CUMBRE CLIMA

La cumbre del clima avanza hacia una mayor ambición que dé respuestas a la calle

EFE/Juan Carlos Hidalgo

Raúl Casado.- EFEverde.- Las negociaciones que se suceden en la cumbre del clima avanzan hacia una mayor ambición climática, la cual los países deberán asumir formalmente el próximo año, que dé respuesta a las exigencias cada vez más sonoras en las calles de todo el mundo y a las evidencias científicas.

Primeras reticencias

Pero han surgido ya las primeras reticencias por parte de algunos países, que han establecido algunas “líneas rojas” y se han comenzado a señalar cuáles serán los asuntos más ásperos de la negociación durante la próxima semana, cuando comience el tramo de “alto nivel” y las negociaciones pasen a manos de los ministros responsables de Medio Ambiente.

Con éstas todavía en una fase muy técnica, muchas delegaciones miran a la Unión Europea (UE) y confían en que ésta actúe como “palanca” para arrastrar hacia esas mayores cotas de ambición climática a países que de momento se están poniendo de perfil.

Unas negociaciones, una cumbre, marcada este viernes por la imprevista y repentina llegada al recinto de la activista sueca Greta Thunberg, rodeada de imponentes medidas de seguridad, de una auténtica nube de periodistas y de jóvenes activistas de numerosos países.

Entre los asuntos que más separan a las partes está el referido a la regulación de los mercados de carbono (artículo 6 del Acuerdo de París), según han informado fuentes conocedoras de las negociaciones, que han insistido en la importancia de disponer de un sistema de contabilidad fuerte y único en todo el mundo.

Acuerdo de París

También han reiterado que el Acuerdo de París va a entrar plenamente en vigor plenamente en 2020, aunque no haya un acuerdo sobre la regulación de esos mercados.

Citado en todos los círculos como el punto más importante y conflictivo de la negociación, muchas de las partes presentes en la Conferencia de las Partes (COP25) de Madrid consideran que ésta no debe ser la única vara que sirva para medir el éxito o el fracaso de la cumbre, ya que su negociación se ha pospuesto en dos citas anteriores por falta de consenso.

La Conferencia no tiene que alumbrar nuevos acuerdos políticos o jurídicos que comprometan a cada una de las partes ni conocer las nuevas y más ambiciosas contribuciones nacionales, algo que sí deberán hacer los países el próximo año antes de la COP26, que se celebrará en la ciudad escocesa de Glasgow.

Sí debe servir, según las mismas fuentes, para sentar las bases de esa mayor ambición que se deberá plasmar en los compromisos de cada país el próximo año para cumplir con el mandato del Acuerdo de París de evitar que la temperatura del planeta suba más de 1,5 grados al final de siglo.

Ese compromiso será el que dé o no respuesta a las peticiones de la comunidad científica internacional y a las demandas en la calle, han subrayado las fuentes, que han insistido en que con los compromisos actuales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero no es posible cumplir el Acuerdo de París.

Lucha contra la crisis climática

Sobre la mesa de los negociadores, y más cercanas las posturas, está la necesidad de reforzar la perspectiva de género en la lucha contra el cambio climático, tanto para atender la especial vulnerabilidad de las mujeres frente a los efectos del cambio climático en muchos lugares del mundo como para reforzar su presencia en los órganos de decisión.

En declaraciones a los periodistas en la sede de la Conferencia, la directora de la Oficina Española de Cambio Climático, Valvanera Ulargui, ha señalado que durante los primeros días ya se han empezado a vislumbrar cuáles son los aspectos más difíciles de la negociación.

Valvanera Ulargui ha subrayado la importancia de que la cumbre de Madrid dé respuesta “a lo que la ciencia nos está diciendo: que estamos muy lejos de cumplir con el objetivo que nos pusimos en París” y de evitar que la temperatura del planeta suba por encima del 1,5 grados.

“Tenemos que ser capaces de responder también a los jóvenes, que han salido de forma masiva a las calles pidiéndonos que digamos la verdad y nos pongamos a trabajar”, ha indicado Ulargui.

“Esta cumbre tiene que asegurar que eso se va a producir”, ha afirmado Ulargui, y ha observado que “hay países más ambiciosos que otros, pero tenemos que intentar que la UE, que lidera este proceso de ambición, salga también reforzada de esta cita”.

Ulargui ha valorado en ese sentido que la nueva Comisión Europea haya lanzado ya un mensaje “muy potente” y haya corroborado que “no va a mirar a sus compañeros; que va a dar un paso adelante y que va a aumentar su ambición climática en 2020”. EFEverde

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