BALLENAS REUNIÓN

La caza de ballenas y la creación de santuarios a discusión en Brasil

La caza de ballenas y la creación de santuarios a discusión en Brasil Una ballena jorobada en Puerto López (Ecuador). EFE/Patricio Realpe/ARCHIVO

Las negociaciones para flexibilizar la actual moratoria de la caza de ballenas o mantener las cuotas, así como la creación de santuarios para cetáceos, estarán desde hoy sobre la mesa de negociaciones en la ciudad brasileña de Florianópolis.

La sexagésima séptima reunión plenaria de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) congregará hasta el viernes en esa ciudad del sur de Brasil a representantes de los 88 países que integran la organización que regula el tratamiento a las ballenas a nivel mundial.

Moratoria o santuario

La cita, por los objetivos anticipados hasta ahora por sus miembros, dividirá a los países dependiendo de su apoyo a dos propuestas antagónicas, una de Japón que puede poner fin a la moratoria total de caza a las ballenas tras 30 años y otra de Brasil para crear un santuario para los cetáceos en el Atlántico Sur.

La aprobación de las propuestas, sin embargo, dependerá de complejas negociaciones debido a que la CBI establece que es necesario obtener el voto de tres cuartas partes de sus 88 miembros para establecer cuotas de captura o para crear zonas “santuario” donde la caza de ballenas está prohibida.

La creación del santuario de ballenas de 20 millones de metros cuadrados en el Atlántico sur, por ejemplo, ya ha sido rechazada en anteriores reuniones por no contar con el apoyo suficiente.

Japón lucha por reanudar la caza comercial

En la última cita de la CBI, hace dos años en la ciudad eslovena de Portoroz, la iniciativa lanzada por Brasil y apoyada por Sudáfrica, Argentina, Uruguay y Gabón, y por varias ONG, como Greenpeace y WWF, solo consiguió 35 votos favorables.

Japón, por su parte, ha anticipado que puede solicitar ante la plenaria la reanudación de la caza comercial de ciertas especies de ballena, tras la moratoria total con la que se comprometió como todos los demás países miembros en 1986.

El país asiático quiere que se permita la captura comercial de algunas especies como la ballena minke (rorcual aliblanco), de la que estima que hay un número relativamente abundante de ejemplares.

Ante las dificultades para alcanzar el apoyo necesario para aprobar su iniciativa, Japón también propondrá ante un plenario que estará presidido por su representante, Joji Morishita, una revisión del sistema de toma de decisiones del organismo, para que las mismas no exijan el apoyo de tres cuartas partes de los miembros sino la mayoría simple.

Caza sostenible

Igualmente pretende proponer la creación de un Comité de Caza de Ballenas Sostenible para que fije cuotas de captura para los países que defienden la pesca comercial. Actualmente Islandia y Noruega son los únicos países que permiten la caza comercial de ballenas, mientras que otros, como Rusia y Groenlandia, permiten la caza aborigen de subsistencia.

Los países contrarios a la caza se oponen a cualquier tipo de propuesta que permita aumentar las cuotas anuales de caza para estos países, así como a la renovación automática de esas cuotas a cada seis años.

Pese a su compromiso con la moratoria, Japón, con la autorización de la CBI, cuenta actualmente con un programa de capturas científicas de ballenas que, alega, tiene por objetivo contribuir a la gestión de los recursos marinos.

Ese programa supuestamente científico es criticada constantemente por otros países y por organizaciones ecologistas, que lo consideran como un sistema de pesca comercial encubierta, ya que la carne de los especímenes estudiados es posteriormente vendida.

Denuncia de WWF

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) denunció la semana pasada que Japón, valiéndose de vacíos legales dejados por el programa de caza científica, capturó más de 50 ballenas minke este año en el área marina protegida del Mar de Ross, un santuario en la Antártida creado en 2006 por la CBI.

WWF, Greenpeace y Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) urgen a los estados miembros de la Comisión Ballenera Internacioal (IWC) oponerse a la ampliación de cuotas de caza en las negociaciones sobre cetáceos que se inician hoy en Brasil.

Representantes de 66 países se reúnen en la 67 comisión de la IWC en la ciudad brasileña de Florianópolis, con el objetivo de decidir sobre las cuotas de caza de ballenas, la creación de santuarios o la dirección del organismo internacional, ha informado hoy WWF en un comunicado.

Se espera que los debates -que durarán cinco días- definan la capacidad de IWC para regular la conservación y la gestión de las ballenas y de otras poblaciones de cetáceos, según WWF.

El tema más polémico es la propuesta de Japón de establecer un Comité de Caza Sostenible de Ballenas que autorizaría a cada país establecer las cuotas de caza por un proceso de voto por mayoría simple.

WWF junto a Greenpeace y IFAW instan a los países miembros a oponerse a la propuesta de resolución, que según la organización “irónicamente se denomina camino hacia adelante”.

Según el responsable del Programa de Especies de WWF España, Luis Suárez, la propuesta de Japón “tiene un procedimiento poco sólido” y llevaría a la IWC a sus inicios cuando se realizaban “capturas insostenibles”.

Según la nota, el borrador propone cambios sustanciales en las prácticas de la Comisión que incluyen ofertar a los países la posibilidad de ampliar las cuotas cada seis años de manera automática sin la necesidad de aprobación por parte del organismo. Esa decisión se basaría únicamente en el consejo científico, según WWF.

Otro asunto polémico es el propuesta de resolución sobre la Caza de ballenas para la Subsistencia Aborigen. WWF reconoce la necesidad por parte de las comunidades aborígenes de cazar ballenas como manera de subsistencia para el consumo local, sin embargo, asevera, los países no deben saltarse la Comisión.

Así como tampoco infravalorar el impacto que estas prácticas puedan tener sobre las poblaciones de cetáceos, asegura Suárez.

Otros temas en debate son la creación de un Santuario para Ballenas en el Atlántico Sur, la lucha contra la pesca fantasma o la contaminación acústica.

El proyecto de resolución recoge que la caza comercial de ballenas “ya no es una actividad económica necesaria” y asegura que la destinada para estudios científicos “no es una alternativa válida” para dar respuesta a las incógnitas científicas.

WWF concluye que la Declaración de Florianópolis busca asegurar la recuperación y gestión de las ballenas y sus poblaciones para proteger y respetar el papel crucial que tiene en los ecosistemas marinos.

Australia contra la caza

El Gobierno australiano ya ha anunciado que se opondrá “categóricamente” en Brasil a que se permita cualquier tipo de caza de ballenas, incluso la llamada científica, y que también impedirá cualquier intento de modificar las reglas de votación para facilitar la aprobación de tales propuestas.

Otros asuntos que serán abordados en Florianópolis son los riesgos de la contaminación acústica submarina para las ballenas, los ataques a embarcaciones, el cambio climático y los peligros que representan para los cetáceos las técnicas de pesca conocidas como “engranajes fantasma”. EFEverde




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