CANTABRIA CIGÜEÑAS

Un cántabro lleva medio siglo dando cobijo y cuidado a las cigüeñas

  • Pepe Quintana, de 72 años,  es el propietario de la finca de Sobremazas, donde, desde hace casi medio siglo, conviven el ser humano y las cigüeñas

Un cántabro lleva medio siglo dando cobijo y cuidado a las cigüeñas Cigüeñas en la finca de Pepe Quintana en Sobremazas Cantabria). EFE/Esteban Cobo

EFEverde.- Hace cincuenta años, en un pueblo de Cantabria, un gallinero se convirtió en refugio para una pareja de cigüeñas. Hoy su propietario ve como cada primavera una colonia de estas aves llega a su extensa finca para anidar, criar y cumplir el sueño de este hombre: proteger la especie.

Sobremazas es la localidad cántabra en la que Pepe Quintana tiene la finca en la que, desde hace casi medio siglo, conviven con el ser humano las cigüeñas.

Este hombre, amante de los animales y en especial de las aves, comenzó a soñar con las cigüeñas cuando viajaba al pueblo donde residía su hermana y se quedaba “como tonto” mirando los nidos en lo alto de las iglesias y de los edificios monumentales.

Un día a su casa llegó una cigüeña, y poco después otra. Una pareja de esta especie que tuvo que proteger en su gallinero, por el peligro que podía suponer tenerlas en la finca, ya que era época de caza.

Pepe Quintana reconoce a Efe que ese “refugio” para sus primeras cigüeñas le trajo “algún problema” e, incluso, denuncias de quien decía que tenía especies protegidas encerradas, cuando su único objetivo esa protegerlas.

Sin embargo, este conservacionista siguió cuidando de las aves y facilitando su asentamiento “creando” nidos, primero con un soporte de farola instalado en su finca. Más tarde fue sumando postes de tendido eléctrico en desuso que le regalaban compañías como la entonces Electra Pasiega.

Las dos primeras “torretas” sirvieron de reclamo para que, con el tiempo, fueran anidando más cigüeñas en la zona, lo que le llevó a crear “una urbanización en condiciones”, con una veintena de postes eléctricos antiguos que, en algunos casos, tienen grabado el año de su instalación, como 1988, o el número 5, de 1993, situado casi junto a su casa.

Pepe Quintana en su finca de Sobremazas . Al fondo varios postes en los que anidan las cigueñas.

Pepe Quintana en su finca de Sobremazas . Al fondo varios postes en los que anidan las cigueñas. EFE/Esteban Cobo

A sus 72 años, Pepe ya no se sube a lo alto de los nidos para limpiarlos, porque esa tarea la realiza ahora su hijo, pero hasta hace bien poco este hombre se ocupaba de ese trabajo con una escalera que le regaló el Ayuntamiento de Camargo como premio a sus buenas prácticas medioambientales.

Y es que de buenas prácticas en favor del medioambiente “sabe mucho este hombre”, como reconoce Juan José Aja, de SEO/BirdLife, quien destaca que Pepe Quintana también recogía animales heridos, sobre todo fauna silvestre, a los que cuidaba hasta que se recuperaban y luego los soltaba.

Aja asegura que no es muy común, “por no decir que es único”, encontrar en Cantabria alguien que se dedique de esta forma a las cigüeñas, albergando, incluso, en su casa y en su finca, una colonia de las características de la que Pepe tiene en Sobremazas.

Una colonia que tampoco es muy habitual que se dé en la costa Cantábrica, ya que esta especie anida más por la zona sur, en Campoo o cerca del embalse del Ebro.

Sin embargo, en este caso, la colina de Pepe se mantiene porque está un entorno “privilegiado” en el que, además, encuentran comida para alimentarse.

Desde SEO/BirdLife desarrollan en esta colonia labores de seguimiento, de estudio sobre sus costumbres y tareas de contemplación, lo que permite ver cómo evolucionan estas aves, cómo pueden cambiar o saber qué les puede afectar a su comportamiento y alimentación.

Y eso es, precisamente, lo que ahora hay que determinar porque, según Juan José Aja, con el crecimiento de los polígonos industriales de la zona, que “se están acercando a la colonia”, hay que ver de qué manera les puede llegar a afectar o no, conforme pase el tiempo.

“Si no hay mucho cambio y no se toca esta zona tan delicada, la colonia podrá subsistir perfectamente durante muchos años”, considera este técnico medioambiental.

47 años anidando

Desde la primera cigüeña ya han pasado 47 años y, en la actualidad, la finca de Pepe es un entorno natural privilegiado que alberga casi a un centenar de ejemplares, con 23 nidos, – incluidos tres que ellos mismos han hecho en árboles -, y 23 parejas o 46 individuos adultos, que han traído al mundo este año a 33 pollos.

Y en todo este tiempo, sigue con él Marieta, una de las primeras cigüeñas que nació en la finca, que tiene “unos 25 o 26 años”, que todavía come de su mano y que nunca se ha ido con las migraciones típicas de estas aves.

Quizá, porque ella, al igual que sus compañeras, ven a Pepe como a “uno de los suyos” y a alguien que las cuida y atiende. EFEverde

 

 

 




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