TURISMO ANTÁRTIDA

Los científicos proponen un modelo de gestión adaptativa para el turismo antártico

turismo Antártida Un barco en la bahía de la Base Científica Antártida Artigas. Archivo EFE/ Federico Anfitti

El turismo en la Antártida está ejerciendo una importante presión sobre el entorno natural, en su mayoría virgen. Ahora, un grupo de científicos ha estudiado las diferentes estrategias e instrumentos de gestión turística para reducir los impactos que esta actividad puede ocasionar.

Una investigación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) publicada en la revista Journal of Environmental Management, propone un modelo de gestión adaptativa en una de las zonas antárticas más visitada por los turistas, la isla de Barrientos.

Los expertos proponen un modelo de gestión adaptativa, para el que toman de referencia la experiencia acumulada en espacios naturales como el Parque Nacional Galápagos (Ecuador), basada en la recogida de indicadores de impacto de forma periódica, indica Javier Benayas de la UAM, uno de los autores del estudio.

En primer lugar, los investigadores describieron los valores ecológicos de Isla Barrientos, la tercera de mayor riqueza biológica entre los quince sitios más visitados en la península Antártica. 

Después, evaluaron cómo afecta el turismo a la biodiversidad en la isla y cómo contribuyen a controlar ese impacto las directrices del Tratado Antártico y otras medidas.

Gestión adaptativa, el futuro antártico

Para Daniela Cajiao, una de las investigadoras del estudio, “los datos obtenidos permiten confirmar que estos instrumentos han sido positivos y valiosos al proporcionar orientaciones para regular las visitas a la isla”.

Sin embargo, la información que aportan sobre los valores ambientales del entorno “es muy limitada y no permite una gestión eficaz en los procesos de toma de decisión sobre la gestión de los impactos del turismo antártico”, añade.

Por ello, los investigadores proponen aplicar un enfoque basado en la gestión adaptativa, con información continua y actualizada de los indicadores que muestran la presión que afecta a los espacios naturales.

Si actividades humanas como el turismo “nos alejan de nuestros objetivos de conservación o deterioran en exceso el entorno”, se propone adoptar medidas de gestión “más restrictivas destinadas a reducir su impacto”, señala Pablo Tejedo, también de la UAM.

El objetivo es conservar de manera más eficiente la biodiversidad y los valores ambientales antárticos, al mismo tiempo que se permite el desarrollo del turismo “de manera sostenible y compatible con la conservación. EFEverde

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