CONSUMO PLÁSTICOS

La Covid-19 obliga al equilibrio entre reducir el plástico y la seguridad alimentaria

Tienda con productos a granel. Archivo EFE/Zoilo Carrillo

La crisis provocada por la Covid-19 ha derivado en un consumidor que sigue siendo sensible ante las cuestiones de sostenibilidad pero que está más preocupado por la seguridad alimentaria, lo que refuerza la obligación de encontrar un equilibrio para reducir el uso de plástico sin aumentar los riesgos.

Esta ha sido la principal conclusión de un foro sobre el futuro de los envases y embalajes organizado este lunes por la Asociación de Empresas de Gran Consumo (Aecoc), en el que se ha analizado “el problema del plástico” desde un punto de vista científico, empresarial y de la Administración Pública.

La consultora de Aecoc Shopperview Marta Munné ha dado a conocer un estudio -basado en 1.200 entrevistas realizadas entre abril y junio- que apunta a que el consumidor no ha dejado de dar importancia a la sostenibilidad tras la pandemia, aunque sí está más pendiente del ámbito social y no sólo del medioambiental.

Más productos frescos

Un 27 % de los encuestados dijo que compraría más productos frescos envasados (carne, pescado, frutas, verduras, etc.) por tener la percepción de que se reduce el riesgo de cualquier tipo de contagio en el momento de la compra, aunque al mismo tiempo exige “que los embalajes sean los mínimos posibles y cuenten con la mínima cantidad de plástico”, según Munné.

La opción de volver a la venta a granel y utilizar envases retornables ganaba peso antes de la pandemia, aunque una parte importante de los consumidores destaca que se trata de un sistema incómodo, porque obliga a cargar con los recipientes vacíos para poder rellenarlos.

“El cliente, ante el miedo a la exposición al virus y al ver que es una cuestión que se alarga en el tiempo, acepta usar producto envasado pero pide alternativas en los materiales utilizados”, ha concluido Munné.

Alternativas al plástico

La consejera delegada de la consultora especializada en embalajes Repaq, Montse Castillo, ha recordado que algunas de las ventajas del plástico pueden ser suplidas parcialmente por otros materiales como la celulosa o ciertas fibras.

No obstante, ha señalado que estos materiales no son tan conocidos ni están tan regulados a la hora de garantizar la seguridad alimentaria, y ha incidido en que no considera una opción real que se prescinda al 100 % de los envases.

Como ejemplo ha citado la venta de comida a granel, ya que aunque el recipiente sea dado por la tienda “después su mantenimiento depende del consumidor, y a nivel legal establecer la responsabilidad legal si ocurre alguna incidencia tiene difícil solución”.

El director de la Cátedra Unesco de Ciclo de Vida y Cambio Climático de la escuela de comercio internacional ESCI-UPF, Pere Fullana, ha rebatido la hipótesis de que el plástico es malo “per se”, y ha subrayado que lo más importante es analizar el impacto de los envases a lo largo de la cadena.

“Hay otros envases que generan más residuos, o que tienen una vida más corta (…) A veces por ejemplo la clave es reducir el peso para gastar menos combustible en la fase del transporte y ahí el plástico es muy útil. Hay que rechazar la mala aplicación, el material no es ni bueno ni malo, depende de cómo lo uses”, ha señalado.

La directora técnica del Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene), Carmen Sánchez, ha destacado que ya se investigan nuevas soluciones más sostenibles -incluso desde dentro del propio sector del plástico-, aunque “requieren tiempo y no pueden estar de hoy para mañana”.

Nuevas medidas

Además, el presidente de la asociación de consumidores CECU, Fernando Móner, ha lamentado los mensajes equívocos que recibe el ciudadano, que acaban provocando percepciones erróneas que derivan en cambios de hábitos.

En el foro también ha participado la subdirectora de Economía Circular en el Ministerio de Transición Ecológica, Margarita Ruiz Saiz-Aja, quien ha defendido medidas incluidas en el paquete legal propuesto por el Gobierno para reducir el uso de plásticos, como imponer un impuesto a los envases no reutilizables.

No obstante, ha considerado que la regulación trabaja “en paralelo” las medidas fiscales y otras de sensibilización ciudadana, y ha reconocido que las comunidades autónomas pueden fijar objetivos adicionales más estrictos a la normativa general comunitaria y española. EFEverde

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