CUMBRE CLIMA/COP26

El declive de los ecosistemas marinos altera su función reguladora del clima

Exprimiendo oceános Por (*) Victor Solís (@visoor) en la #ViñetaVerde de @efeverde Ilustración de @visoor para la #ViñetaVerde en @efeverde

Lourdes Uquillas / Madrid, 3 nov (EFE).- El declive de los ecosistemas marinos esta alterando el océano como regulador del clima, y resulta fudamental avanzar en un nuevo marco legal enfocado en la conservación de la biodiversidad en el Tratado sobre las aguas internacionales, que se espera termine “de forma exitosa en marzo de 2022”.

Declaración “Because the Ocean”

Lo explican, en entrevista con EFEverde, las expertas en temas de océano del Pew Charitable Trusts de Estados Unidos, Liz Karan y Masha Kalinina, quienes han mostrado optimismo sobre las negociaciones que se llevan a cabo en la COP26 de Glasgow, donde se ha impulsado la III Declaración “Because the Ocean”.

Suscrita en la Universidad de Edimburgo, la Declaración pide la protección del océano, aboga por la reducción de las emisiones del transporte marítimo, fomentar las energías limpias en alta mar y pide a los países de la Convención Marco de Naciones Unidas por el Clima adoptar medidas para reconocer la vinculación entre el océano, el clima y la biodiversidad para implementar el Acuerdo de París.

La III “Because the Ocean” ha sido respaldada por el príncipe Alberto II de Mónaco; la ministra chilena del Medio Ambiente y presidenta de la COP25, Carolina Schmidt; el secretario general del Foro del Pacífico Sur, Henry Puna; la ministra de Clima, Medio Ambiente, Desarrollo Sostenible y Pacto Verde de Bélgica, Zakia Khattabi; junto con ministros y embajadores de Australia, Colombia, España, República Dominicana, Fiyi, Francia, Indonesia, Irlanda, Panamá, Seychelles y Suecia.

No en vano, el océano absorbe más del 25 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y el 90 % del exceso de calor provocado por el calentamiento global.

Financiación climática para la protección del océano

Pero para preservarlo se necesita una mayor ambición climática en su protección con financiación pública y privada para la adaptación y mitigación, incluyendo a bancos multilaterales de desarrollo, fondos del clima o ayudas oficiales al desarrollo.

Con la finalidad de alcanzar estos objetivos y fomentar el intercambio de conocimientos y buenas prácticas se comprometen además a colaborar con el Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC).

El príncipe Alberto II de Mónaco subrayó el impacto del calentamiento de las aguas del océano, los cambios en las corrientes marinas y la acidificación de las aguas en la vida marina, así como en el aumento del nivel del mar en las zonas litorales y el incremento de los fenómenos meteorológicos extremos.

Por ello, propuso ahondar en el conocimiento del océano y desarrollar herramientas para la conservación, reforzar los recursos para fomentarla, mejorar la gobernanza y tener en cuenta el océano en las negociaciones de Naciones Unidas.

Declive de los ecosistemas del océano

Liz Karan, directora del proyecto “Protecting Ocean Life on the High Seas”, ha subrayado la importancia del océano en la absorción de los gases, pero advierte que el declive de sus ecosistemas está alterando su labor como regulador del clima.

Las aguas del océano suponen las dos terceras partes del planeta y por ello se le conoce como “el planeta azul” cuando se observa desde el espacio, y en sus aguas conviven millones de especies en sus ecosistemas que aseguran la salud del océano.

Entre los mayores impactos, explica, está la circulación de miles de buques mercantes por sus aguas internacionales, así como los barcos pesqueros, dos de las actividades industriales que están “estresando” la vida marina.

Tratado para las aguas internacionales

La solución en este momento está en las negociaciones que se llevan a cabo en Naciones Unidas para lograr un nuevo marco legal para el en el Tratado para las aguas internacionales enfocado en la conservación de la biodiversidad, que se encuentran en su última etapa y se espera terminen “de forma exitosa en marzo de 2022”.
Existen muchos intereses en los recursos de alta mar principalmente de las empresas pesqueras, mineras y navieras, pero está en manos de los gobiernos establecer la conservación del océano que está muy estrechamente relacionado con la salud del planeta, según la experta.

La llave del nuevo tratado en proceso de negociación está en “establecer suficientes mecanismos para establecer un océano sostenible” y dotarlo de “suficiente financiación para su implementación” para garantizar su conservación.

El océano ha soportado “muchas presiones” desde hace años, hay un creciente interés en la explotación de minerales en el fondo marino, “pero no sabemos el impacto que puede tener sobre las especies y sus frágiles ecosistemas”.

Entre esas presiones además están los efectos del cambio climático, y hoy en día se ven “los resultados de la inacción para su conservación”, según Karan, quien ha recordado que hay millones de personas que dependen de él para obtener alimentos y su sustento económico.

Los gobiernos deben ser conscientes de que tienen una oportunidad para proteger sus recursos y mantener la resiliencia de sus fondos marinos pensando en las futuras generaciones, ha aseverado la experta de PEW Charitable Trusts.

La firma del tratado para aguas internacionales además busca reducir el impacto de las grandes industrias pesqueras en zonas protegidas, las mismas a las que solo les preocupa la regulación de las capturas de ciertas especies, pero no la conservación del océano como un ecosistema.

Protección del 30×30

Masha Kalinina, que lidera en la entidad estadounidense la iniciativa 30×30 de la Convención para la Diversidad Biológica y busca la protección de al menos el 30 % de los ecosistemas en el planeta para 2030, ha incidido en la importancia de la reducción de emisiones para evitar el calentamiento y la acidificación del mar.

Con la creación de áreas de protección marina (Marina Protected Areas, MPA, por sus siglas en inglés) “damos espacios y posibilidad a que el océano se recupere”, para que las especies tengas sus espacios naturales, ha asegurado.

Ha subrayado la necesidad de “incrementar la protección, conservación y restauración del océano, como se puso de manifiesto en la última reunión de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en Marsella”.

Desde PEW recuerdan que alta mar juega un papel fundamental en la construcción de la resiliencia del océano a los impactos del cambio climático, con un valor estimado de almacenamiento de carbono de 74.000 millones a 220.000 millones de dólares por año.

Y aunque solo el 1 % de las aguas internacionales en alta mar están protegidas, representan el 95 % del hábitat de la Tierra y los científicos aseguran que aún hay millones de especies por descubrir en sus aguas.

A pesar de la conexión evidente entre el océano, el clima y la biodiversidad, solo a partir de la COP25 celebrada en Madrid bajo la presidencia chilena cuando se integró realmente a los océanos en la labor de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático. EFEverde
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