DÍA NATURALEZA

Un centro recupera flora y fauna perdidas en la Amazonía ecuatoriana

Un centro recupera flora y fauna perdidas en la Amazonía ecuatoriana Foto cedida por el director del Centro de Rescate de la Flora Amazónica, Nelson Omar Tello B. EFE

Por Lourdes Uquillas.- Observar especies de flora y fauna, prácticamente desaparecidas en la Amazonía de Ecuador, es posible actualmente en un centro de recuperación de la biodiversidad donde se encuentran ejemplares de los legendarios caoba, guayacán, cedros, y variedades de arañas, ranas y aves que se daban por desaparecidas.

Nelson Omar Tello es el responsable del trabajo de recuperación de todas esas especies, gracias a su labor durante casi cuatro décadas para la creación del Centro de Rescate de la Flora Amazónica – Jardín Botánico ‘Las Orquídeas’ en Puyo, suroeste.

Un contable amante de la naturaleza

Tello, un contable de banca pero naturista apasionado, recuerda en entrevista con Efe, en el marco del Día Mundial de la Naturaleza, cómo a los cuatro años podía ver en su natal Puyo -entrada a la Amazonía-, la “maravilla de la perfección con aves, animales, mariposas, ranas, árboles gigantes y ríos con aguas muy limpias”.

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Fotografía cedida hoy, 3 de marzo, Día Mundial de la Naturaleza, por el director del Centro de Rescate de la Flora Amazónica-Jardín Botácino ‘Las Orquídeas’, Nelson Omar Tello Benalcázar, de las especies de plantas y animales recuperados en sus instalaciones en la provincia de Puyo (Ecuador) tras cerca de cuarenta años de trabajo. EFE

Sin embargo, un paulatino proceso de colonización, le convirtió en triste observador de la “destrucción” de la selva.

Con la nostalgia de un niño expulsado de sus sueños, Tello decidió en 1980 abandonar su trabajo en una oficina bancaria, donde se sentía “atrapado” para dedicarse a la recuperación de la biodiversidad de la zona.

“Siempre me gustó vivir en la selva”, asegura, y añade que con el apoyo incondicional de su familia, compró una finca de cerca de siete hectáreas a las afueras de Puyo donde inició su proyecto.

Como entonces no existían estudios sobre medio ambiente en los centros universitarios de Ecuador, recurrió a los indígenas -dueños ancestrales de esas tierras-, quienes le narraron sus recuerdos sobre muchas de las especies que habían desaparecido: árboles gigantescos, aves, animales, hasta la famosa anaconda -fuente medicinal para su cultura-.

Recuperación de especies

Poco a poco fue retirando el pasto, y por medio de la elaboración de un compost biológico elaborado con serrín, lombrices y guabas (árbol frutal), convirtió el espacio en un laboratorio para el estudio del suelo y el cultivo de especies como la caoba, el guayacán (madera muy dura, hoy desaparecida), cedros, roble, bálsamo, bambú.

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Fotografía cedida hoy, 3 de marzo, Día Mundial de la Naturaleza, por el director del Centro de Rescate de la Flora Amazónica-Jardín Botácino ‘Las Orquídeas’, Nelson Omar Tello Benalcázar, de las especies de plantas y animales recuperados en sus instalaciones en la provincia de Puyo (Ecuador) tras cerca de cuarenta años de trabajo. EFE

Recuerda los primeros momentos en los que acertó pero también cometió algunos errores al intentar recuperar la capa vegetal de su territorio, “la naturaleza necesita cien años por centímetro de esa capa” añade.

Ha logrado recuperar árboles de los que históricamente los nativos sacan fibras para la elaboración de bolsos (shigras en quechua), colorantes, semillas para rituales y paralizantes, y para la construcción de sus viviendas, muchos de ellos deforestados en otras zonas de la Amazonía.

Explica que la deforestación está exterminando actualmente variedades de palmito, que se vende en los mercados locales sin control alguno, al igual que el “chontaduro” del que se extrae la larva de un escarabajo que se ha puesto “de moda”.

Este tipo de prácticas están “causando grandes impactos” en la vegetación, pero las autoridades “no captan la dimensión del problema”, asevera.

Rodeado de kilómetros de “destrucción”

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Fotografía cedida hoy, 3 de marzo, Día Mundial de la Naturaleza, por el director del Centro de Rescate de la Flora Amazónica-Jardín Botácino ‘Las Orquídeas’, Nelson Omar Tello Benalcázar, de las especies de plantas y animales recuperados en sus instalaciones en la provincia de Puyo (Ecuador) tras cerca de cuarenta años de trabajo. EFE

Tello vive hoy rodeado de “kilómetros y kilómetros de destrucción”, pero orgulloso de su “isla” de biodiversidad recuperada, para la que recibió una única aportación, la de la fundación alemana ‘Ayuda concreta para el Ecuador’ del doctor Ernesto Seebass y su esposa Hanne Seebass con la que construyó además un auditorio y un centro de educación ambiental, en especial para niños con dificultades.

Según cálculos de la FAO, mediante un muestreo estratificado con el soporte técnico de la organización, la tasa de deforestación en Ecuador en 2012 fue de 65.880 hectáreas.

Durante un recorrido de dos horas por el Centro de Rescate Amazónico, el visitante puede observar una amplia variedad de animales y plantas.

Recuerda que para conseguir los primeros ejemplares de caoba, tuvo que “recorrer tres provincias”, y añade que durante 33 años se dedicó a elaborar un registro de las plantas que logró recuperar, que se puede consultar en su web, entre las que se puede encontrar una amplia variedad de orquídeas, desde las diminutas a las más grandes con múltiples colores.

Y con ello llegó también la fauna

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Fotografía cedida hoy, 3 de marzo, Día Mundial de la Naturaleza, por el director del Centro de Rescate de la Flora Amazónica-Jardín Botácino ‘Las Orquídeas’, Nelson Omar Tello Benalcázar, de las especies de plantas y animales recuperados en sus instalaciones en la provincia de Puyo (Ecuador) tras cerca de cuarenta años de trabajo. EFE

Asegura que actualmente conviven entre otros animales, unas 400 variedades de arañas, 50 de ranas, y entre las aves, los tucanes, de los que ha “avistado cuatro ejemplares”, asegura, y sostiene que es una especie que se daba por desaparecida en la provincia de Pastaza, cuya capital es Puyo.

En noviembre de 2015, con estudiantes de la Universidad Estatal de Puyo, llegó a contabilizar 134 especies de aves, casi el doble que las 76 que pudo observar once años antes con alumnos de la Universidad del Chimborazo, o de las cien que vio con jóvenes belgas en 2010.

Estas cifras refuerzan su trabajo en la creación de las cadenas de restauración biológica, sin embargo, lamenta la pérdida la anaconda, el oso perezoso, el tigrillo, el caimán, las ardillas, el cusumbo, las guantas, entre otros.

Sostiene que todo este proceso confirma que la recuperación de la biodiversidad es posible en espacios como este “mejor que en bosques primarios”, y solo se necesita “la concienciación” por parte de las autoridades y la elaboración de una legislación ambiental adecuada.

“Seguimos esperando que las autoridades capten la dimensión del problema y se adhieran a las soluciones”, ha concluido. Efeverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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