CRISIS CLIMÁTICA

Carmen Domínguez: el deshielo glaciar indica que es tiempo de actuar

Fotografía de uso editorial cedida por Glackma de la glacióloga y exploradora Carmen Domínguez. EFE

Natalia Molina Íñigo.- EFEverde.- El deshielo glaciar es “un indicador muy directo de la evolución del calentamiento global” y “ahora” es el momento de que los políticos y la sociedad civil actúen “de forma conjunta para dar una respuesta”, advierte en una entrevista a EFE la exploradora polar, glacióloga y matemática Carmen Domínguez.

La ganadora española del Prix Diálogo a la Amistad Hispano-Francesa 2020, más conocida como Karmenka (‘Carmencita’), apodo que le puso el personal de las bases rusas en la Antártida, confiesa que en sus inicios como profesora de matemáticas en la universidad se dio cuenta de que ese trabajo “no llenaba del todo mi vida, que necesitaba algo más”.

“Ver cómo no hacemos nada me deja una punzada de dolor dentro”, se lamenta, ya que “está claro que tenemos una crisis climática metida encima” y que “nos encaminamos a una catástrofe”. 

Hielo y matemáticas

Fotografía de uso editorial cedida por Glackma de la exploradora polar y matemática Carmen Domínguez, ‘Karmenka’. EFE

Así, surgió su interés por los glaciares en una conferencia sobre el Perito Moreno (Argentina) impartida por el exprofesor de la Escuela de Minas de Madrid Adolfo Eraso, con el que fundaría en 2001 Glackma, una red de ocho estaciones con sondas repartidas por “los dos hemisferios a diferentes latitudes” que registran cada hora la descarga glaciar.

“Me permite aplicar las matemáticas, que siempre las he considerado una caja de herramientas, para trabajar con la naturaleza, que es mi pasión”, asevera.

“El hielo me asombró desde el primer momento por su magia y su inmensidad”, al mismo tiempo que describe las regiones polares como una naturaleza “brutal” al mezclar “la hermosura” y “la dureza” que supone este hábitat para el ser humano.

Sin embargo, cuando empezaron a medir las series temporales con Glackma llegó “el asombro preocupante” por el deterioro de los glaciares, que se puede apreciar tanto “directamente con los ojos” como al analizar los datos de sus dos décadas de trabajo, que han mostrado “cambios muy significativos”.

Deshielo y cambio climático

Fotografía de uso editorial cedida por Glackma del deshielo glaciar en la Antártida. EFE

“Hace 15 años ya nos dimos cuenta de que estaba ocurriendo algo grave” ya que, por ejemplo, entre 2002 y 2005 se duplicaron los valores de la descarga glaciar en la Antártida, lo que es “una barbaridad para un fenómeno de la Tierra” y dejó al equipo de Glackma “perplejo”.

A esto se suma que para finales de siglo los glaciares habrán perdido entre el 35 y el 40 % de su volumen actual, llegando hasta un 80 % en los casos donde hay menos hielo, como en los Alpes Europeos o los Pirineos, según los datos de Iniciativa Internacional sobre el Clima de la Criosfera.

Las reservas de hielo sufren “una respuesta inmediata al cambio de temperatura” y representan “una protección del clima que nosotros conocemos” ya que su progresiva desaparición intensificará a nivel global “las olas de calor, las sequías, los ciclones, los tifones o los huracanes”, expone Domínguez.

Los océanos han ido retardando esa situación porque tienen “un efecto regulador”, pero ahora es como “si subiéramos a un coche, hubiéramos pisado el acelerador a tope y queremos frenar porque nos vamos a estrellar” y “aunque nosotros paremos, el problema va a seguir porque tiene una inercia”.

La importancia de la divulgación

Desde Glackma han llevado a cabo “una parte de divulgación importante” porque consideran que tiene que “llegar a toda la sociedad”, aunque han decidido “trabajar mucho con los niños” porque “nuestra siembra puede ser más productiva y realmente no nos queda tiempo para actuar y se nos acaban las fuerzas de todo lo que hemos visto”. 

Fotografía de uso editorial cedida por Glackma de Carmen Domínguez, ‘Karmenka’. EFE

Domínguez admite que el cariño con el que la tratan los más pequeños en sus charlas o por medio del blog de Glackma y el contacto que ha mantenido a lo largo del tiempo con alguno de ellos le dan fuerzas para continuar con esta labor en la que “nos hemos dejado el tiempo, la energía y los ahorros”.

De hecho, en 2011 crearon la asociación Glackma porque notaban el deseo de la gente por participar y apoyarles, así como es una forma de ayuda económica para mantener el proyecto porque, “hay que cambiar las sondas que tienen una vida útil de ocho años” o “si se acababa la memoria de estas para almacenar datos hay que ir hasta el lugar donde se encuentran”, porque de lo contrario se pierden.

“Siempre tenemos la esperanza de poder seguir con el proyecto Glackma” y de que “valga para alguien”, porque “tiene que ser un trabajo hecho entre todos”. EFEverde

 

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