AUSTRALIA FAUNA

Ecologistas buscan reintroducir demonios de Tasmania en Australia continental

Primer plano de un diablo de Tasmania. Primer plano de un diablo de Tasmania. EFE/DAVE HUNT

Un grupo ecologista ha liberado más de 25 demonios de Tasmania en Australia continental a través de un proyecto que busca reintroducir este animal en una zona en la que habitó hace 3.000 años.  

La oenegé Aussie Ark pretende salvar a este emblemático animal, que en la actualidad habita en la isla australiana de Tasmania y cuya población ha sido diezmada por un tumor facial, y restablecer el ecosistema amenazado por especies invasoras.

“La liberación de los demonios es la primera de muchas. Estamos hablando de algo monumental, una verdadera marca en la historia: el retorno de los demonios al territorio continental”, dijo el conservacionista Tim Faulkner, gerente general de Aussie Ark en un vídeo divulgado este lunes en las redes sociales.

Adaptación a la vida salvaje

El actor australiano Chris Hemsworth, que encarna el personaje de Thor en la saga de películas de Marvel, y su esposa, la actriz española Elsa Pataky, ayudaron a mediados de septiembre a liberar 11 ejemplares en el santuario Barrington Tops, a unos 300 kilómetros al norte de Sídney, que se suman a 15 especímenes devueltos antes.

El proyecto, en el que también participan las organizaciones Global Wildlife Conservation y Wild Ark, pretende también restaurar el ecosistema australiano que fue alterado tras la llegada de los colonos británicos a finales del siglo XVIII y liberarlo de depredadores salvajes introducidos como dingos, gatos o zorros.

Los investigadores de las oenegés, que ya han criado a 400 ejemplares de demonios de Tasmania (Sarcophilus harrisii) en cautividad, controlarán los movimientos de estos marsupiales con el fin de seguir los progresos que hacen en la adaptación a su nueva vida salvaje.

Los demonios de Tasmania desaparecieron del territorio continental de Australia hace 3.000 años, en mayor parte, al ser presa de los dingos -una especie invasora descendiente del lobo asiático-.

Estos pequeños marsupiales de color negro y grandes colmillos sufren una cáncer contagioso, que se propaga por transmisión directa a través de las mordeduras que se infligen los animales en la cara durante los procesos de alimentación y apareamiento.

Este tumor aparece en la boca del animal y aumenta de tamaño hasta causar unas deformaciones que le impiden comer. EFEverde




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