TOALLITAS DESECHABLES

La concienciación medioambiental se atasca con las toallitas desechables

Material de desecho acumulado en las instalaciones de depuración de Badajoz. EFE/José Luis Real

Aunque la concienciación ciudadana en el cuidado del medioambiente ha crecido de forma exponencial en los últimos años, hay asignaturas pendientes en España y, por ende, en Extremadura, como es el vertido inadecuado de las toallitas húmedas al váter.

“Las toallitas quizá sean el problema número uno de los servicios de saneamiento y depuración en España, pues crean atascos en bombas y tubos, y provocan vertidos que no ocurrirían si éstas se arrojaran al lugar adecuado”, ha explicado a Efe el director de servicio de FCC Aqualia en Badajoz, Felipe Becerra.

Problema número uno en el saneamiento 

No en vano, todos los fabricantes de las bombas utilizadas en las instalaciones de depuración del agua se han tenido que adaptar a esta problemática, y crear unos diseños específicos basados en unos impulsores que minimizan el problema, aunque no evitan que fragmentos de fibra superen la primera fase de depuración, y deban ser eliminadas en los siguientes procesos.

Las toallitas no solo obligan a cambiar las bombas antes de tiempo, sino a precisar de una infraestructura (y con ello más consumo de energía) que no sería necesaria si éstas se arrojasen a la basura, y no al váter.

Becerra ha explicado que es “difícil” cuantificar en cada caso los años de utilidad de las bombas que se pierden debido al atasco de las toallitas. Una bomba normal puede durar unos 15 años; con las toallitas, algunas de las estaciones deben ser sustituidas en el entorno de los cinco años.

La incidencia en la maquinaria de los controles posteriores es mucho menor, pues es en la primera fase donde llega el agua “en bruto” y se eliminan los sólidos y material como las toallitas, aunque las citadas fibras que superan esta primera fase “pueden tener cierta incidencia, aunque ya menor”.

Coste económico y humano

Al coste económico se añade el esfuerzo humano y de maquinaria precisos para llevar a cabo la retirada de este material acumulado en las bombas, tal y como ha expresado Becerra. “Si la ciudadanía se concienciase de arrojar las toallitas a la basura, y no al váter, todos estos esfuerzos no se tendrían que llevar a cabo, tal y como ha incidido”, ha agregado.

Esto se puede comprobar en la estación depuradora de aguas residuales ubicada en la frontera de Caya, donde las montañas de toallitas acumuladas en un contenedor se ha convertido en una estampa habitual de este tipo de instalaciones en España.

La EDAR del Rincón de Caya tiene una capacidad para tratar el agua de una población de 385.000 habitantes y para un caudal medio de tratamiento de 66.000 m3/día.

El presidente de la asociación Salvemos el Guadiana, Juan Fernando Delgado, ha coincidido en la importancia de concienciar a la sociedad en este sentido, debido a la repercusión medioambiental que supone el hecho de que las bombas se atasquen.

Delgado ha añadido la incidencia que también supone la acumulación de toallitas en las dos estaciones de bombeo del entorno del arroyo Rivillas.

En su opinión, esta circunstancia influye en la acumulación de agua estancada en el arroyo (junto a otros factores como la vegetación o basura existentes), hecho que se ha denunciado a Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), Aqualia y Ayuntamiento, aunque ha reconocido que “es verdad que en el caso de las toallitas poco pueden hacer las administraciones si no hay concienciación ciudadana”. EFEverde




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