CONSERVACIÓN MARES

Conservar y restaurar las zonas marinas, prioridad de Fundación Biodiversidad

accidentes geográficos en minúscula Panorámica del Elogio del Horizonte, en Gijón. EFE/J.L. Cereijido.

La conservación y restauración de zonas marinas dañadas por factores como el cambio climático o la sobreexplotación de recursos es una de las prioridades de la Fundación Biodiversidad (FB), que ha desarrollado 17 campañas oceanográficas de investigación en los últimos años, ha explicado a Efe su coordinador de proyectos Víctor Gutiérrez.

Entre ellos, figuran el estudio del impacto pesquero en los volcanes de fango del Golfo de Cádiz o en las poblaciones de nacra en el Mar Menor y para eso se aplica el desarrollo del conocimiento científico y de la geografía local, la implicación de diversos actores para armonizar los valores ecológicos con las actividades económicas en cada zona y la colaboración con otras iniciativas similares.

Se trata de mejorar y restaurar el mayor espacio marino posible para incrementar la superficie protegida hasta el mínimo del 30 % previsto para 2030 en lugares como las montañas submarinas del sur de Mallorca, los cañones de Cabo Tiñoso en Murcia o los asentamientos de cetáceos en Fuerteventura.

De todos estos proyectos, el LIFE Intemares es “una de las mayores iniciativas de conservación”, ha defendido, porque busca “avanzar hacia una gestión eficaz, integrada y participativa de los espacios marinos de la Red Natura 2000” a través de la ejecución de diferentes acciones.

Programa Pleamar

También es de interés la colaboración con otras iniciativas que persigan los mismos fines de protección de los ecosistemas marinos y con algunos de cuyos responsables ha podido hablar Efe, como en el caso del Programa Pleamar, en el que también colabora la FB con acciones como el proyecto ResCap, que pretende restaurar las poblaciones de corales y gorgonias afectadas por la pesca artesanal en colaboración con cofradías pesqueras de Gerona.

La densidad de la población de gorgonias se ha reducido en algunas zonas del litoral mediterráneo “hasta en un 80 % debido al aumento de la temperatura y a la pesca, sobre todo de arrastre”, según ha precisado Stefano Ambroso, técnico responsable del proyecto.

En cuatro de los cinco años transcurridos ya de esta actividad, los especialistas que trabajan en ella han logrado recuperar 1.500 ejemplares de gorgonia, cada uno de los cuales ha sido recogido de las redes de pescadores, saneado y finalmente devuelto al mar. 

Otro proyecto de este programa es OCIMER, que restaura poblaciones de erizo de mar en Vigo, extrayendo algunos individuos para su estudio y para proceder a su cría en laboratorio, además de criogenizar células de diferentes tipos para conservar su biodiversidad. 

Estefanía Paredes, investigadora del proyecto y profesora de la Universidad de Vigo, ha explicado que, pese a que en Galicia las poblaciones de esta especie no están tan amenazadas como en otros puntos de Europa, la pesca ejerce “una importante presión” sobre su conservación, lo que ha llevado a las cofradías a autorregularse, recogiendo menos cantidad de la permitida “porque no quieren pasarse”.

Hasta el momento, OCIMER ha conseguido criar más de 30.000 erizos de mar, de los cuales 8.000 han sido ya devueltos al medio marino. 

Imagen cedida por OCIMER en la que Estefanía Paredes introduce muestras en el biobanco de ECIMAT para su conservación en nitrógeno líquido.

También en Vigo, el proyecto Puerta al mar busca “demostrar que los puertos, aunque mantengan su actividad industrial, son totalmente compatibles con un ecosistema sano y una biodiversidad abundante” según Carlos Botana Lagarón, jefe de Sostenibilidad de este puerto gallego.

A través de diferentes  estructuras biomiméticas flotantes instaladas a lo largo de los pantalanes portuarios, el proyecto busca fijar algas y otros organismos para “favorecer el aumento de la biodiversidad” y lograr una “reducción de la huella ecológica del entorno”.

Para ello ha sido preciso limpiar más de 20 toneladas de basuras sacadas de las dársenas “y luego hacer actuaciones de mejora del ecosistema”, lo que ha dado como resultado “el asentamiento de más de 150 especies”, entre las que se encuentran nécoras, centollos, esponjas y caballitos de mar. EFEverde.

 




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