Productos alimenticios envasados. Archivo EFE
JLX11. NUEVA YORK (NY,EEUU), 11/01/2010 .- Vista de varios paquetes puestos a la venta en una droguería en Nueva York, Nueva York hoy, lunes 11 de enero de 2010. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, decidió dar un paso más en su particular lucha por mejorar la salud de los ciudadanos y, después de haberle declarado la guerra al tabaco, los refrescos azucarados y las grasas hidrogenadas, arremete ahora contra la sal. El Departamento de Salud de Nueva York anunció hoy el lanzamiento de un programa voluntario por el que se pretende reducir el sodio en los alimentos envasados y de los restaurantes en un 25% en cinco años, lo que podría reducir la ingesta de sal de la nación en un 20% y evitar miles de muertes prematuras. Un grupo de investigadores del CSIC ha descubierto que ingerir microplásticos reduce la diversidad bacteriana de la microbiota del colon, además de producir una alteración del equilibrio en los microorganismos presentes.Un grupo de investigadores del CSIC ha descubierto que ingerir microplásticos reduce la diversidad bacteriana de la microbiota del colon, además de producir una alteración del equilibrio en los microorganismos presentes.
BIOLOGÍA PLÁSTICOS

Demuestran que la ingesta de microplásticos altera la microbiota intestinal

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El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, demuestra que ingerir microplásticos PET (asociados con la cadena alimentaria) reduce la abundancia de bacterias conocidas por sus efectos positivos en la salud y aumenta la presencia de otros grupos microbianos relacionados con una actividad patógena.

«Dada la posible exposición crónica a estas partículas a través de nuestra dieta, los resultados obtenidos plantean que su ingesta continuada podría alterar el equilibrio intestinal y, por tanto, la salud», explica Victoria Moreno, del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL) del CSIC.

El estudio, en el que también han participado el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP) y el Instituto de la Cerámica y el Vidrio (ICV) del CSIC, es el primero que ha evaluado el impacto de la ingesta de microplásticos en el tracto digestivo y la microbiota intestinal humana.

Saber lo que ocurre en nuestro organismo y las consecuencias de que estos materiales pueden provocarnos a corto, medio y largo plazo es importante ya que, según los cálculos más recientes, de media, cada persona podría ingerir entre 0,1 y 5 gramos de microplásticos cada semana a través de alimentos y bebidas.

Transformaciones en el proceso digestivo

Además, el estudio ha mostrado por primera vez que estos microplásticos pueden sufrir biotransformaciones a lo largo del tracto gastrointestinal y llegar al colon de una forma estructuralmente diferente a la original.

«Todos estos mecanismos y factores observados, que apenas se están empezando a estudiar, contribuirán a averiguar si los microplásticos pueden permanecer en el cuerpo humano y acumularse potencialmente en algunos órganos y tejidos», concluye.

Para hacer la investigación, el equipo del CSIC ha diseñado un protocolo de simulación de la ingesta y digestión de microplásticos en condiciones fisiológicas, que es extrapolable al estudio de otros tipos de plástico y tamaños de partícula.

«Mediante el modelo in vitro de digestión gastrointestinal patentado por el CSIC, pudimos albergar la microbiota colónica humana durante la intervención con microplásticos», explica Victoria Moreno.

Este protocolo, combinado con el uso de microscopía electrónica y espectroscopia, ha permitido monitorizar los cambios en la estructura y morfología de los microplásticos en el tracto digestivo. EFEverde

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Redacción EFE Verde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.