CHINA CONTAMINACIÓN

Crecen las críticas al Gobierno chino por intentar minimizar el problema del smog

Crecen las críticas al Gobierno chino por intentar minimizar el problema del smog

Pekín amaneció hoy con cielo azul y soleada, después de siete días de grave polución que envolvió a la ciudad en una densa niebla tóxica, aunque la temporal solución del problema ha dado paso a muchas críticas contra la gestión de las autoridades, acusadas de intentar minimizar la situación.

Medios locales, grupos ecologistas e internautas en redes sociales se preguntan hoy cómo es posible que con índices de polución que superaban las mediciones máximas Pekín sólo declarara estos días la alerta naranja, segunda en gravedad, y no la elevara en ningún momento a alerta roja, el máximo nivel de emergencia.

 

“Las autoridades no fueron lo suficientemente protectoras, deberían escuchar la opinión pública a la hora de establecer las alertas”, destacó al respecto Huang Wei, portavoz de la oficina de Greenpeace en Pekín.

 

La alerta roja hubiera supuesto, por ejemplo, que se interrumpieran las clases para los niños pequineses y de hecho un instituto de la ciudad que sí cerró hizo fue obligado a reabrir.

 

El instituto, afiliado a la prestigiosa Universidad de Pekín, suspendió las clases el martes y en la mañana de ayer, miércoles, pero las autoridades educativas ordenaron su reapertura en la tarde, alegando que la alerta naranja no justificaba esa clausura.

 

Sí hubo restricciones en el tráfico, así como prohibición de utilizar barbacoas y fuegos artificiales, que en los días de las festividades de Año Nuevo Chino contribuyeron también a la polución atmosférica en la ciudad.

 

La polución fue especialmente grave el miércoles, con niveles en torno a 580 en el Índice de Calidad del Aire (cuando el supuesto límite máximo es 500) y visibilidad mínima.

 Aumento de enfermedades respiratorias

Médicos de los hospitales de Pekín, citados hoy por el oficial “China Daily”, registraron aumentos de casi el doble en el número de pacientes con afecciones respiratorias.

 

En lo que se ha tomado como un gesto de protesta, algunas estatuas de la ciudad aparecieron con mascarillas, entre ellas una popular escultura de Miguel de Cervantes en el campus de la Universidad de Pekín.

 

La situación mejoró anoche con una llovizna y fuertes vientos que arrastraron hacia el este la gran nube de smog que atenazaba el norte de China.

 

Médicos de la Oficina de Prevención del Cáncer de Pulmón de Pekín señalaron que los casos de esta enfermedad han aumentado en la capital en la pasada década, de 49,12 casos por cada 100.000 personas en 2002 a 75,2 casos en 2010, algo sin duda ligado al empeoramiento de la calidad de la atmósfera.

Una niña con mascarilla en brazos de su padre.

Una niña con mascarilla en brazos de su padre. EFE/Rolex Dela Pena

 

Ante la creciente preocupación por la calidad de aire, el presidente Xi Jinping, a quien hoy cita la agencia Xinhua, afirmó que se aumentarán los esfuerzos para reducir el smog de Pekín y otras partes del norte de China.

 

Xi paseó esta semana por zonas turísticas e instalaciones medioambientales de la capital como gesto de compromiso con la búsqueda de soluciones al problema.

 Contaminación industrial

El Ministerio de Protección Medioambiental acusa de parte del problema del smog en Pekín a industrias pesadas contaminantes en la provincia de Hebei, vecina a la capital, que no detuvieron su producción pese a la orden de hacerlo en días de altos niveles de contaminación.

 

“Las violaciones descubiertas por los equipos de inspección serán duramente castigadas”, señaló un comunicado ministerial, aunque expertos advierten del coste económico que puede tener un aumento a los límites de producción en Hebei, provincia que produce la cuarta parte del acero nacional.

 

Estudios sobre la economía de esa provincia, donde se encuentran varias de las ciudades más contaminadas del mundo, estiman que las medidas que el Gobierno chino se ha propuesto tomar a largo plazo para atajar la polución podrían reducir un 3 por ciento el PIB provincial.

 

El Gobierno local de Pekín planea invertir 124 millones de dólares en programas de mejora de la calidad de aire, y su alcalde Wang Anshun, quien acompañó esta semana al presidente chino en su paseo “concienciador” por la ciudad, aseguró en enero que no conseguir acabar con el problema “le podría costar la cabeza”.

 

En años pasados, multitudinarias protestas en ciudades de todo el país lograron detener proyectos industriales que según la ciudadanía supondrían un grave deterioro medioambiental, por lo que el régimen comunista teme que la cuestión de la polución a la larga se convierta en el principal foco de inestabilidad social. EFEverde

 

 

 




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com