LIDERAZGO AMBIENTAL

Carlos Moro (Matarromera) o cómo unir sostenibilidad con rentabilidad

Ana Tuñas Matilla / Valladolid, 3 dic (EFE).- Presidente y fundador del grupo Bodegas Matarromera, productor de vino, aceite y cosméticos, entre otros productos, Carlos Moro basa todos sus procesos en la sostenibilidad y en el máximo aprovechamiento de los recursos con la “convicción personal” de que todos debemos cuidar el planeta.

En una entrevista con EFEverde en Emina, considerada una de las bodegas más sostenibles del mundo, Moro reflexiona sobre el plan estratégico “Matarromera Sostenible en Planeta Tierra” que engloba medidas como el autoconsumo energético renovable, impulso a la reducción de emisiones y consumo de agua, producción ecológica o lo que él mismo ha acuñado como “economía esférica”.

“Hemos tenido siempre una concepción de la sosteniblidad muy metida en nuestra idiosincrasia” y ésta alcanzó su máxima expresión con Emina, el primer proyecto integrado de desarrollo sostenible en una bodega en el mundo y primera empresa española con certificación AENOR de huella de carbono.

Eso significa, según sus palabras, producir con biomasa o fotovoltaica toda la energía que necesitan sus instalaciones, recoger agua de lluvia en aljibes, reutilizar la usada para regar o reutilizar todos los elementos usados en los procesos productivos.

Así, además de hacer vino y aceite, aprovechan los sarmientos de la viña y los huesos de la aceitunas para sus calderas de biomasa, de hollejos y pepitas extraen alcohol con el que fabrican orujo con el producen licores y del que extraen eminol, extracto con alto contenido en polifenoles con aplicación en agricultura, alimentación o cosmética patentado por su biotecnológica Abrobitec.

Economía esférica

Son un “montón” de proyectos unidos a la plantación de viñas (2,2 millones) y, posteriormente y para aprovechar la maquinaria de la uva, de olivos (unos 2 millones), que además de ofrecer rendimiento económico contribuyen a captar CO2 de la atmósfera.

Todo esto forma parte de lo que él denomina “economía esférica” o lo que es lo mismo, que de cada ciclo de “economía circular” nazcan otros.

Esa economía esférica debe girar sobre cuatro parámetros: la tierra, el agua, la energía y las personas “que tienen que moverse en sentido armónico y siempre dando utilización a cada uno de los componentes de cada proceso”.

Pero, ¿por qué ser sostenible?

“Mis abuelos y familiares ya hacían las cosas de forma sostenible (…). También he estado una temporada en las administraciones públicas, en las que he vivido y bebido el beneficio de estos conceptos de sosteniblidad (…). Pero todo parte de una filosofía personal de cuidado del planeta”, ha afirmado.

Por eso, el plan estratégico hace referencia no sólo al concepto intrínseco empresarial, sino también al concepto de estar implicados con un mundo que hay que cuidar.

En su opinión, todo negocio debe partir de esa filosofía de respeto y cuidado del plantea y de esa “esfericidad” para poder así diversificar y ampliar la actividad económica, tanto desde un punto de vista sostenible como de generar actividad y empleo.

¿Rentable y sostenible?

“Yo creo que sí. Entramos en energía pensando en que había que cuidar la naturaleza y hoy en día, más en las circunstancias que estamos (de altos precios de la electricidad), la inversión está siendo rentable claramente, tanto en biomasa como en fotovoltaica”, como también lo está siendo el aprovechamiento de productos y subproductos.

La sostenibilidad, para que tenga futuro, tiene que ser rentable y no cargar económicamente a las empresas, según Moro, que ha insistido en que su apuesta por la sostenibilidad no es cuestión de “modas”, si no que es algo en lo que realmente creen.

En su opinión, a medida que avance la tecnología se irán descubriendo “más nichos de rentabilidad y de utilidad para empresas y personas”, a lo que ha añadido que, aunque es bueno que sostenibilidad y economía vayan juntos, también se puede hacer simplemente porque se cree en ello.

Así, en terrenos de Emina (Valladolid) y en el marco del proyecto medioambiental Smart Green, liderado por LG, han plantado cerca de 800 encinas micorrizadas (simbiosis entre la raíz de un planta y un hongo) con trufas negras autóctonas.

“No sabemos si van a ser rentables, lo hacemos por concepción (…) De momento, lo que hemos hecho es ayudar al planeta, plantar árboles y recuperar una zona típica de encinas”, ha dicho el empresario, quien ha subrayado que eso no es incompatible con intentar darles una rentabilidad a las trufas.

“Creo que el mundo, las personas y las empresas se mueven por objetivos, voluntades o conciencia y, desde luego, nunca se puede poner en riesgo la rentabilidad económica de la empresa porque entonces te habrás cargado el origen”, ha advertido. EFE
atm/al

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