ARQUEOLOGÍA PATRIMONIO

Una cueva cordobesa revela cómo era el clima hace 250 millones de años

  • A través de la anchura, componentes y evolución que el paso del agua dejó en el las formaciones calcáreas, los expertos pueden extraer información para conocer cómo era el clima a través de muestras de polen o isótopos.

Una cueva cordobesa revela cómo era el clima hace 250 millones de años Una cueva cordobesa revela cómo era el clima hace 250 millones de años. EFE/Rafa Alcaide

EFEverde.- La Cueva del Yeso de la localidad cordobesa de Baena es la piedra angular que revela cómo era el clima hace más de 250 millones de años, en la época Cuaternaria de formación de la Tierra, porque el sulfato cálcico de su interior tiene registros del agua que se filtraba desde el exterior.

Donde el primitivo mar de Tetis y el océano Atlántico chocaron, en pleno valle del Guadalquivir, en la actual margen izquierda del río Guadajoz a su paso por Baena, se forma en el periodo geológico del Cuaternario la Cueva del Yeso, cuya génesis es de naturaleza hipogénica, es decir, que se formó de abajo hacia arriba por la filtración del agua.

El espeólogo José Antonio Mora, que se ha adentrado en la venezolana Cueva de los Guácharos y en la cavidades del valle de Viñales de Cuba, ha descendido junto a EFE los doce metros de profundidad de la cavidad.

Esta cueva, abierta al público hace apenas un año, guarda en su interior información del clima que la Península Ibérica tenía hace 250 millones de años “a través de las líneas de estratificación de sus margas que obedecen a periodos de deposición de material”, explica Mora.

Es decir, que a través de la anchura, componentes y evolución que el paso del agua dejó en el las formaciones calcáreas, los expertos pueden extraer información para conocer cómo era el clima a través de muestras de polen o isótopos.

La filtración del agua también ha dado origen a cientos de “protoconductos” o galerías que recorren en interior de la cueva, con aureolas cristalizadas y formaciones de estalactitas de cristales de yesos enormes, formadas no por disoluciones del material, sino con una génesis por evaporación.

Nuevos descubrimientos

UNA CUEVA CORDOBESA REVELA CÓMO ERA EL CLIMA HACE 250 MILLONES DE AÑOS

El espeólogo José Antonio Mora, en la Cueva del Yeso de la localidad cordobesa de Baena. EFE/Rafa Alcaide

La cavidad, la tercera mayor de yeso de Andalucía y la quinta a escala mundial, no deja de arrojar nuevos hallazgos, pues los tres kilómetros de longitud descubiertos hasta ahora solo representan un 20 % de lo que puede ser su tamaño y es visitable apenas un 5 % de lo descubierto.

De hecho, recientemente los espeleólogos han descubierto una galería de 106 metros con lagos situada en la parte alta, conectando con las zonas de desarrollo inicial y que permite estudiar el desarrollo de sus principales moradores, los murciélagos.

Esta nueva galería presenta niveles de acumulación de arcilla únicos que se suman a las impresionantes salas de cristales que tampoco son visitables dado lo angosto de su estructura.

Pero la cueva no sólo es genuina por variedades geológicas que pueden verse en su interior, sino que también cuenta con una fauna que la convierte en única en el mundo.

En 2009 el espeleólogo halló un tipo de gamba que, a falta de la aprobación por la comunidad científica internacional, podría llevar el apellido de la localidad cordobesa, “pseudo Niphargus Baenensis”, un animal a caballo entre el “Niphargus Europeo y el pseudo niphargus africano”, matiza el experto.

El último descubrimiento ha sido un pseudoescorpión de dos milímetros cuyo paralelo anatómico más próximo ha sido inventariado, solo dos meses antes, en una cueva del Cañón del Colorado en EEUU. Es un falso escorpión que no tiene aguijón, sino que inyecta el veneno con las pinzas.

La gamba y el escorpión tampoco son las únicas joyas zoológicas de la cueva, ya que las últimas investigaciones han sacado a la luz la presencia de tres machos de una especie de arácnido, cuya pareja fue descubierta en 1934 en la Sierra de Ronda.

“El estudio biológico de la cueva es el resultado de muchos años de trabajo”, explica el espeleólogo, que añade que “en cualquier momento, en el transcurso del estudio, de las paredes pueden caer animales nuevos”.

El motivo de la apertura al público, en grupos reducidos de una docena de personas, solo desde los meses de noviembre y hasta febrero, se encuentra en la fenología de unos de sus moradores, los murciélagos, que durante ese periodo están repartidos por toda la cavidad y se encuentran más tranquilos.

“Es un laboratorio de ciencias de la tierra porque de las cuatro eras geológicas, la cavidad y sus materiales ocupan tres de ellas: en el Secundario se forman los materiales, en el Terciario, se desplazan y en el cuaternario se forma la actividad”, ha concluido el entusiasta espeleólogo. EFEverde




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