NUCLEAR GAROÑA

El CSN pide más información para evaluar el expediente de central de Garoña

  • En 2031, Garoña alcanzaría los 60 años de antigüedad

El CSN pide más información para evaluar el expediente de central de Garoña Imagen de archivo de la central nuclear de Santa María de la Garoña, en Burgos. EFE/RSA

El Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha solicitado información adicional para evaluar la petición de la central nuclear de Garoña de renovar su permiso de explotación hasta el 2031, según han informado a Efe fuentes del organismo regulador.

El pasado 27 de mayo, el titular de Garoña (Nuclenor, participada al 50 % por Endesa e Iberdrola) presentó dicha solicitud y el 29 de mayo el Gobierno solicitó al CSN el informe preceptivo. Nuclenor pidió operar hasta 2031, para lo que se necesita un informe técnico del CSN que, si es negativo, obligaría al cierre de la planta y, si es positivo, dejaría la decisión última en manos de Industria y el Consejo de Ministros.
En 2031, Garoña alcanzaría los 60 años de antigüedad.

Convocatoria de Puestos

Además en su sesión de hoy, ha aprobado también las bases del proceso selectivo para el ingreso en la escala superior del cuerpo de seguridad nuclear y protección radiológica de ocho puestos (dos de ellos de promoción interna).
Desde 2009 no se convocaba ninguno por austeridad presupuestaria, según un comunicado del máximo organismo en materia de seguridad y protección radiológica.

ATC

Ha informado además favorablemente un informe sobre el trámite de información pública y consultas a las Administraciones afectadas y personas interesadas en el Estudio de Impacto Ambiental del futuro Almacén Temporal Centralizado (ATC) .La evaluación se ha centrado en el análisis y amplitud de la información contenida en el Estudio de Impacto Ambiental del ATC (impactos radiológicos asociados al transporte, programas de vigilancia radiológica ambiental, peligrosidad sísmica, idoneidad del emplazamiento…).

Según ha explicado a EFE el físico nuclear Francisco Castejón, los dos paquetes de medidas que solicitará el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a Garoña para volver a operar resultan “insuficientes”, ya que no solucionarán cuestiones como la corrosión de su circuito primario (sistema de circulación del fluido refrigerante usado para extraer el calor del núcleo de un reactor) ni los problemas de su vasija.

Dudas

Según Castejón, que trabaja en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) y es portavoz de energía nuclear de Ecologistas en Acción, el CSN pedirá aplicar las medidas derivadas de las pruebas de estrés (impulsadas tras el accidente de Fuskushima) y las emanadas de las inspecciones de 2009 a raíz de la renovación de su permiso de explotación hasta 2013.

Básicamente, el CSN pedirá a Nuclenor el cambio de “prácticamente todo el cableado de la central, mejorar los sistemas de vigilancia de gases radiactivos, de la sala de control y del sistema contra incendios.

Pruebas de estrés

A estas modificaciones se suma otro paquete de medidas que tienen que ver con las pruebas de estrés, entre ellas la mejora del sistema de venteo (garantiza la integridad de la contención ante un accidente severo); de los sistemas sísmicos, instalar un segundo panel de control para ser operado remotamente, un edificio de emergencia en el exterior, y dotarse de sistemas de alimentación y refrigeración portátiles.

Sobre la corrosión de su circuito primario, “aunque se haya intentando paliar, no hay solución. Ha afectado al barrilete, a las penetraciones inferiores y a algunas tuberías del circuito primario”.

El barrilete, un elemento situado en la vasija, que sujeta los elementos combustibles y canaliza el flujo de refrigerante dentro del núcleo de la central, “tiene una fisura de prácticamente 360 grados y tiene soldados unos cinchos para que aguante”.

Centrales belgas paralizadas

A ello se suma el problema de las dos centrales belgas Doel 3 y Tihange 2, paralizadas por el Gobierno de Bélgica tras hallarse miles de pequeñas fisuras en el acero de la vasija, y cuyo fabricante es el mismo que el de Garoña.

En vez de meterse en todas estas reparaciones “lo más sensato sería el cierre. Pueden aparecer nuevas averías, por eso Nuclenor pide seguir operando hasta el 2031 y así poder recuperar las inversiones que tiene que realizar, en torno a 150 millones de euros”, ha comentado Castejón.

El pasado mes de junio, la Unión Europea respaldó la revisión de las normas sobre seguridad nuclear, como la revisión obligatoria cada seis años a las centrales, llevadas a cabo por expertos de otros países europeos.

“Esto tampoco beneficia a Garoña, ya que en España las revisiones son cada diez años”, ha concluido Castejón.

EFE




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