AUSTRALIA FAUNA

El demonio de Tasmania se hace resistente a una enfermedad contagiosa

Un demonio de Tasmania en el Zoo de Adelaida, Australia. EFE/ Roy Vandervegt/ARCHIVO

El demonio de Tasmania, un mamífero depredador emblemático de Australia, se ha vuelto más resistente a un tipo de cáncer que afecta a la especie, lo que concede más posibilidades a la preservación, según un estudio científico.

“Tenemos evidencias muy fuertes de que la fase epidémica está llegado a su fin y que la DFTD (siglas en inglés para la enfermedad del tumor facial del demonio) se está convirtiendo en una enfermedad endémica”, dijo Menna Jones, experta de la Universidad de Tasmania.

El demonio de Tasmania se hace resistente a un cáncer contagioso

Esta enfermedad diezmaba desde hace dos décadas a su población, que se ha vuelto más resistente a este inusual cáncer contagioso, afirma el estudio.

“Esto significa que el demonio podrá vivir con él como parte de su vida normal sin que esta enfermedad lo condene”, agregó Jones, quien contribuyó a establecer el programa para investigar esta enfermedad, apunta en un comunicado la universidad.

Estos pequeños marsulpiales de color negro y grandes colmillos sufren un cáncer contagioso, que se propaga por transmisión directa a través de las mordeduras que se infligen los animales en la cara durante los procesos de alimentación y apareamiento.

Este tumor aparece en la boca del animal y aumenta de tamaño hasta causar unas deformaciones que le impiden comer, aunque las investigaciones apuntan a que probablemente el demonio de Tasmania esté evolucionando naturalmente para tolerar, e incluso, resistir el cáncer.

Especie en peligro

El estudio, publicado en la revista científica Science, explica que se ha detectado que esta enfermedad se está propagando a una menor velocidad, al punto de que cada demonio de Tasmania infectado solamente lo transmite a un número de ejemplares que se sitúa en uno o ninguno.

Esta conclusión se desprende de una investigación genética para rastrear la transmisión, que fue liderada por el estadounidense Andrew Storfer, de la Universidad Estatal de Washington, en la que se analizó más de 11.000 genes de muestras de los tumores.

“Cuando los demonios que nunca han estado expuestos a la enfermedad se cruzan con otros animales salvajes en poblaciones enfermas, es probable que la evolución que hemos visto en las poblaciones salvajes se ralentice o incluso se revierta”, precisó.

Los demonios de Tasmania desaparecieron del territorio continental de Australia hace 3.000 años, en mayor parte, al ser presa de los dingos, que son una especie invasora descendiente del lobo asiático. EFEverde

 




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