TRANSICIÓN ECOLÓGICA

El Gobierno trabajará para “abrir ventanas al siglo XXI” en clima y energía

El Gobierno trabajará para Molino eólico en Moreda (Álava). EFE/Raquel Manzanares

El Gobierno "trabajará contra reloj" para cumplir sus compromisos con la Unión Europea en materia de clima y energía y "abrir las ventanas al siglo XXI" con un "ejercicio amplio y transversal y una perspectiva a largo plazo", que aproveche las oportunidades sin olvidar a los sectores más vulnerables.

Plan Nacional Integrado de Energía y Clima

En su primera comparecencia ante la Comisión de Transición Ecológica del Congreso, la ministra del ramo, Teresa Ribera, ha incidido en la necesidad de “transformar las necesidades en oportunidades, dejar de aplicar la política del avestruz y afrontar los desafíos”.

La ministra ha recordado la obligación del Ejecutivo de presentar antes de que termine el año un Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030, que reflejará la contribución de España a la descarbonización de la economía en 2050.

Para cumplir los objetivos europeos, España deberá reducir un 20 % antes de 2030 sus emisiones contaminantes en relación a 1990, y un 90 % en el año 2050 respecto a la misma fecha.

Borrador de Ley de Cambio Climático y Transición Energética

Para ello, el Gobierno prevé presentar antes de otoño el primer borrador de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética (LCCYTE) para su remisión definitiva a las Cortes antes de final de 2018 “basada en el mayor consenso posible, que englobe todas las necesidades y proporcione un marco legal y financiero estable”.

“Nuestro país no puede terminar esta legislatura sin una ley de estas características”, que ofrecerá “nuevas oportunidades de empleo, de negocio y de crecimiento”, ha incidido.

En este sentido, el Ejecutivo “apuesta de manera decidida por las renovables y revisará la normativa que ha impedido su desarrollo, con la cogeneración como herramienta clave para la competitividad”, para la que las emisiones de efecto invernadero “son un lastre”.

Además, “recuperará la confianza de los inversores con marcos previsibles, estables y respetuosos” y apostará por el transporte público y las soluciones eléctricas “por encima de las fósiles”.

“Impulsar todos estos cambios y abrir las ventanas al siglo XXI implica fomentar el papel de nuestras ciudades”, ha explicado; “hay que pensar bien la ciudad y acompañar a sus gestores en un proceso que sienten ya como una prioridad de gobierno, porque el binomio ciudad-energía resulta rompedor”.

La LCCYTE incluirá objetivos claros de reducción de emisiones, sendas de descarbonización revisables cada 5 años, informes periódicos del Banco de España sobre fortalezas y riesgos de la economía en relación al cambio climático y criterios verdes obligatorios en la contratación pública, entre otros.

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La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados. EFE/Ballesteros

Aunque “la más relevante de las medidas es la adecuación del sistema fiscal a la realidad climática”, ha dicho, con la fijación de un precio al carbono que ayude a que España “deje de estar en el furgón de cola de la fiscalidad ambiental”.

“Es importante dejarse asesorar, porque una mirada desde fuera ayuda a adoptar las decisiones más adecuadas”, ha opinado, de la misma manera que los informes periódicos “ayudarán a mejorar nuestro aprendizaje y coherencia en la acción colectiva”.

Ha reconocido que “todo cambio cuenta con riesgos y el primero de ellos es no asumir, mirar para otro lado y no tener estrategia”, pero “no podemos dejar a su suerte a las personas, un objetivo asociado al proceso de transición”.

“Facilitemos esa adecuación sin traumas, hagamos un cambio transversal capaz de aprovechar todas las oportunidades y la readaptación de quienes se sienten en el centro de la diana, con la participación de forma activa gobiernos, empleadores y trabajadores”, ha insistido.

En respuesta a los grupos, “entre los que me he encontrado muchas e inmensas ausencias”, la ministra ha reconocido que “no hay ni cien días ni un minuto” para demostrar la eficacia de la LCCYTE, para la que “confío en la misma disposición al debatirla que la que han mostrado hasta ahora”.

A la petición de algunos portavoces de que acierte en sus decisiones “porque nos jugamos el futuro de nuestro país”, Ribera ha señalado que “soy más de balada que de heavy metal, pero lo que sí puedo asegurar es que soy bastante contumaz con respecto a los principios y objetivos comunes”. EFEverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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