MOVILIDAD SOSTENIBLE

La contaminación, oportunidad para consolidar el “carsharing”

Una mujer sube a un coche compartido en Madrid. EFE/Chema Angullo

Efeverde.- Las restricciones de circulación impuestas por la polución pueden suponer el empujón definitivo para consolidar en Madrid el carsharing o uso compartido de vehículos, un fenómeno instalado ya en más de 600 ciudades de una veintena de países.

Desde su aparición en Suiza a finales de los años 80, esta apuesta por la movilidad sostenible ofrece una opción interesante para usuarios que no quieren renunciar a conducir puntualmente en ciudad, al tiempo que ayudan a reducir las emisiones contaminantes.

La entrada en vigor del Escenario 3 del protocolo municipal por alta contaminación de dióxido de nitrógeno reforzará el uso de flotas como la de Car2Go, una de las compañías líderes en Europa y que cuenta ya con 500 vehículos Smart en Madrid, aunque la primera empresa que se instaló en España -comenzó en Barcelona en 2005 y también cuenta con delegación madrileña- fue Avancar.

Si Car2Go aparece asociada a Daimler y centra su éxito en el pequeño tamaño y agilidad de sus coches, su competencia directa se ha estrenado este mismo mes de diciembre con Emov, marca que surge de la alianza entre la compañía de estacionamientos Eysa y el grupo PSA (Peugeot-Citroën), con una flota de automóviles 100 % eléctricos de 4 plazas y 5 puertas, Citroën C-Zero.

El número de operadores ha aumentado en los últimos años –Bluemove, ClickCar, Ibilek…- lo que ha impulsado también el refinamiento de la oferta.

Cero emisiones

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Una tarjeta de contacto es el modo habitual de abrir un vehículo compartido, como éste de Respiro, en imagen facilitada por la empresa. EFE

Así, Respiro Carsharing, que funciona actualmente en Madrid y pronto abrirá en Barcelona y Palencia, se presenta como “el primer servicio de movilidad carbono neutral de Europa” ya que, según ha explicado a Efe su presidente y socio fundador, Ian Paterson, “además de que tenemos una certificación de cero emisiones de CO2, cada uno de nuestros coches supone eliminar 5,1 autos en la calle”.

Sin tener en cuenta la compensación de emisiones, el ahorro medioambiental se produce así a través de una doble vía: en primera lugar, porque alivia la densidad del tráfico y, después, porque al ponerse al volante de un vehículo híbrido o eléctrico se reducen o elimina el CO2.

Paterson cree que usar un auto privado “es caro, teniendo en cuenta además que el 97 % de su vida útil estará aparcado” y echa cuentas: “sumando precio, seguros, combustible, impuestos, mantenimiento y aparcamiento, cuesta más de 5.000 euros al año”, de los que el automóvil compartido permite ahorrar “entre 2.000 y 4.000”.

El problema del estacionamiento

El estacionamiento es otro punto fuerte de la opción colaborativa pues ayuda a paliar el hecho de que menos de un 30 % de los edificios residenciales madrileños cuenten con parking propio y que un porcentaje similar del tráfico denso y de los embotellamientos urbanos se achaquen a la falta de espacio para dejar el coche.

Los conductores madrileños pierden una media de 20 minutos cada vez que quieren aparcar y un 32 % de las multas que afrontan son por estacionar incorrectamente.

Estos problemas se reducen al utilizar algunos vehículos compartidos, porque no pagan el Servicio de Estacionamiento Regulado y tienen permiso para acceder a las áreas de prioridad residencial y zonas de circulación limitada, como la Gran Vía durante las fiestas navideñas.

Aparcacoches personal

Si, a pesar de esta oferta, el usuario desea seguir conduciendo su propio automóvil, puede utilizar su propio aparcacoches personal gracias a Valeet, una aplicación para smartphone de reciente lanzamiento y la única en España que facilita un conductor profesional para hacerse cargo del coche, aparcarlo y devolverlo a su dueño en el tiempo estipulado.

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Imagen facilitada por Valeet en la que se aprecia cómo funciona esta aplicación. EFE

Carlos Jiménez, director ejecutivo de esta empresa, ha reconocido a Efe su “obsesión personal por aprovechar mejor el tiempo en lugar de perderlo en tareas rutinarias como buscar un sitio libre para el coche” y, aunque de momento sólo ofrece servicio en cuatro céntricos barrios madrileños, confía en crecer con rapidez al resto de la capital y también a Barcelona hasta alcanzar al menos 20.000 usuarios a finales de 2017.

Inspirado en el modelo de Luxe, compañía implantada ya en seis ciudades norteamericanas, los conductores de Valeet se desplazan en patinete plegable por dos motivos: “la ecología, es obvio, y la eficiencia, pues así llegan hasta donde se les necesita en un tercio o incluso en un quinto del tiempo de lo que tardarían andando”. Efeverde

ppm




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Periodista y escritor, con cerca de 40 años de experiencia, siempre interesado en la Naturaleza, la ciencia y las nuevas tecnologías.