Ciudades del futuro, más sostenibles y con el espíritu de las corralas

DESARROLLO SOSTENIBLE

Ciudades del futuro, más sostenibles y con el espíritu de las corralas

Ciudades del futuro, más sostenibles y con el espíritu de las corralas Imagen de archivo. EFE/Alberto Valdes

Representantes de todo el mundo se han reunido esta semana en la sede de Naciones Unidas en Nueva York para analizar el grado de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 y la evolución de las ciudades, que en 2050 acogerán dos terceras partes de la población mundial.

Los alcaldes reunidos en el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible (HLPF, por sus siglas en inglés) se han planteado, entre otros temas, cómo lograr ciudades pacíficas e integradoras, con instituciones locales igualmente inclusivas y responsables frente a las crisis migratoria y climática.

Porque según estimaciones de la ONU, para 2050 más del 70 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades, de ahí la importancia del diseño de urbes sostenibles.

Interconectividad y zonas rurales

Varios arquitectos reunidos en Madrid en el Foro ‘On Cities’ de la Fundación Norman Foster plantean la necesidad de rediseñar las ciudades y los espacios urbanos, donde internet y la tecnología facilitarán la interconectividad y el intercambio de zonas comunes y servicios para esa población “nueva” en un concepto de núcleos urbanos diferente.

Los arquitectos estadounidenses Alfredo Brillembourg y Janice Perlman han explicado a Efe en la Fundación Norman Foster el reto que se presenta con la concentración de población en grandes asentamientos -sobre todo en Latinoamérica, África y Asia- y la construcción de “viviendas y ciudades sostenibles”.

Brillembourg sostiene que “los arquitectos somos los que debemos proponer cómo añadir a ciudades como París, Madrid, Londres o Barcelona una nueva densidad de vivienda sostenible“.

Las zonas rurales en el futuro “estarán más automatizadas y serán viviendas secundarias, obviamente para los que puedan mantenerlas”, según Brillembourg, y las fuentes de “trabajo van a estar en las ciudades y los jóvenes querrán estar en las ciudades”.

Por ello, será necesario diseñar edificios verdes, con materiales innovadores, sistemas de recuperación de aguas y reciclaje, es decir con la filosofía de “we live, we work, we can share” (vivimos, trabajamos y podemos compartir).

La juventud y las ciudades

Los jóvenes buscarán compartir nuevas formas de vida y servicios, “porque no todo el mundo tendrá que tener una cocina, no todo el mundo tendrá que reproducir la vivienda como la concebimos ahora”.

“Cada persona va a vivir cada vez más en menos metros cuadrados” que se reinventarán para “hacer la vida más sostenible“, asegura el arquitecto, quien explica que se reproducirá el concepto de las antiguas corralas, que funcionarán con internet, con teléfonos inteligentes, “lo que dará la posibilidad de compartir muchísimos más espacios y servicios”.

La gente joven está dispuesta a reproducir las antiguas comunas de los años sesenta o setenta, “que fueron muy utópicas, pero las quieren hacer de una forma cómoda, inteligente y agradable”.

Este concepto servirá también para las personas mayores y para la convivencia con jóvenes e inmigrantes, “como ha sucedido en Atenas”, según Brillembourg, donde muchos inmigrantes se han beneficiado del programa del banco de viviendas de alquiler a cambio de la prestación de diferentes servicios sociales a gente de avanzada edad.

Algo parecido a lo que se hacía en la época medieval, sin embargo, ahora con la digitalización se incrementará el intercambio de servicios, es decir, “ideas del pasado implementadas en el presente”, según Brillembourg.

Repensar las ciudades

La arquitecta Janice Perlman coincide con su colega en que es necesario “repensar las ciudades”, porque hay que dar cabida a 1000 millones de personas, que pasarán a ser dos mil millones en 2030 y tres mil millones en 2050.

Perlman ha estudiado durante años la vida en las favelas de Río de Janeiro, donde ha visto cómo las segundas generaciones de inmigrantes a la ciudad han mejorado su nivel de vida, el acceso a servicios y a estudios, “aunque el pasar por un centro educativo no siempre ha conllevado para algunos mejorar sus oportunidades”.

Pero casi siempre se logra mejorar la nutrición, la salud, la longevidad, el acceso a un trabajo y obtener ingresos de la economía informal, según la arquitecta estadounidense.

Según Perlman falta “voluntad política” para lograr ciudades más sostenibles. Explica que su ong sin ánimo de lucro ‘Innovations for urban life’, con la que trabaja en unas 20 ciudades del mundo, “intenta implementar las ideas de forma rápida para que no pase mucho tiempo entre los planteamientos y su desarrollo”.

Trabaja sobre todo con “regidores progresistas”, a los que expone junto a sus colegas de la ong las soluciones implementadas a problemas similares en otras ciudades.

Asimismo, Perlman coincide con Brillembourg en cuanto al intercambio de servicios sociales, y propone que los estudiantes de Secundaria de barrios adinerados “para aprobar sus estudios desarrollen trabajos con jóvenes de barriadas más desfavorecidas y viceversa, y con ello lograr “inclusión y sostenibilidad” en las urbes. EFEverde




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