PLAGAS DEHESA

“Cerambyx”, el escarabajo que come robles

  • Los síntomas se aprecian claramente: el tronco se va ennegreciendo y, debido a la podredumbre, le salen entre la corteza unas setas muy características, asociadas a la madera pocha

Cavidad en un roble mal podado por donde se cuela el "cerambyx". EFE/Carlos García

EFEverde.- Los bosques de roble de Castilla y León, especialmente los de las dehesas de la provincia de Salamanca, donde alcanzan mayor densidad, se encuentran seriamente amenazados por la plaga del escarabajo "cerambyx", que se cuela entre sus troncos y poco a poco se los va comiendo.

Expertos en ingeniería agrícola, ganaderos y agentes medioambientales consultados por Efe coinciden en que el problema se está agudizando año tras año, ya que es muy difícil combatir esta plaga, provocada en muchas ocasiones por los propios trabajos agresivos de poda que se han practicado en los últimos 50 años o por los herbicidas.

Algunas de las zonas de España más afectadas por esta plaga es el Campo Charro y la comarca de Ciudad Rodrigo, ambas en la provincia de Salamanca, donde la poda de la leña de roble y encina se ha realizado, en muchas ocasiones, de forma masiva, provocando un serio debilitamiento del árbol.

Honorio Belda, leñador salmantino que trabaja en la dehesa de Sepúlveda, en Martín de Yeltes (Salamanca), explica a Efe que “en las últimas décadas ha faltado profesionalidad en el oficio de cortar leña, ya que mucha gente que se dedica a ello le da igual el árbol y no se da cuenta de que debemos de cuidarlo”.

Interior de un roble atacado por el escarabajo "cerambyx".

Interior de un roble atacado por el escarabajo “cerambyx”. EFE/Carlos García

Heridas en la tala

El verdadero problema surge cuando hay que desmochar al roble o a la encina, que es quitarle las ramas más gordas, un proceso que se debería de hacer cada 15 ó 20 años, con el fin de que la producción de bellota sea mejor y, además, para recoger leña que se usa como combustible.

Según han explicado a Efe integrantes de la Guardería Forestal de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, en este proceso es cuando se le pueden generar heridas al árbol que tardan muchos años en cerrarse y es en ese tiempo cuando aprovecha el “cerambyx” para introducirse en el interior del árbol.

Para que el arbolado de la dehesa goce de buena salud, la poda, tanto el proceso del “olivo” (quitar las ramas más finas cada ocho años) como el de desmoche no debe ser tan agresivo como en el último medio siglo.

En muchos casos, lo importante era producir cuanto más leña mejor, sin importar la salud a largo plazo del roble, motivo por el la gran mayoría de estas especies tienen los troncos secos.

El escarabajo

Este escarabajo se cuela entre las heridas de la poda, pone larvas que actúan en el interior del tronco, y éstas actúan entre dos y cuatro años, excavando galerías entre la madera hasta que salen al exterior, por el que el árbol se va secando poco a poco.

Los ganaderos, los leñadores y los agentes medioambientales consideran que una de las pocas soluciones es un mayor control en el proceso de poda, ya que hay que ir talando los árboles secos y realizando podas muy cuidadas en los robles que aún no se han secado.

Este ejemplo lo han aplicado en una zona de Martín de Yeltes, donde un agente medioambiental ha realizado un seguimiento exhaustivo de poda en una zona de varios cientos de hectáreas de roble que se ha logrado recuperar mediante actuaciones muy selectivas y cuidadas, coordinadas por una pareja de leñadores.

En el Campo Charro de la provincia de Salamanca existen zonas donde la población de roble está seca en más de un ochenta por ciento.

Los síntomas se aprecian de forma muy clara, ya que el tronco se va ennegreciendo y, debido a la podredumbre, le salen entre la corteza unas setas muy características, asociadas a la madera pocha. Otro de los problemas es el uso de pesticidas en las labores agrícolas que, según los expertos, también mata a los competidores del “cerambyx”, por lo que éste prolifera con más rapidez.

Cómo combatir la plaga

Combatir esta plaga también es un asunto complicado por los dos tipos de xilófagos que atacan a la madera de roble o de encina, el “cerambyx cerdo” y el “cerambyx welensii”; el primero de ellos está protegido por la normativa de la Unión Europea, por lo que no se puede matar, ha indicado a Efe el ingeniero forestal, Javier Gómez, técnico de la Asociación de Forestales de Salamanca.

Algunos ganaderos han optado por usar feromonas que los puedan atraer, aunque no ha tenido mucho éxito el experimento, y otros tiran de un remedio casero a base de vino, azúcar, zumo de limón y levadura, que atrae a este tipo de escarabajo.

Sin embargo, desde la Guardería de Medio Ambiente insisten en que la mejor forma de combatir esta plaga es cuidando al máximo la poda de los árboles, sin que sea agresiva para que los robles sigan fuertes. EFEverde

 

 

 




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