CHILLIDA EXPOSICI√ďN

Chillida se funde con la tierra en la muestra “El viento que no vemos”

HARO (LA RIOJA), 09/04/2014.- Inauguraci√≥n de la exposici√≥n "El viento que no vemos", en bodegas CVNE incluye ocho esculturas, cinco de ellas de gran volumen y realizadas en hierro y piedra, y otras tres de formato m√°s peque√Īo, elaboradas en alabastro y tierra. Entre las piezas grandes destacan Lo profundo es el aire XVIII, Homenaje a Cioran y Escuchando a la piedra III y, entre las peque√Īas, Lo profundo es el aire XIX y Homenaje a la arquitectura II, esta √ļltima de alabastro. EFE/Fernando D√≠az

La bodega de CVNE de Haro acoge la exposici√≥n “El viento que no vemos”, en la que ocho esculturas de Eduardo Chillida se funden con la tierra e invitan al visitante a conversar con las piezas

El comisario de la muestra, su hijo Ignacio Chillida, ha presentado hoy la exposición, en un acto al que también han asistido el presidente del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz, y el consejero delegado de CVNE, Víctor Urrutia.

Estas ocho piezas de gran tama√Īo, escogidas expresamente por Ignacio Chillida para “El viento que no vemos”, est√°n elaboradas en hierro, alabastro, arenisca y tierra y se han instalado en una de las naves de la bodega, en un espacio oscuro y fuertemente vinculado a la tierra.

De todas ellas, el comisario ha destacado la pieza cruciforme “Sin t√≠tulo” (1973), que se ha encastrado en la pared del fondo de la nave y se expone por primer vez al p√ļblico, procedente del molino de Los Vados (Burgos), donde se encontraba incrustada en sus muros y el artista la extrajo manualmente de los mismos.

Esta est√° emparentada con la serie de esculturas “Gurutz” (cruz, en euskera), en las que Chillida (San Sebasti√°n, 1924-2002) introduce el espacio hacia el interior de la materia, y del vac√≠o emerge la forma cruciforme.

En “Escuchando la piedra III” (1996) y “Lo profundo es el aire XVIII y XIX” (1998), el escultor opt√≥ por horadar piezas macizas de granito hacia el interior, ideando laberintos para acceder a las entra√Īas de la materia hasta tocar su esencia, lo que le permiti√≥ por primera vez introducir el espacio dentro de un bloque de piedra.

“Homenaje a Cioran” (1998) es una escultura de acero dedicada al fil√≥sofo de origen rumano a quien conoci√≥ y la pieza “Homenaje a la arquitectura II” (2000) est√° tallada en alabastro, una piedra trasl√ļcida que deja pasar la luz y le permiti√≥ un acercamiento diferente a la arquitectura.

“Lurra 94” (1993) est√° realizada con tierra chamota, un material entre pan y ladrillo que tiene un diferente tono en funci√≥n de su tipo de cocci√≥n, y esta pieza se apoya en tres puntos, ya que el tres es un n√ļmero recurrente en la obra de Chillida.

Por √ļltimo, la exposici√≥n se completa con “Zuhaitz VI” (1999) (√°rbol, en euskera), una obra en acero que simboliza la relaci√≥n del artista con su tierra, a trav√©s de las ra√≠ces en su Pa√≠s Vasco natal y las ramas extendidas hacia el mundo, ha recordado el comisario de la muestra.

Naturaleza, gravedad, luz y viento :

“El viento que no vemos” es un aforismo que utilizaba su padre para referirse a la naturaleza, la gravedad, la luz y el viento que no se ve, que “puede llevar a muchas im√°genes que no se ven”, ya que, seg√ļn afirmaba Octavio Paz, “el viento es la casa del esp√≠ritu”, ha recordado Ignacio Chillida.

Por su parte, Sanz ha recordado que “la uva nace en la naturaleza, pero luego el hombre la trabaja y la cuida en la bodega, donde envejece”, por lo que ha opinado que esta muestra “combina arte, naturaleza y vino”.

Esta exposici√≥n, abierta al p√ļblico hasta el pr√≥ximo 30 de septiembre, a√ļna el vino con la obra de Chillida a trav√©s de piezas que representan la naturaleza, donde est√° tambi√©n el origen del vino, ha explicado Urrutia.
“Como pasa con un gran vino, sus obras trascienden a lo temporal y se pueden disfrutar igual ahora que dentro de veinte a√Īos”, ha asegurado el consejero delegado de CVNE, una bodega que cuenta con 135 a√Īos de historia.EFE verde

 




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