ECOLOGÍA AGRICULTURA

Cortijo El Puerto, ecología y naturaleza junto a innovación tecnológica

Cortijo El Puerto, ecología y naturaleza junto a innovación tecnológica Foto: E. de la Torre. Ovejas en el Cortijo El Puerto, que desbrozan el terreno de malas hierbas.

Hoteles para insectos, GPS para estructurar los cultivos y drones para observar el estado de la tierra y mantenerla en las mejores condiciones, son las técnicas innovadoras que mantiene Enrique de la Torre Liébana en El Cortijo El Puerto para trabajar una agricultura lo más ecológica posible y devolver a la naturaleza "los dones que ella misma ofrece".

El ingeniero, Enrique de la Torre Liébana, junto con sus padres y hermanos, fueron los precursores de este proyecto que comenzó en 2013, en la localidad sevillana de Lora del Río, y que, en la actualidad, cuenta con un equipo de ocho personas que aumenta, dependiendo de la época del año, para apoyar el objetivo que les reunió desde el principio: crear un ecosistema.

Según de la Torre, “partimos de tierra vacía, es decir, sin ningún cultivo, y nuestra intención ha sido siempre recuperar lo que normalmente el ser humano destruye porque, cuando se cultiva, el agricultor termina destruyendo el equilibrio de la naturaleza, al eliminar todo lo que le estorba en la tierra”.

Hotel para insectos en el Cortijo El Puerto. Foto Enrique de la Torre

El aceite de El Cortijo, mejor puntuación del ranking internacional

En sus 212 hectáreas de tierra, El Cortijo (info@cortijoelpuerto.com) cultiva, sobre todo, olivos y almendras, y el aceite que produce de sus cosechas consiguió en 2017 la mejor puntuación en el ranking de todos los concursos internacionales en los que compiten los aceites de todo el mundo.

“En la actualidad, tenemos once variedades de aceite en el mercado que también los hace únicos, debido a la diversidad de sabores que elaboramos para que la gente pueda maridar cada plato con su aceite preferido, sea más dulce, más suave, más intenso, más amargo, más picante o menos”.

“La puntuación que obtuvimos la logramos gracias a las medallas que fuimos consiguiendo de todos los concursos internacionales más importantes”, señaló de la Torre.

Según la reciente publicación anual del EVOO World Ranking la firma sevillana IngeOliva (Cortijo el Puerto) aparece en primer lugar en 2017 como la empresa más laureada de España y del mundo, con cincuenta y ocho galardones en la campaña 2017 recibidos en Nueva York, Los Ángeles, Japón, Italia, Israel o Argentina.

Vista de campo de olivos en El cortijo El Puerto. Foto: Enrique de la Torre

“En este ranking mundial han destacado especialmente tres de nuestras 11 variedades como las más puntuadas: Picudo, Arbosana y Oliana. La variedad Arbequina ocupa el segundo lugar y Picual el sexto dentro de sus respectivas categorías”, subrayó de la Torre.

“Equilibrar la naturaleza para devolver los frutos que cuidamos” 

“Lo que nosotros hicimos en El Cortijo fue sembrar mucha biodiversidad y a partir de allí intentar equilibrar la naturaleza de tal manera que con el tiempo ella misma nos devolviera con creces los frutos que cuidamos con el cariño que nosotros le ofrecemos”.

El objetivo del Puerto es, según su Consejero delegado, Enrique de la Torre, “hacer una agricultura ecológica partiendo de la base de crear un ecosistema. Lo que nosotros queríamos era intervenir en la naturaleza ayudándola y, luego, dejar que ella misma funcionara sola, evitando utilizar productos químicos”.

Para apoyar este trabajo de biodiversidad, uno de los pilares fundamentales es “la restauración de la flora y la fauna como hábitat, es decir, que la fauna, que es beneficiosa, habite igual que nosotros tenemos nuestra casa, sean insectos pequeños o animales de medio tamaño o grande”.

Ocas en El Cortijo El Puerto. Foto: Enrique de la Torre

“Es el ejemplo de la crisopa, insecto muy beneficioso para combatir las plagas que sufren el olivar y el almendro. Este insecto se come a los bichos perjudiciales que atacan estos cultivos y si durante el invierno no tienen donde albergar se mueren, por lo que nosotros las cuidamos para intervenir lo menos posible en la naturaleza y evitar el uso de pesticidas”, subrayó de la Torre.

Los hoteles que albergan estos insectos consisten en pequeñas casas de madera que cuentan con habitaciones construidas con materiales que “recogemos en la sierra norte de Sevilla, con caña y bambú, maderas o materiales que son los que buscan los insectos para pasar el invierno. Además les alimentamos, de tal manera que ellos mismos se refugian en estos habitáculos para reproducirse y mantenerse durante todo el año”.

En la finca de El Cortijo también se encuentran ovejas, gallinas, ocas o burros, entre los que “la oveja es un rumiante muy apreciado por nosotros porque nos ayuda a mantener las cubiertas vegetales en buen estado, ya que se encargan de desbrozar los restos del terreno y así se efectúa una labor ecológica que permite no tener que echar pesticidas para eliminar las malas hierbas o rastrojos”.

Precisión de los cultivos a través de GPS

Otro de los aspectos más singulares de El Cortijo es la precisión de sus cultivos, “estructurados a través de un GPS, que lo convierten en una extensión de cultivo en la que los metros cuadrados están distribuidos como si de una ciudad se tratara”, explicó de la Torre.

“El GPS te permite sembrar todas las plantas con una precisión que puede variar dos centímetros, que es como el espesor de un dedo, de tal manera que sabemos perfectamente dónde hacerlo”.

Almendros en el El Cortijo El Puerto. Foto: Enrique de la Torre

La tarea del dron viene después e informa del color de los árboles, de las zonas que se encharcan por falta de un buen drenaje y hay que evacuarla porque de lo contrario la planta se asfixia, o indica qué tipo de tierra hay en esa zona y qué estructura tiene.

Cinco minutos de vuelo son suficientes para recoger toda la información y procesarla en un ordenador para darnos los datos que tenemos que tener en cuenta para el cultivo.

“Todas las cosas en el campo tienen su sentido y si se intenta que el sistema se equilibre y se es respetuoso con la naturaleza lo que hacemos es que los productos que cultivemos sean de una altísima calidad, sanos y saludables y, por consiguiente, estamos revitalizando la zona, haciéndola fructífera y buena, además de crear vida en todos los aspectos”, concluyó Enrique de la Torre Liébana. EFEverde




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