AGRICULTURA DEFORESTACIÓN

Cinco empresas dominan comercio global de bienes causantes de deforestación

empresas causantes de deforestación Plantación de aceite de palma en Aceh (Indonesia). EFE/Hotli Simanjuntak/ARCHIVO

Londres.- Cinco empresas dominan hasta el 70 % del comercio global de productos agrícolas básicos, como soja, carne de res y aceite de palma, responsables de la deforestación en países como Brasil, Paraguay, Argentina e Indonesia, según un informe difundido este jueves.

El Anuario Trase 2020, elaborado por el centro de estudios Trase en asociación con Global Canopy, determina, a través del análisis de datos, la sostenibilidad de las cadenas de suministro agrícolas y su impacto en la deforestación, a fin de ayudar a las compañías y los Gobiernos a mejorar sus prácticas.

Relación empresarial y deforestación

El documento revela que, en el caso de la soja, las empresas llamadas “ABCD” -ADM, Bunge, Cargill y Louis Dreyfus- y la estatal china COFCO son los cinco primeros exportadores de soja de Brasil y responsables de más de la mitad del comercio de este producto de Brasil, Argentina y Paraguay combinado en 2018.

En cuanto al Paraguay, los autores señalan que en 2018 cerca de un 90 % de las exportaciones de carne de res fue manejada por cinco firmas: Minerva, Frigorífico Concepción y las Cooperativas Menonitas de Fernheim; Chortitzer y Neuland.

Los investigadores observan que el hecho de que las exportaciones de productos básicos se concentren en pocas manos debería hacer más fácil tomar precauciones para reducir la deforestación y otros perjuicios para el medioambiente.

La firma de declaraciones y su escasa repercusión

El Anuario 2020 denuncia que los compromisos adquiridos por países y empresas para una “deforestación cero”, por ejemplo con la firma de la Declaración de Nueva York sobre Bosques, no han tenido un efecto “significativo” en la reducción de la deforestación en sus cadenas de suministro.

“Las compañías con compromisos adquiridos no están actuando mejor en la reducción de la deforestación por materias primas que las que no los tienen”, declaran los autores.

Como ejemplo, indican que en el sector del aceite de palma en Indonesia existen muchos compromisos de transparencia, pero se ve poca mejora porque “resulta difícil vincular a las empresas con la deforestación que se está produciendo” debido a que muchos de los productores son pequeños agricultores.

Soja, carne, aceite de palma…

Pese a sus “fuertes compromisos” para acabar con este problema, “en la última década la soja exportada a Europa ha sido más dañina, por tonelada, para los bosques y el clima que la soja exportada a China”, afirma el Anuario.

Explica que, aunque la Unión Europea (UE) exporta menos soja que China, sus importaciones, por su procedencia, “están vinculadas a más deforestación por tonelada”, y lo mismo ocurre con la soja importada desde Argentina.

En el caso de la carne de res de Brasil, son las importaciones chinas las que se relacionan con una mayor deforestación en ese país, que es el principal exportador del mundo de vacuno.

Gran huella de carbono de la soja que se importa a España 

En otro apartado, el análisis revela que la huella de carbono de las importaciones de soja a España, el mayor consumidor europeo de productos básicos, es, por tonelada, seis veces mayor que la de China, globalmente el mayor comprador de soja, carne de res y aceite de palma producido en los trópicos.

Esto se explica porque, cuando las materias primas proceden de áreas recientemente deforestadas, su huella de carbono puede aumentar hasta diez veces, mantienen los autores.

Toby Gardner, director de Trase,  una iniciativa conjunta del Instituto del Ambiente de Estocolmo y Global Canopy,   y uno de los principales editores del informe ha señalado que “nuestros datos señalan puntos críticos de deforestación vinculados a las principales exportaciones y mercados, y muestran una y otra vez que la mayor parte del problema se concentra en un puñado de proveedores y en un puñado de lugares. Estas  son increíblemente poderosas, ya que proporcionan puntos de entrada para la acción, por parte de empresas, gobiernos e inversores, que pueden catalizar y dirigir la aplicación, la inversión y la participación donde más se necesita “.

Por su parte, Helen Bellfield, editora principal del Anuario y líder de Trase en Global Canopy, ha manifestado que “en muchos países, la tasa de deforestación agrícola ha bajado de los años pico de hace una década. Pero la falta de progreso en la implementación de los compromisos de cero deforestación y los recientes aumentos en la deforestación en algunas áreas, incluida la Amazonía brasileña, subraya cuán frágiles son estos logros”.

Las empresas y los gobiernos deben apuntar a la implementación. Los datos de rastreo brindan un gran paso adelante en nuestra capacidad para evaluar la efectividad de los esfuerzos de implementación”, según Bellfield. EFEverde

 

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