CORONAVIRUS CAMBIOS

Ciudades más verdes y resilientes, un anhelo que germinó en tiempos de pandemia

ciudades verdes sostenibles Imagen de archivo. EFE/Juan Carlos Hidalgo

La crisis sanitaria del coronavirus y su relación con los desequilibrios ambientales ha puesto de manifiesto la necesidad de invertir en políticas urbanísticas que preserven un medio saludable y ha visualizado la demanda social de más naturaleza.

Según el análisis de 10.000 encuestas realizadas por el Centro de Estudios Superiores Universitarios de Galicia (Cesuga) en una docena de países, la COVID-19 ha cambiado las preferencias de los ciudadanos, que valoran disponer de espacio exterior -como jardín o terraza- en sus viviendas y vivir en una ciudad más verde, con amplias zonas peatonales y donde la proximidad facilite ir andando o en bicicleta al trabajo.

El deseo de una ciudad más verde

Un anhelo que ha germinado ahora, pero cuya semilla ya estaba puesta. Luciano Alfaya, arquitecto, profesor del Cesuga y director del proyecto Ciudades Emergentes, explica a Efe que “esta crisis ha precipitado escenarios que estaban en la mente de todos” y que las ciudades “tendrán que tomarse muy en serio que las condiciones residenciales van a ser en el futuro más importantes incluso que las laborales”.

“La pandemia nos ha dado la oportunidad de ver cómo puede ser un mundo en que nos desplacemos menos o comamos más sano”, asegura Alfaya, premiado en la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo por su plan estratégico Hábitat Saludable, y este estudio “constata que, pese a su escepticismo, el mayor deseo de los españoles (60 %) es el de una ciudad más verde”.

Los alcaldes frente a un nuevo desafío

De hecho, los alcaldes, conscientes de este reto, se proponen superar las reticencias al uso del transporte público que puede generar el miedo a una falta de seguridad y recuperar al mismo tiempo espacio en las ciudades para los peatones y las bicicletas una vez finalice el confinamiento de la población por el coronavirus.

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Imagen de archivo. Semana de la Movilidad. Madrid

Así lo manifestaron regidores de municipios de mediano y gran tamaño que participaron en un coloquio online organizado por la plataforma El Día Después, donde el alcalde de Murcia, José Ballesta, abogó por “evitar que el tráfico se vuelva a adueñar las ciudades” y Joan Ribó, alcalde de Valencia, subrayó que el futuro inmediato pasa por “aumentar la resiliencia de la ciudad frente a otro gran desafío, el cambio climático”.

Y, más allá de las ciudades, otra transformación vendrá del lado de las viviendas, “pendientes de utilizar la madera como elemento estructural teniendo en cuenta que se comporta mejor en situaciones imprevisibles y ayuda a potenciar una economía verde”, en opinión de Lara Méndez, alcaldesa de Vigo.

En este sentido, Gonzalo Anguita, director ejecutivo de FSC España, resalta cómo el consumo responsable de madera basado en sellos de confianza como el que promueve esta entidad es la mejor herramienta para lograr un mundo más sostenible y sano.

“La robustez de los estándares de FSC garantizan al mercado productos forestales procedentes de bosques bien gestionados que preservan la biodiversidad, benefician a las comunidades locales, evitan la deforestación y ayudan a luchar contra el cambio climático”.

El papel de la arquitectura

Para Lluís Comerón, presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), el futuro después de la COVID-19 “plantea un reto, pero a la vez una oportunidad de acelerar cambios necesarios, que en muchos casos ya estaban asumidos como objetivos preferentes para la arquitectura”.

“Las ciudades acaban siendo un reflejo de las prioridades que tienen las sociedades y las moldean al mismo tiempo”, subraya en declaraciones a EFE, y los arquitectos “en cierta manera actuamos como mediadores entre el usuario, la comunidad y el medio ambiente y entre las necesidades y deseos presentes”.

Comerón cree que “en la medida en que el confinamiento nos ha permitido percibir mejor los espacios que habitamos y la importancia que tiene su calidad -o no- en nuestro bienestar personal, esta experiencia supondrá un cambio de prioridades y en consecuencia, los parámetros de diseño serán determinantes en la elección de vivienda, en la rehabilitación y, por supuesto, en la planificación y en la renovación urbanas”.

En su opinión, “tener ciudades más verdes, sostenibles y resilientes es sinónimo de salud, bienestar, calidad de vida y futuro para la especie y para el planeta, pero es necesario ser conscientes de que no hablamos de otras ciudades y viviendas, sino de adecuar las nuestras a la agenda que tenemos para responder a los retos urgentes”.

El presidente del CSCAE recuerda que desde 2018, esta institución impulsa la transformación de las ciudades, del sector de la construcción y de la propia profesión para alcanzar los ODS de la Agenda 2030 a través del Observatorio 2030; “hemos logrado aglutinar a más de 120 entidades, empresas y administraciones para coordinar, sumar esfuerzos y asumir compromisos en esa dirección”.

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Las grandes ciudades españolas están poco conectadas con el entorno natural. EFE/David Aguilar

Biodiversidad urbana

SEO/BirdLife incide en que los espacios verdes urbanos ayudan a amortiguar la temperatura, purifican el aire y contribuyen a fijar el CO2, y corresponde a los ayuntamientos lograr que la biodiversidad sea un elemento fundamental en los planes urbanísticos y avanzar así hacia ciudades resilientes.

Así, Beatriz Sánchez, responsable del programa de Biodiversidad Urbana de la ONG, aboga por planes de biodiversidad –como han hecho Vitoria, Santander, Barcelona, Zaragoza o Madrid- en el que se plasmen los objetivos de conservación y se propongan una serie de acciones para alcanzarlos, o incluir criterios de protección y fomento de la biodiversidad en los programas de contratación pública.

Pero para ello, “es necesario contar con una información ambiental básica, saber qué especies hay y cuáles podría haber”, subraya, y en este sentido, SEO/BirdLife cuenta con dos programas de seguimiento de aves específicos en entornos urbanos.

En su opinión, “una de las cuestiones que ha evidenciado la crisis de la COVID-19 es que no podemos seguir viviendo de espaldas a la naturaleza, que unos ecosistemas sanos son más resilientes frente a amenazas como el cambio climático o las pandemias y los ecosistemas son más sanos cuanto más biodiversos”.

Además, “naturalizar los entornos urbanos sirve para reconectar a sus ciudadanos con la naturaleza, con lo que aumenta la conciencia sobre su conservación”, subraya; “es sencillo si se planifica bien y los beneficios son evidentes”.

De espaldas a la naturaleza

Para Beatriz Sánchez,  “esta crisis nos ha hecho conscientes de que nuestro estilo de vida, completamente de espaldas a la naturaleza, va en contra de nuestro bienestar, que la ciudad es mucho más saludable, habitable y amable sin contaminación, con menos coches y menos ruido, y que en el ecosistema urbano habitan otros seres aparte de nosotros y nos gusta verlos”.

“Vamos tan rápido que muchas veces damos por hecho que las cosas son como son y que no es posible cambiarlas”, señala. EFEverde




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Redactora de la Agencia EFE, adscrita al departamento de EFEverde. Licenciada en Ciencias de la Información, año 1989 Fecha de nacimiento: 21 septiembre 1966 Lugar de nacimiento: Madrid