CAMBIO CLIMÁTICO

Consumo de carne supone el 45% de huella climática, según Amigos de la Tierra

degradación medioambiente Varias vacas pacen en una finca de Segovia. EFE/JUAN MARTIN

La producción y consumo de productos de origen animal “suponen el 45 % de la huella climática en España”, según un informe de la organización Amigos de la Tierra, en el que reivindican que la reducción de su consumo en la alimentación “reduce hasta un 60 % las emisiones netas por persona al año”.

El informe “La producción y consumo de carne a debate” destaca que el consumo de carne en España alcanza los 52,3 kilos por habitante al año y defienden que esa cantidad es “insostenible” teniendo en cuenta las recomendaciones dictadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sitúan la cifra en 21 kilogramos al año, y no más de diez en cuanto a la carne roja (20, 78 kilos actuales).

Dieta climática para 2030

Según el informe, la industria de la carne de aves y cerdos expulsan dióxido de carbono (CO₂) a la atmósfera a través del consumo de piensos degradando el ecosistema natural.

Por ello, desde Amigos de la Tierra subrayan la necesidad de promover “una dieta climática para 2030” que ayude a paliar los impactos de la industria cárnica en el medio ambiente, transformando así el modelo en “saludable y sostenible”.

El responsable de Soberanía Alimentaria de la asociación, Andrés Muñoz, recomienda una producción que provenga de una ganadería extensiva y “ecológica” y una alimentación con mayor cantidad de legumbres y cereales, junto con productos de temporada como verduras, hortalizas y frutas locales.

Salud y cuidado del medioambiente

Por otro lado, según el documento, la industria cárnica no solo es un peligro para la salud, sino que ha fomentado “significativamente” la deforestación en la Amazonia, como la carne procesada de vacuno “bajo sospecha en España” por contribuir a la tala de árboles en la selva más rica y diversa del planeta.

El 95 % de la carne procesada de cerdo y aves provienen de explotaciones industriales y contribuyen a la “pérdida de millones de hectáreas de bosques en Latinoamérica” (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), entre otros países, debido a la producción de soja y maíz transgénicos que se realiza en estos países, sostiene la asociación de Amigos de la Tierra.

La organización denuncia las “laxas normas de control” y “el riesgo” de los tratados comerciales de la Unión Europea y Mercosur, ya que, de esta forma, se “pierde fácilmente la pista” a las importaciones que se realizan desde Brasil.

Además, alertan que el cambio de dieta hacia otras con más presencia de proteínas vegetales supone una “reducción de la mortalidad mundial en más de 12 millones de personas al año”.

En consonancia con estos datos, según Naciones Unidas, los costes sanitarios “relacionados con la dieta en 2030”, tendrán un impacto económico de 1,3 billones de dólares al año. EFEverde

 




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