PERIODISMO AMBIENTAL

‘El Cárabo’, una publicación ambiental que invita a descubrir la naturaleza

Una ilustración de la revista 'El Cárabo'. EFE/ Imagen cedida

Rafael González .-Efeverde.- Explorar el entorno natural que nos rodea constituye el objetivo principal de la revista ‘El Cárabo’, una pequeña joya medioambiental que acerca la naturaleza a mayores y pequeños a través de sus dos o tres publicaciones anuales ilustradas con magníficas ilustraciones a plumilla.

‘El Cárabo’, una revista de divulgación con rigor científico y que ha sabido sobrevivir al paso del tiempo, permite al lector conocer sobre la araña que vive en una esquina de la pared o la salamanquesa que trepa por un muro hasta los vencejos que llegan en migración y se instalan en sus nidos, todos ellos tienen cabida porque “sólo hace falta saber mirar para descubrir la naturaleza cercana”, explica a Efe Teresa Vicetto, editora de ‘El Cárabo’.

Sus 90 cuadernos publicados hasta el momento se han adentrado en la fauna para acercarnos a mamíferos como el erizo, el zorro, el topo o el tejón pasando por insectos que habitan en troncos o flores, sin olvidarse de las arañas y sus telas.

La flora, otra de sus protagonistas, ha estado representada por árboles de bellota, flores de primavera, el muérdago o las claves para diferenciar las setas más comunes, indica Vicetto.

La editora especifica que aves como el halcón peregrino, la golondrina, el vencejo, la cigüeña, el ganso o el aguilucho cenizo también han ocupado un espacio entre sus páginas, así como caracoles, almejas o perlíferas, entre otros.

Pero también se puede aprender con los planos e instrucciones para construir una caja nido, un comedero para observar pájaros o una madriguera para un erizo, así como la forma de identificar y hacer moldes de las huellas de los animales.

Ilustraciones

La ilustración de ‘El Cárabo’ conforma “su esencia” gracias a “unos excepcionales dibujos a plumilla acompañados de pequeños diseños tipo cómic que ponen la nota humorística”, precisa.

El origen de esta publicación, recuerda Vicetto, se sitúa en Francia en la década de los 70 cuando el profesor Pierre Déom decide “elaborar unos cuadernos para explicar a sus alumnos la asignatura de Ciencias Naturales, conocida en la actualidad como Conocimiento del Medio”.

Su éxito resulta “tan grande” que las libretas “pasan de mano en mano” hasta convertirse en un proyecto propio, la edición de la revista ‘La Hulotte’, con 80.000 suscriptores en el país galo.

Una portada de la revista ‘El Cárabo’. EFE/ Imagen cedida

Ave rapaz nocturna

Así, ‘El Cárabo’ pasa a convertirse en la versión española de esa revista francesa y se empieza a distribuir en los años 80, al principio “se regalaba en las páginas centrales de la revista ‘Quercus’ hasta que se independizó y consiguió suscriptores propios”.

Su nombre, que hace referencia a un ave rapaz nocturna, es un personaje que, a modo de redactor, “cuenta todas las historias de naturaleza que aparecen en la revista a semejanza de las fábulas en las que los animales se convertían en los protagonistas”, precisa.

Su supervivencia es fruto del trabajo altruista de la periodista ambiental Teresa Vicetto quien, junto al naturalista y escritor Benigno Varillas, se encarga de todo el entramado necesario para su distribución y mantenimiento de suscriptores.

A todo ello se une el “apoyo de los lectores” ya que esta revista “no sale a los quioscos”, sino que “se vende directamente de forma digital y entre las personas suscritas” y, además, “colegios y centros de educación ambiental también la solicitan para utilizarla como material educativo”.

Dirigida a todos los públicos

Según Vicetto, “la publicación va dirigida a personas de todas las edades porque a partir de los 8 años se pueden leer las viñetas de los dibujos o un adulto puede transmitir el mensaje a los más pequeños de la casa”.

La revista ha recibido varios reconocimientos, entre ellos, Premio EDC Natura (2013), Prix Jacques-Lacroix décerné par l’Académie française (2001), Prix de la vulgarisation scientifique de la Fondation de France (1989) y Premio GREFA (2015).

El “secreto” para lograr hacer llegar la información medioambiental al público joven pasa por “no perder el rigor científico que tienen nuestros cuadernos” y “transmitir el mensaje de forma amena y divertida, con dibujos y textos sencillos”, concluye. EFEverde




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