Los cigarrillos electrónicos cambian mínimamente la calidad del aire

CONTAMINACIÓN AIRE

Los cigarrillos electrónicos producen cambios mínimos en la calidad del aire

Los cigarrillos electrónicos producen cambios mínimos en la calidad del aire Una mujer fumando con un cigarrillo electrónico. EFE/Sebastien Nogier

Un equipo de científicos españoles ha constatado que los cigarrillos electrónicos producen cambios mínimos en la calidad del aire.

Esta es una de las principales conclusiones de un trabajo liderado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y publicado en la revista Environment Science and Pollution Research.

El consumo de este tipo de cigarrillos ha aumentado en los últimos años, recuerda el CSIC en una nota de prensa, en la que señala que, de acuerdo con Euromonitor Internacional, el número de consumidores ha pasado de unos 6 millones en todo el mundo en 2011 a 25 millones en 2016.

Se estima, según las mismas fuentes, que para 2021 la cifra ascienda a 55 millones.

Según explica el CSIC en la nota, estos dispositivos suministran nicotina al sistema pulmonar pero evitando la quema de tabaco, suelen contener mezclas de glicerina o propilenglicol que se vaporizan para simular la generación de humo y actuar de transportadores de nicotina.

“Se había detectado la necesidad de hacer evaluaciones integradas de la exposición a los contaminantes liberados y eso es uno de los enfoques que hemos tenido en cuenta en nuestra investigación”, apunta Joan Grimalt, científico del CSIC en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua.

El experimento

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores, que advierten que estos cigarrillos no aportan los contaminantes típicos del tabaco, utilizaron una habitación cerrada y sin ventilación directa al exterior.

Además, en una primera fase recurrieron a cinco personas no fumadoras que permanecieron en el interior durante 12 horas; a estas cinco se sumaron otras tantas que sí estuvieron vapeando.

En ambos casos se midieron los contaminantes presentes en el aire de la sala y en el aire exhalado por los voluntarios no fumadores.

“Los datos que obtuvimos mostraron que la actividad de vapear no aumentaba la presencia de contaminantes en el aire y que en los casos en que se observaron aumentos se trataba de concentraciones bajas”, concluye el investigador. EFEVerde

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