SIMPOSIO POLOS

Científico Jerónimo López: Hay que prestar más atención a lo que sucede en los polos

Científico Jerónimo López: Hay que prestar más atención a lo que sucede en los polos Un área de la Antártida. EFE/Julia Talarn/ARCHIVO

Hacen falta más medidas para afrontar la gravedad del calentamiento global y prestar más atención a la investigación de lo que está pasando y pueda ocurrir en la Antártida y en el Ártico, asegura el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Jerónimo López-Martínez.

Así lo considera López-Martínez, también miembro del Comité Científico español para la Investigación Antártica (SCAR, por sus siglas en inglés) en una entrevista con Efe en el marco de la celebración desde hoy en Madrid del IX Simposio de Estudios Polares.

Investigación de lo que sucede en los polos

Jerónimo López Martínez

El profesor de Geodinámica de la UAM de Madrid, Jerónimo López-Mártínez. EFE/Salas/ARCHIVO

El profesor de Geodinámica de la UAM manifiesta que es necesario fomentar la investigación con una “mirada hacia los polos, que necesariamente tiene que ser internacional, porque no se pueden repetir investigaciones, aporta conocimientos del lugar y en relación al calentamiento global”.

El simposio reúne fundamentalmente a la comunidad española, aunque intervendrán como invitados internacionales la directora del British Antartic Survey, Jane Francis, y los investigadores del Alfred Wegener Institute (AWI) de Alemania, Karsten Gohl, y Julian Gutt.

López-Martínez sostiene que la situación de deshielo por el calentamiento global “no se produce al mismo ritmo en los polos o en los glaciares”, aunque no por ello deja de ser una situación preocupante.

“A todos los glaciares les afecta el calentamiento, pero no en la misma medida, los más pequeños son más sensibles, como sucede en los Pirineos españoles, donde hay pocos y en unos años van a desaparecer”, asegura el profesor que ha efectuado una treintena de expediciones a las principales cordilleras de la Tierra.

Efecto del calentamiento en los glaciares

Los grandes glaciares, con un grosor mayor en la capa de hielo, “van a una inercia más lenta”, pero la diferencia entre el Ártico y la Antártida, es que el norte “está perdiendo más superficie de mar helado en las últimas décadas”, sostiene el experto quien participa desde 1989 en investigaciones geológicas en la Antártida.

En la Antártida, “hay sectores donde preocupa mucho fusión de áreas glaciares, sobre todo en la zona occidental”, que podría ser un “aporte importante” a la subida del nivel del agua en el océano en las próximas décadas, según López-Martínez.

En la Antártida, además, los glaciares más cercanos a la zona continental se están abriendo al perder las bases de sujeción lo que ha llevado ya en dos ocasiones a mover la base de investigación británica, según el investigador español.

El Ártico se está viendo “muy afectado por la fusión y reducción del mar helado”, asevera y añade con importantísimas consecuencias porque “se reduce la reflexión de la radiación solar que recibe la tierra, en cambio se absorbe ese calor y afecta a la corrientes marinas, efectos que se van extendiendo”.

En zonas terrestres “estos efectos no son tan visibles”, pero sí sus consecuencias porque “la fusión del permafrost (subsuelo helado) está produciendo encharcamientos, actividad bacteriana con la posible propagación de enfermedades que estaban congeladas y la liberación de gases que contribuyen al efecto invernadero, un proceso que se retroalimenta produciendo más calentamiento”, señala el científico e investigador que ha visitado el Ártico en varias ocasiones.

En el Ártico

Pero el efecto del permafrost en el Ártico sí tiene repercusiones en la actividad humana y en las edificaciones -señala- porque hay cimentaciones y ciudades, colapsos de terreno, hay vías de tren, oleoductos, que al cambiar los puntos de sustentación en el terreno helado sufren torsiones y se producen derrames, hay encharcamientos en zonas donde antes no las había.

Los nativos ahora tienen que dar grandes rodeos porque los ríos congelados por donde antes transitaban, hoy no están tan helados. Los osos polares cambian pautas de comportamiento, porque se alimentan en el mar, pero necesitan trozos de hielo donde apoyarse, pero hay menos, por lo que encuentran dificultades en ciertas áreas del Ártico, explica López-Martínez.

Es una situación que “hay que tener en cuenta”, sostiene, porque, además, las previsiones de los informes que cada siete años presenta el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) “se ven superadas hacia el calentamiento con respecto a las espectativas que estaban previstas”.

López-Martínez ha colaborado con el desarrollo del Protocolo de Protección del Medio Ambiente de la Antártida, llamado también Pacto de Madrid, que entró en vigor en 1998, reconoce que a los polos están llegando especies foráneas con la llegada de visitantes, se transportan en el calzado y la vestimenta, y allí encuentran un hábitat no tan prohibitivo como antes, porque hay menos frío y las temperaturas son más benignas, hay agua líquida y no tienen depredadores, por lo que “pueden afectar a los ecosistemas”.

Para evitarlo la contaminación hay todo un protocolo para la vestimenta y calzado de las personas que llegan desde las zonas continentales o de Australia, y si se trasladan de una zona de la Antártida a otra, al igual que con el material que utilizan los científicos, es necesario limpiarlo bien, explica.

El Protocolo de Madrid tiene el Comité de protección ambiental que tiene reuniones anuales, a la vez que se reúnen los miembros del Tratado, se elaboran muchas decisiones y normativas destinadas a la protección de la Antártida, que son los anexos del Protocolo.

Los países se informan unos a otros de las actividades, los permisos que dan y está funcionando dentro de ese espíritu de cooperación internacional, de lo cual la Antártida es un ejemplo extraordinario.

Más fondos para investigación

López-Martínez considera necesario destinar más fondos a la investigación en estos lugares, porque aporta conocimientos del propio sitio, pero también por “las interconexiones en aspectos que a lo mejor no se habían valorado en escenarios anteriores.

El catedrático e investigador incide en la necesidad de que en España se preste más atención a la financiación de la ciencia y la investigación en general, que esté ajena a los vaivenes de los cambios de gobierno, y no solo se incrementen los fondos sino de establecer sistemas, procedimientos y funcionamientos coordinados de una manera estable. EFEverde




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