mismo, cuando se recogió un ratonero común y tan sólo unas semanas antes entró en el centro una hembra de azor que recibió un disparo y al que se le encontraron siete plomos que le provocaron múltiples fracturas en su ala derecha.

Elena Crespo, una de las veterinarias que atiende este centro, explica a EFE que este ejemplar “sobrevivió milagrosamente al disparo y fue localizado y trasladado al centro por un particular”. Actualmente se encuentra en recuperación en el centro, tras una cirugía complicada.

“Por desgracia, las posibilidades de que este ejemplar pueda volver a volar perfectamente son escasas, debido a la gravedad de las fracturas y al elevado daño en músculos y tendones que presentaba”.

Advierte de que “por desgracia” disparar contra una especie protegida es “una práctica más habitual de lo que parece”.

Cada año se diagnostican decenas de casos de disparo, lo que indica “que en el campo puede haber cientos de ejemplares muertos por esta causa, ya que es un hecho realmente fortuito el que un ejemplar sobreviva a un disparo, sea localizado y trasladado al centro”, concluye Crespo. EFEverde




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