CONSEJOS SOSTENIBLES

Cinco consejos para combatir la sequía y la desertificación

ESPAÑA-SEQUÍA Depósitos de la cuenca del Segura. EFE/Javier lizón/ARCHIVO

España se encuentra entre los países de la Unión Europea con mayor riesgo de desertificación, por lo que varios expertos consultados por Efeverde creen que la sociedad debe hacer un esfuerzo conjunto para combatirlo a través de varias medidas concretas.

Sequía y desertización afectan a más de un centenar de países, que sufren una pérdida anual estimada en seis millones de hectáreas de tierra productiva.

La mayor parte de las tierras se degradan por un exceso de actividad humana: “un 80% de los acontecimientos están causados por las personas”, según ha explicado el director de la Asociación Reforesta, Miguel Ángel Ortega, aunque hay otras causas como la subida global de temperaturas.

Ortega ha recordado que el problema no es nuevo porque “ya en 2014 anunciaron que entre un 20 y un 34 % de la superficie española no podría recuperarse” por culpa de esta degradación y de ahí que sea preciso intervenir para corregir el desequilibrio con medidas como las que se enumeran a continuación.

1) Uso eficiente del agua

Los peores escenarios científicos prevén que en 2040 España podría ser “uno de los países más secos del mundo” ya que, sólo en los últimos 20 años, se ha estimado una pérdida del 20% de su suministro de agua dulce.

Por ello es preciso una gestión más eficiente de este recurso hidríco que, según Ortega, debería empezar por “cambiar nuestra forma de vida” y asumir más conductas lógicas como evitar regar jardines o cultivos a horas en las que hace mucho calor, así como adecuar los cultivos a especies que necesiten el mínimo de agua.

2) Ahorrar lo posible

Uno de los problemas recurrentes en el manejo del recurso hídrico es el despilfarro, por lo que el cierre de grifos y duchas es uno de los principales consejos para no malgastar grandes cantidades de agua.

De acuerdo con los consejos propuestos públicamente desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), “no sólo se trata de no dejar correr el grifo, sino de aprovechar el agua sobrante” y ahorrarla para otras actividades como regar o limpiar.

3) Cultivos de kilómetro cero 

Optar por alimentos procedentes de cultivos cercanos y de temporada, que no requieren grandes desplazamientos, ayuda a reducir la contaminación y mitigar el cambio climático, que afecta entre otras cosas al suministro de agua.

4) Reforestación  

La reforestación contribuye en gran medida a la recuperación de los suelos degradados y a la disminución del CO₂ que hay en la atmósfera y, según Ortega, “plantar en terrenos colindantes con zonas en proceso de desertificación ayuda a proteger la tierra, además de aportar sombra y oxígeno”.

Añadir vegetación al jardín o a las ciudades también contribuye a la reducción de la huella de carbono y a regenerar la atmósfera y algunos recientes estudios parecen indicar que cuantos más árboles hay en una zona mayor es la cantidad de precipitaciones en la misma.

A su vez, al llover más es más fácil que crezca más vegetación, por lo que al final se trata de poner en marcha un ciclo natural que se realimenta a sí mismo.

5) Reciclar y reutilizar

Estas dos acciones son un clásico del cuidado medioambiental pero no está de más recordarlos de nuevo.

La responsable de proyectos de cambio climático y meteorología en la Fundación para la Investigación del Clima, Emma Gaitán, reconoce que “a pesar de que sea un mensaje que hemos recibido desde la infancia”, muchas personas terminan sin hacer caso y “no se puede olvidar la importancia de reciclar y reutilizar los productos que están en desuso para evitar el gasto de materias primas”. EFEverde

 

Infografía desertificación y sequía. EFE

Infografía desertificación y sequía. EFE

 




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Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com